Los sueños esquivos de Yulenmis

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Por Leonardo Leyva Paneque | 24 agosto, 2016 |
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Fotos Rafael Martínez Arias
FOTOS / Rafael Martínez Arias

Para la jabalinista bayamesa Yulenmis Aguilar Martínez haber participado en los recién concluidos Juegos Olímpicos Rio de Janeiro 2016 resultó una experiencia inigualable a sus 20 años de edad.

Aún así, el certamen en la Ciudad Maravillosa no le dejó gratos recuerdos, porque “ocurrió en un año lleno de lesiones, de contratiempos y de cosas que pasan y uno no sabe cómo explicarlas”, comenta.

“Deseaba avanzar a una final olímpica e incluso luchar por una medalla. Se esperaba que estuviera mejor este año, pero he sido muy vulnerable a las lesiones”, explica Aguilar, quien el pasado 16 de agosto en la fase de clasificación en la urbe brasileña apenas envió el implemento hasta los 54.94 metros, el antepenúltimo registro entre las 31 atletas inscriptas.

Y en medio de la discreta actuación del atletismo cubano -que solo consiguió el metal bronceado de la discóbola Denia Caballero-, no faltaron cuestionamientos, a los que quizá la granmense no estuvo ajena.

Pero muy pocos sabían que la recordista mundial juvenil de 2015, con marca de 63.86 m, en la ciudad canadiense de Edmonton, fue intervenida quirúrgicamente en su hombro de lanzar (derecho) y cuando casi terminaba el proceso de rehabilitación se fracturó el tobillo derecho, “estuve 50 días sin caminar, con un yeso”.

Entonces, comenzaron a rondar las dudas sobre su posible participación en la cita bajo los cinco aros, “pero me había ganado el derecho de ir. Puse mucho empeño y estuve tiempo entrenando sentada”, agrega; aunque la dolencia en el tobillo influyó un poco más, “me impedía hacer muchas cosas”, revela.

“Ir a los Juegos Olímpicos era una locura porque no estaba totalmente recuperada, pero era un reto para mi”, confiesa, quien volvió a compartir con la vigente recordista mundial, la checa Barbora Spotakova (72.28), como en el Mundial de Beijing, el año pasado.

Rio 2016 ya es historia para Yulenmis. Por ahora, se acoge unos días de descanso en su casa de El Horno, comunidad rural de Bayamo, donde a su regreso -este martes- fue agasajada por cientos de habitantes que se dieron cita en el círculo social.

Por supuesto, no faltó el aliento y el respaldo de quienes siempre  siguen su accionar y del movimiento atlético de Granma, que anhelan verla de regreso en los principales escenarios competitivos del orbe.

Para lograrlo, “primeramente, tengo que terminar de recuperarme y luego iniciar la preparación para el Mundial del 2017 en Londres”, revela, como también el propósito de llegar a la justa de Tokio 2020, “entonces tendré más experiencia y más años en el equipo nacional”.

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