Los sabores perdidos (+ fotos)

Share Button
Por Sara Sariol Sosa | 2 julio, 2018 |
0

 

FOTO/ Luis Carlos Palacios

El encuentro Sabor a las villas, que acogiera recientemente Bayamo, provocó mucha añoranza y reflexión.

Tras dos días de disertación teórica, las miradas de muchos quedaron atrapadas por aquellos platillos que hablan de los orígenes y de las costumbres, de la historia y de la cultura de los siete primeros emporios establecidos por los españoles en Cuba y que, al menos en materia culinaria (esencia del evento), muy poco hemos tratado de hacer trascender a estos tiempos

El Evento Sabor de la La Villa que sesiono durante tres días en la capital Granmense, con talleres, conferencias por…

Publicada por Luis Carlos Palacios Leyva en Sábado, 23 de junio de 2018

De hecho, el encuentro buscó mover el pensamiento sobre la pertinencia del rescate de una cocina tradicional que no solo debe y puede erigirse como patrimonio cultural, sino también ser fuente innegable de sustanciosos ingresos económicos.

¡Ah!, los postres

Una de las elaboraciones presentadas que más llamaron la atención, fueron los postres, tan entrañados como olvidados.

¿Qué impide ofertarlos, si como bien destacó Jorge Rosales Sánchez, vicepresidente de la Asociación culinaria de Granma, disponemos de los recursos necesarios como viandas y frutas?

Al menos esta vez, a modo de representación, volvimos a encontrarnos con aquellos considerados los postres más cubanos, entre ellos el boniatillo, las torrejas, los buñuelos, el flan de calabaza, el pudín, el tocinillo del cielo, los cascos de guayaba y los trocitos de fruta bomba.

Entre lo artístico y lo imprescindible

La gastronomía artística estuvo presente en el evento: rosas de guayaba y melón, calabazas en las cuales cobraron formas el espirituano puente del Yayabo y la torre manaca-iznaga, tipo campanario y atalaya que se encuentra entre los monumentos antiquísimos del Valle de los Ingenios, en Trinidad …

Devolver el arte a la cocina también es imprescindible, como se concluyó en el evento, que por tercera vez se realiza en el país (las primeras dos ediciones fueron acogidas por Baracoa y Santiago de Cuba), porque atrae y satisface a los clientes. Al menos los granmenses participantes quedaron comprometidos con esa reconquista.

“El encuentro, ponderó Rosales Sánchez, nos permitió una actualización, intercambiar con destacados cocineros de las primeras siete villas, más Remedios, y sentar bases para devolverle su originalidad a la cocina cubana.

“En el caso de Granma, logramos la participación de las cuatro regiones gastronómicas: llanura del cauto, la montañosa, el litoral costero, y el humedal Río Cauto-Yara.

“Mostramos más de 50 platos tradicionales, entre estos el ajiaco, el tasajo, la pancita de res, arroz a la campesina, mandanga, empanadilla, empella frita, y otros como resultado de una búsqueda que aquí inició hace algunos años, y que en ese sentido nos sitúa a la vanguardia de las asociaciones culinarias del país.

“Claro, lo más importante es pasar de la investigación a la práctica, y seguramente podremos lograrlo con mucha voluntad”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *