Los jóvenes no creen en mangos bajitos

La Empresa Comercializadora y Distribuidora de Medicamentos (Emcomed) Granma recibirá junto a algunos jóvenes del centro la Distinción Jóvenes por la vida, que otorga la unión de Jóvenes Comunistas.
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Por Anaisis Hidalgo Rodríguez | 11 agosto, 2020 |
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FOTO/Anaisis Hidalgo Rodríguez

Son jóvenes, pero aún palpitan en sus recuerdos los bríos de la generación del centenario liderada por Fidel Castro, aquella prole de vanguardia que revivió las doctrinas patrióticas y antimperialistas del Apóstol. Esta es otra generación, pero igual de comprometida, así lo ratifica el joven Liusban Linfernal Olivera, manipulador despachador en la Empresa Comercializadora y Distribuidora de Medicamentos (Emcomed) Granma.

“El compromiso de la juventud se valora de una sola forma: somos continuidad, como lo hizo la generación del centenario, que todos eran jóvenes y salieron adelante, hoy nos toca a nosotros.”

DE APRENDIZ A GUÍA

Con solo 19 años inició su vida laboral en la UEB radicada en Bayamo. Cuando empezó, apenas había sido dado de baja del servicio militar y adentrarse en aquel universo desconocido constituyó todo un reto para el joven bisoño.

“Este era un campo que no conocía, aunque me llamaba la atención sobre todo al sentir esas complacencia de ver la satisfacción del cliente.

“Cuando llegué me pusieron un profesor de vasta experiencia, trabajamos tres meses sin cobrar salario, así que nos quedamos los que de verdad teníamos necesidad e interés de  aprender.

“Nos fueron enseñando cómo recibir una rastra, procedimientos para contarla, darle entrada al inventario, luego en el área de almacenamiento hacer un informe de recepción,  el correcto llenado de la tarjeta de estiba, cómo realizar un despacho, y en el área de fraccionamiento cómo debía recibir ese despacho y prepararlo para que llegara con la calidad requerida al cliente y cómo comportarnos con este al llegar a una farmacia, que es nuestro cliente externo”, describe Liusban Linfernal.

Como presidente de las Brigadas técnicas Juveniles, a la cual tiene integrado 34 jóvenes busca soluciones para la  reparación de medios  como transpaletas, decisivas para el movimiento de la mercancía almacenada que con el tiempo se van deteriorando; a resolver los problemas del medio ambiente, las aguas residuales, entre otros relacionados con el banco de problemas de Emcomed.

“Me ha tocado enseñar a algunos jóvenes por los años que llevo y la experiencia que he adquirido, me gusta transmitir lo que he aprendido para que las cosas salgan con calidad”, ratifica Olivera.

Hace 12 años, Liusban Linfernal Olivera inició su rol como manipulador despachador, por su responsabilidad y compromiso, se le hizo el crecimiento a la Unión de jóvenes Comunistas y le ha tocado asumir el liderazgo de la brigada en determinados momentos.

EL MÁS JOVEN INTEGRANTE

FOTO/Anaisis Hidalgo Rodríguez

Javier Méndez Laera es el  integrante más joven de la  Empresa Comercializadora y Distribuidora de Medicamentos (Emcomed) Granma, galardonada recientemente con la dondición Distinguido nacional.

Uno lo mira así, delgado, jovial, y pudiera parecernos inmaduro, tal vez hasta irresponsable, más su rol como dependiente manipulador desmiente cualquier hipótesis infundada.

Tras graduarse como Técnico medio en Construcción civil y laborar en la construcción, pasó un curso de dependiente manipulador en Emcomed, y hoy vive para contar su historia.

“Nos sentimos satisfechos de cumplir con la distribución de medicamentos que es lo fundamental de nuestro trabajo para complacer el pueblo.

Nuestro trabajo en el enfrentamiento a la Covid es fundamental, nuestra misión fue y es hacer llegar al cliente un producto en buena calidad hasta todos los rincones del país.

“Tenemos establecidas ocho horas de trabajo a veces a la hora de irnos, llega una urgencia para los hospitales, o hemodiálisis, entonces preparamos la carga que hay que llevar porque el paciente lo necesita”, describe Méndez Laera.

Javier, padre de tres niños, dos mellizos hembra y varón, que cumplirán seis años en septiembre y otra pequeña de cinco años, asume con hidalguía el reto de mantenerlos y a la par llevar el ritmo de su trabajo.

“Es un reto mantener la familia, a veces es más el tiempo que estoy aquí que en la casa, a veces los fines de semana hay que llevar hemodiálisis y tenemos que arrancar porque hay muchos pacientes que lo necesitan y el parque tiene que esperar, para eso está la mamá, que es una gran mamá y por esa doy la vida.

En perspectivas, está  hacerse técnico en farmacia y mantenerme como técnico de gestión  de la calidad. Me siento contento con el resultado de trabajo, esfuerzo de todos. Estoy contentísimo de esta  condición Distinguido nacional, y vamos por más. Créeme que vamos por más.

Entusiastas y responsables se vislumbran ante nuestros ojos la nueva generación de Emcomed, una juventud apasionada, que ante los obstáculos y retos, no cree en mangos bajitos.

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