Los retos que me impuso el Comandante (+fotos, audio y video)

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Por Anaisis Hidalgo Rodríguez | 25 noviembre, 2021 |
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FOTO/Luis Carlos Palacios Leyva

Cada cubano tiene un Fidel, un Fidel hecho a la medida de sus convicciones, de su conciencia, amén de su cercana o lejana experiencia con el líder.  Un Fidel inagotable que traspasa el frío monolito y continúa en ascenso hacia la eternidad en cada obra de la Revolución.

Para la doctora en Ciencias Veterinarias Iris Betancourt Téllez, delegada del Ministerio de Ciencia, Tecnología y medio Ambiente (Citma) en Granma, Fidel fue un hombre de un pensamiento futurista y de ciencia, lo respalda la creación en este territorio del Instituto de Investigaciones Agropecuarias Jorge Dimitrov y la actual Universidad de Granma, otrora Instituto Superior de Ciencias Agropecuarias (Iscab), entre otras.

Precisamente, una de sus experiencias más cercanas al máximo líder fue la constitución del polo científico de Granma, el 30 de noviembre de 1993.

“En el año 92, se empiezan a formar los polos científicos en Cuba con el objetivo de integrar esfuerzos del sector de la ciencia y el productivo para impulsar la obtención y generalización de resultados científicos.

“Prácticamente cerraba el año y Granma no había materializado el suyo, algo inaudito para Fidel quien le dijo a la entonces Ministra de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma), Rosa Elena Simeón Negrín: ‘Yo te voy a decir cómo va a ser el polo científico de Granma’, y él mismo le detalló en un papelito los programas que atendería. Siempre he dicho que podemos tener otros, pero esos que él diseñó, debemos mantenerlos, porque además recogen la esencia de actividad agropecuaria en Granma”, puntualizó Betancourt Téllez.

Lo que no imaginaba la muchacha de provincia, descendiente de campesinos y para entonces profesora de la Universidad, es que a pesar de su inexperiencia, Fidel la designaría como coordinadora del polo granmense, y como tal, participaría en un taller de experiencias y por primera vez, comparecería ante su enigmática figura.

“Durante las intervenciones, Fidel hizo un alto y preguntó. ‘¿Por fin se constituyó el polo de Granma? ¿Invitaron a la compañera? ¿Dónde está?’

“Yo, por supuesto me puse de pie para que él me conociera. Fue un breve momento, pero inolvidable y significativo”, cuenta Iris Betancourt.

FIDEL CONFIÓ EN MÍ

“Al cabo de dos años paso a dirigir el Instituto de Investigaciones Agropecuarias Jorge Dimitrov, ya para entonces yo sentía esa sobrecarga de trabajo y hablé con Rosa Elena para que delegara en otros compañeros la dirección del polo, y me dijo: ‘Bueno, eso por una cuestión de respeto lo tengo que consultar con Fidel, porque él fue quien propuso que tú fueras la coordinadora del polo.

“Después me comunicó: ‘Iris, consulté con él y me dijo que no, que si tú estabas de acuerdo él estaba dispuesto a correr el riesgo, de que en este primer año tuyo como directora general del Dimitrov, el polo baje su nivel de actividad, a tener que liberarte’.

“Al cabo de cuatro años me promueven a delegada del Citma, y yo sentía que no podía quitarme el sombrero como chaflán, porque estaba exigiendo lo que me correspondía como delegada y al mismo tiempo tenía que verlo de otra manera porque era la coordinadora del polo, y volví a hablar con Rosa Elena para que me liberara.

“La Ministra me llamó y me dijo ‘óyeme lo que te voy a decir, me dijo que si tú no querías ser la coordinadora del polo que se lo dijeras personalmente, y que yo no fuera más de intermediaria, así que conmigo no cuentes más para eso. Si tú no quieres seguir, lo llamas y se lo dices.’

“Como tú comprenderás, yo no lo iba a hacer, y hasta el día de hoy he estado de coordinadora del polo granmense, y lo haré hasta que deje de trabajar. Es un compromiso personal con él”, enfatiza la miembro de honor de la Academia de Ciencias de Cuba.

Durante los años de Fidel como Presidente del Consejo de Estado y de Ministros, la diputada Iris Betancourt seguiría convergiendo en escenarios con Fidel.

Iris Betancourt Téllez, al fondo del plenario, de izquierda a derecha, la segunda. FOTO/Cortesía de la entrevistada.

“En una ocasión durante un plenario, Fidel se vira (Iris se sentaba en la fila detrás de él) y me dice ‘Iris, vio que están hablando de todos los sectores y de la ciencia nadie. Prepárate que si de la ciencia no habla nadie te voy a dar la palabra.’

“Yo me enfrié, pero rápidamente organicé las ideas…habló Agustín Lage Dávila (destacado científico), y otros más del sector, y yo me quedé muy tranquilita. Cuando terminó la asamblea él se viró hacia mí y me dijo: ‘Oye no eres fácil, no hablaste’; yo le dije, bueno Comandante, usted me dijo que si no hablaba nadie de la ciencia. ‘Eres muy inteligente’, me dijo.

“Esa oportunidad de escucharlo hablar, no solo como dirigente político, sino también como ser humano, me marcó para toda la vida. Siempre me recriminaré no haber aprovechado más esas ocasiones para conversar con él, no porque él no te diera esa oportunidad, porque él nunca estableció esa barrera; la barrera la imponía uno mismo.”

Así era Fidel, visionario, intransigente en lo que creía, capaz de hacernos crecer ante los retos, de adentrarnos en sus sueños y guiarnos con sus muchas luces, por el túnel interminable de su pensamiento.

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