Manglares contra viento y mar (+fotos, audios, video e infografías)

Especialistas del Refugio de fauna Ensenada del Gua y Cayos de Manzanillo, rehabilitaron 70 hectáreas de mangle
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Por Anaisis Hidalgo Rodríguez | 27 agosto, 2021 |
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FOTO/Cortesía de Mario Antonio Pérez Gómez

Pocos imaginamos la vida entre manglares, con las botas a medio enterrar en el pantano, o chapuleando agua y espantado mosquitos a diestra y siniestra. Nos es más fácil visibilizarnos desde el confort de una oficina o la dinámica de un hospital, pero, ¿se ha preguntado cuánto debemos a quienes rehabilitan los manglares? ¿Sabía usted que se ponen a salvo muchas vidas cuando se repuebla el manglar?

Para el máster en Ciencias Mario Antonio Pérez Gómez, especialista del área protegida Refugio de fauna Ensenada del Gua y Cayos de Manzanillo, este es uno de los oficios más sacrificados e importantes, pues se libra una lucha diaria entre el cambio climático y la vida de especies de la flora, la fauna, y los comunitarios alojados en los litorales granmenses.

ECOSISTEMAS: DE LO GENERAL A LO PARTICULAR

La condición insular de nuestro país ha propiciado que los temas costeros estén dentro de las prioridades del Gobierno y el Estado cubano, de ahí que sean llevados a cabo numerosos estudios y programas en aras de identificar los conflictos que presentan las zonas costeras.

Entre los principales conflictos identificados están los que se suscitan entre turismo-conservación; turismo-pesca; pesca-conservación y asentamientos-conservación.

En Granma, la extensión total de las costas es aproximadamente unos 260 kilómetros, de ellos unos siete son de playas con varios asentamientos humanos, ubicados en zonas costeras de Manzanillo, Campechuela, Media Luna, Niquero y Pilón.

El territorio cuenta con dos zonas bajo régimen de manejo integrado costero, la costa oeste y la sur, en ambas se han llevado a cabo programas de manejo para identificar las problemáticas que presentan y accionar sobre ellas.

Entre estas problemáticas figuran la pesca con artes inadecuadas, la sobreexplotación pesquera, el vertimiento de residuales sólidos y líquidos; la falta de integración entre los actores  institucionales y sociales, y violaciones de la legislación ambiental vigente en el país.

“Estos programas de manejo costero persiguen mejorar la calidad de vida de las comunidades humanas que dependen de los recursos pesqueros a través de la implementación de proyectos con financiamiento nacional e internacional.

“Buscan, además, proteger la diversidad biológica de los ecosistemas costeros, coordinar iniciativas para la solución de problemas que afectan la zona , capacitar a los sectores, comunidades y directivos en temáticas básicas para un mejor conocimiento y conservación de la zona costera”, fundamenta Luis Ángel García Arévalo, especialista en Granma del Departamento de recursos naturales, ecosistemas priorizados y cambio climático del Citma.

También prevén la creación de sitios de interés donde tiene lugar la contaminación de las aguas, la pérdida de la biodiversidad y la realización de diagnósticos medioambientales.

“La meta es restaurar los procesos ecológicos, hábitat y biodiversidad de los ecosistemas costeros a través de acciones integradas de prevención y mitigación; y disminuir los impactos y riesgos del cambio climático mediante bases que garanticen el manejo adecuado de los recursos naturales que estas áreas albergan.

“En la provincia se ha llevado a cabo el plan de manejo de la playa de Media Luna, se efectuaron evaluaciones de calidad de agua y del ostión del río Cauto por el centro de investigaciones marinas, y existen planes de manejo de áreas protegidas en zonas marinas como el Desembarco del Granma, el Refugio de fauna Delta del Cauto y Ensenada del Gua”, especifica García Arévalo.

Los manglares constituyen ecosistemas únicos e irremplazables que albergan una gran biodiversidad, sin embargo, se encuentran amenazados por los efectos del cambio climático, entre los que destaca la subida del nivel del mar.

Desde el Refugio de fauna Ensenada del Gua, en Manzanillo, se realizan acciones para rehabilitar esta importantísima barrera natural. Uno de los proyectos,  es el rescate de formaciones vegetales, con el objetivo de revitalizar áreas dañadas dentro del ecosistema, con un predominio importante de mangles.

“Este proyecto se ejecuta sobre todo en 50 hectáreas que teníamos dañadas dentro del manglar en la parte de Troya.

“Hace dos años  como parte del proyecto, comenzamos el restablecimiento del régimen hídrico, es decir, rehabilitar el flujo y la comunicación del manglar con el mar, con lo cual limpiamos el manglar y reducimos la salinidad”, explica Mario Antonio Pérez Gómez.

“Años atrás reforestábamos el mangle directamente con la semilla, sin embargo, la siembra directa no dio el resultado esperado, por eso intentamos con la regeneración natural, que sí está recuperando el manglar.

“No obstante, hay pequeños lugares que se aprecia cómo el manglar está dañado, el mar va ganando tierra y la erosión es más agresiva, por eso estamos accionando en la costa de Manzanillo.

“También tenemos concebido un proyecto de rescate de aves tras cuyo resultado se conformó una lista actualizada de las especies del Refugio, con un endemismo marcado en comparación con Cuba”, manifiesta el ambientalista Mario Antonio Pérez Gómez.

CONCIENCIA AMBIENTAL

Se ha potenciado la acción de los actores sociales, programas de educación ambiental, para la protección de recursos pesqueros, y labores de vigilancia y control de la contaminación de las aguas y la reforestación de esta zona con mangle.

“Tenemos relación estrecha con 11 escuelas cercanas a la zona costera. En estas se han creado círculos de interés que favorecen la instrucción sobre temas ambientales. Los pobladores están conscientes de que si no salvamos el manglar, ellos serán los principales perjudicados.

“Muchos incluso cooperan y previenen la caza de aves que llegan al refugio ante la migración otoñal.

“Es reconfortante ver cómo la zona va ganando verde, cuando ves una planta florecida, un nido de aves que se ha podido lograr y escuchar una de ellas trinar feliz, y algunos especímenes de iguana y jutías”, comenta Mario.

Los habitantes de la zona costera, y en mayor medida las especies que habitan en estos ecosistemas, agradecen el rescate de los manglares, esta importantísima barrera natural que atenúa y protege  las costas de marejadas y vientos huracanados.

La deforestación, la actividad industrial y la descarga de residuos en estas zonas están poniendo en peligro la existencia de estos valiosos ecosistemas.

Según datos de la Organización de Naciones Unidas, más de un tercio de los manglares del mundo ha desaparecido en los últimos 100 años. Por ello, proteger los manglares se ha convertido en uno de los retos medioambientales más importantes de los últimos años y Granma pone el pecho en ello.

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