Los retos del reemplazo poblacional

Share Button
Por Sara Sariol Sosa | 21 agosto, 2019 |
0

A muchos les provoca un poco de gracia el escuchar que, contribuir a mejorar la dinámica de población hoy en Cuba, es un asunto tan serio como tener la voluntad de lograr el adecuado nivel de reemplazo, fijado desde la estadística, en 2,1 hijos por mujer, y desde la lógica, en tres por cada una.

Las razones se han expuesto reiteradamente a nivel de Gobierno, como el proceso de envejecimiento relativamente acelerado por el cual transita el país, la presentación en los últimos años de lo que se conoce como crecimiento nulo o población estabilizada, es decir, las variaciones reducidas entre un año y otro en el total de habitantes, y el incremento sostenido de la población de la tercera edad (60 años y más), segmento que incluso crecerá en los próximos años.

Ante tan compleja realidad, también se conoce, se ha adoptado un grupo de acciones, entre estas, la atención a parejas infértiles, y la disposición de atender en el tema del mejoramiento de la vivienda a mujeres con tres o más hijos menores de 12 años.

Mas, esas políticas nacionales deberán lograr una mayor expresión y apoyo a nivel de territorios, porque cuando se les habla a las personas del arriba citado nivel de reemplazo ponen el grito en el cielo, alegando entre otras razones, lo dificultoso que resulta obtener bienes elementales para enfrentar un embarazo, como una cuna.

En realidad, cientos de mujeres no pueden adquirirlo por la vía estatal (y las que ofertan los particulares tienen los precios por las nubes), porque no hay disponibilidad del artículo; muchas paren, y se les vence el término para comprarlo.

Parecida suerte corren con el módulo de canastilla, en especial la tela para pañales que no es algo que puede encontrarse en otra red de tiendas como las comercializadoras en CUC, y que es imprescindible tenerlo antes del parto.

El análisis de un tema como el que nos ocupa, debe también incluir esos aparentemente insignificantes elementos, que sí tienen peso pues, amén de la reciente subida de salarios, complejizan la vida cotidiana.

Al menos esos dos aseguramientos son imprescindibles, y los territorios, interesados como deben estar en transformar su propia dinámica poblacional, pueden trazar estrategias para que al menos la gestante pueda disponer de una cuna a tiempo.

El lógico nivel de reemplazo no es una cuestión de capricho, y debe dar más preocupación que gracia; tener varios hijos favorece en primer lugar a las familias, pero también es imprescindible, para la reposición de la fuerza de trabajo, que sostendrá a futuro el desarrollo de la nación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *