Maestra y discípula

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Por Yelandi Milanés Guardia | 5 enero, 2019 |
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De izquierda a derecha la segunda suboficial Vivianne Soto Gómez y la subteniente Caridad Molina Guerra FOTO /Cruz María Peña

La subteniente Caridad Molina Guerra y la segunda suboficial Vivianne Soto Gómez comparten una gran amistad y una relación en la que una deviene maestra y la otra discípula.

Los 32 años de trabajo de Molina Guerra como oficial de Coordinación y apoyo en la Jefatura provincial de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR),  la convierten en un paradigma y fuente incesante de consulta para la recién estrenada Soto Gómez, quien asegura que Cari ha sido su tutora y le ha legado su saber.

Pero todo ese conocimiento de la subteniente proviene de su preocupación por la superación personal, porque desde su ingreso a la PNR ha aprendido mucho de la lectura de órdenes y circulares que la han favorecido en su quehacer cotidiano.

Entre sus actividades preferidas está la dirección, la realización de informes y los preparativos de diferentes eventos, los cuales disfruta desde su organización, aseguramiento y conclusión. También la alegra entregar en tiempo la documentación a los jefes y hacerlo de manera eficiente.

Su trabajo es tan sacrificado que no tienen horario definido, lo mismo lo hacen a altas horas de la noche, que sábado y domingo, en dependencia de la trascendencia de la labor asignada.

“Es muy complejo, refiere Soto Gómez, llevar las responsabilidades de la familia y del trabajo, pues tengo un niño y muchas veces llego tarde a la casa o debo dejarlo con mi mamá”.

Algo similar alega Molina Guerra, al recordar que sus dos hijas casi se criaron en su centro laboral.

Aunque mayormente permanecen en las oficinas, cuando hay un evento de gran envergadura también apoyan su seguridad. Además, atienden a los ciudadanos en caso de que exista una queja relacionada con la PNR.

Para la más experimentada de estas dos mujeres es muy importante el carácter afable para relacionarse con las personas y ponerse en el lugar del afectado para ganarse su respeto.

“Cuando me visto de policía me siento comprometida con la Revolución, con el pueblo y mi familia, lo cual no cambia aunque esté ataviada de civil, siempre me siento parte de este órgano del Ministerio del Interior”.

Entre las ocupaciones que más la han impactado estuvo la muerte de Fidel, porque participó en la organización de las acciones derivadas de ese triste acontecimiento.

Cari, como cariñosamente la llaman, aclara que se retirará pero no jubilará, y que por suerte ya cuenta con Vivianne como relevo, quien aspira a desempeñarse tan  eficientemente como  su maestra e ingresar a la carrera de Derecho, pero sin desvincularse de la Policía.

Ambas, al finalizar la entrevista, sugirieron a los jóvenes sumarse a la PNR, porque aunque es una labor compleja, tiene sus encantos.

A sus compañeros los exhortaron en este aniversario 60 a trabajar con sentido de pertenencia, a perfeccionar el  modo de actuación, la ética y la profesionalidad con que afrontan cada misión.

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