Mala compañía

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Por Mailenys Oliva Ferrales | 26 agosto, 2019 |
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Es verano y noche de sábado, la música en el popular sitio recreativo “El Bosque”, de Bayamo, invita al baile. El “ambiente” es propicio para el disfrute. Allí, reunidos en un círculo pequeño, ajenos a todo lo que acontece a su alrededor,un grupo de jovencitos, algunos casi niños, pasan una y otra vez la botella de mano en mano, de boca en boca.

Lamentablemente esta imagen ya no resulta esporádica. Consumir bebidas alcohólicas como parte de las opciones recreativas de múltiples adolescentes y jóvenes cubanos es una tendencia que gana cada vez másfuerza a falta de un oportuno enfrentamiento familiar y social.

Amparados en un falso patrón cultural que sustenta la postura del cubano a ser divertido, jaranero, bailador y “bebedor”, muchos se inician en el mundo delos tragoscuando aún sus organismos no están preparados para asimilar ni la cantidad ni la frecuencia con la que sobrecargan a sus cuerpos de alcohol.

De acuerdo con estadísticas oficiales ofrecidas por el periódico Juventud Rebelde, en Cuba más del 45 por ciento de la población mayor de 15 años consume bebidas alcohólicas, y otro número considerable ha experimentado, en al menos una ocasión, una borrachera antes de cumplir los 18.

En estos números inciden varios factores. Por ejemplo, no son pocos los padres, que incitan desde pequeños a sus hijos a interesarse o desarrollar curiosidad por el alcohol, cuando en fiestas o cumpleaños no solo consumen frente a ellos, sino que además introducen uno de sus deditos en la botella o la lata para demostrar que tienen en casa a “todo un varoncito”.

Otros asumen la adolescencia como una etapa difícil, imposible de controlar y se desentienden de sus formas de diversión, sin saber a dónde van, qué hacen, ni qué consumen.

Favorece también este acercamiento al alcoholismo desde edades tempranas, las violaciones de la ley, que en nuestro país prohíben la venta de bebidas alcohólicas a menores de 18 años.

Un reportaje publicado por el citado periódico JR señala: “comprar bebidas en cualquier lugar es fácil, el problema, según refieren algunos jóvenes encuestados es solo tener el dinero para adquirirlas”.

Lo más preocupante de este asunto es que no son pocos los adolescentesque no conciben la diversión sino median los traguitos; los mismos que poco a poco se hacen indispensables, llevándolos por un camino que puede ser irreversible.

Tampoco el alcoholismo es un fenómeno exclusivo de los varones. Incitadas por amigos o en la mayor parte de los casos por sus parejas, cada vez son más las muchachas que no solo consumen alcohol, sino que son capaces de hacerlo a la par de sus acompañantes, desconociendo que el organismo femenino es mucho más susceptible a este tipo de sustancias.

Y no es solo cuestión de si es posible que nuestros jóvenes sean lo suficientemente responsables para no llegar a la embriaguez y ser víctimas de un espectáculo desagradable, se trata de que asociados a la dependencia del alcohol aparecen síntomas de agresividad, disminución de las capacidades cognitivas y disfunción familiar.

Datos ofrecidos sobre el alcoholismo por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) indican además, que esta sustancia se ha convertido en los últimos 30 años en la quinta causa de muerte e invalidez a nivel mundial.

Cuba no escapa a este entorno, y aunque nadie quiere que su hijo, amigo, compañero o conocido padezca esa enfermedad, llegado el caso es importante que conozcan la existencia en la Isla de una red de servicios integrada por los consultorios médicos, los centros mentales de la comunidad y los hospitales, donde se les brinda ayuda a los pacientes.

En este sentido la Línea Confidencial An­tidrogas (103) de acceso gratuito y cobertura nacional, es esencial, al ser un servicio estrictamente privado, en el cual no se pregunta ni nombre ni dirección de la persona que llama. Su propósito esbrindar información a la población, aclarar sus dudas sobre todo tipo de drogas y orientarlos a hacia dónde deben dirigirse.

Las bebidas alcohólicas sin control nunca serán nuestras aliadas. Explotar la imaginación y la creatividad en busca de formas más saludables para recrearse, es sin dudas una decisión mucho más inteligente; para comprobarlo, antes de darse el primer sorbo pregúntese: los tragos, ¿son buena compañía?

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