A mal tiempo, más hermanados

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Por Yelandi Milanés Guardia | 2 mayo, 2020 |
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Gráfico/ Angélica María López

Todos los seres de este mundo estamos muy ligados de una forma u otra, pues formamos parte de un conglomerado que llamamos Humanidad. Hoy estamos tan interrelacionados que lo que ocurre en un grupo de seres  humanos afecta, posteriormente, o al mismo tiempo, a un sin número de personas.

En los momentos difíciles o de adversidad, como los que estamos viviendo con el coronavirus, la interrelación o interdependencia ponen inevitablemente de moda las palabras solidaridad, ayuda mutua, cooperación, porque solo con la contribución de todos podemos enfrentar y eliminar la Covid-19.

Vivimos tiempos en los que no pueden tener cabida el egoísmo, el desprendimiento y el olvido de los demás porque solo unidos podemos vencer a esa terrible pandemia que va haciendo estrago por el mundo entero.

Los días que corren demandan hermanamiento y consideración entre los hombres, por eso aplaudo a los que salvan vida, no por llenar sus bolsillos ni ganar títulos y honores sino por amor a sus semejantes.

!Qué hermosos actos  los de aquellos que han confeccionado nasobucos y los han regalado, los que ayudan en la compra de diversos productos a los mayores de edad, los que velan por el orden en esta terrible contingencia y los que se mantienen produciendo lo que demanda el pueblo!

También hay humanismo en el vecino que brinda un plato de comida a otro, en aquel que ofrece su pozo de agua al barrio o en el que regala un medicamento a un necesitado que no lo ha podido adquirir en la farmacia.Son pequeños actos, que sin dudas, agradan y ensañan el corazón.

Pero que tristeza produce ver a los desconsiderados obviando todo tipo de afecto, y desentendiéndose de los problemas de la comunidad como si no tuvieran una cuota de responsabilidad en el buen funcionamiento de la misma.

Y qué decir de aquellos que se provechan de las necesidades materiales para acaparar y luego vender a altos precios productos de gran demanda por la población. Sin dudas, estos ejemplos son detestables y por suerte no son mayoría, porque ellos evidencian los aspectos más negativos de los seres humanos.

Nuestro actuar debe estar en correspondencia con el desarrollo social que hemos alcanzado, en el cual el hombre debe ser hermano del hombre, y no su temible fiera.

pensar en los demás nos engrandece, sobre todo en los momentos de contingencia, porque recordar que el otro es como yo y ambos nos complementamos nos hace conscientes de una verdad que a todos nos beneficia.

El coronavirus en algún momento se extinguirá y cuando eso suceda, será muy hermoso recordar las buenas acciones realizadas durante la pandemia, las cuales nos hicieron mejores personas, pero mientras dure solo tenemos como alternativa la ayuda mutua y la cooperación y el cierre en nuestras vidas al desamor y la desconsideración.

Con el ánimo de tergiversar positivamente una famosa frase, he llegado a la conclusión, de que en estos días convulsos al adagio a mal tiempo… solo lo complementa, más hermanados.

 

 

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