Manifiesto de Montecristi: piedra angular y protagonista de la revolución del 95

Share Button
Por Gislania Tamayo Cedeño | 25 marzo, 2016 |
0

Manifiesto-de-MontecristiMientras la contienda independentista del 95 comenzaba su marcha ascendente en la zona oriental de Cuba, a pesar de la falta de recursos, en la emigración ocurría un acontecimiento de trascendental importancia.

Martí al tanto de todo lo que ocurre en la Isla se traslada a Santo Domingo para entrevistarse con Máximo Gómez y organizar su viaje a Cuba.

Reunidos ambos jefes, el delegado del Partido Revolucionario Cubano y el General en Jefe Máximo Gómez Báez dan a conocer uno de los documentos más importantes del siglo XIX: El Manifiesto de Montecristi.

Una vez más el Generalísimo tiene el honor de alistarse en cuestiones que competen a los cubanos, y que exigían una entrega de cuerpo y alma.

En el documento se exponen las razones por las cuales los cubanos se lanzan a luchar por la independencia y los objetivos de la revolución de 1895.

“La Revolución de independencia iniciada en Yara después de la preparación gloriosa y cruenta ha entrado en Cuba en un nuevo periodo de guerra (…)”

“(…) se lanzan, tras el alma y guía de los primeros héroes, a abrir a la humanidad una república trabajadora (…)”

“Un pueblo libre, en el trabajo abierto a todos(…) sustituirá sin obstáculo, y con ventaja, después de una guerra inspirada en la más pura abnegación, y mantenida conforme a ella al pueblo avergonzado donde el bienestar solo se obtiene a cambio de la complicidad expresa o tácita con la tiranía de los extranjeros menesterosos que lo desangran y corrompen”.

Este escrito fue la piedra angular y protagonista de la revolución del 95 porque destaca la necesidad de una guerra “generosa y breve”, además hace hincapié en las razones que justifican y exigen la independencia de cuba, también explica con detalles que la contienda no es contra el pueblo español asentado en Cuba, sino contra el régimen colonial que la patria padece y que aboga por una profunda transformación de la realidad socioeconómica insular una vez finalizada la guerra y rechaza toda consideración geopolítica cerca del futuro para Cuba.

En los umbrales del siglo XX, Martí vislumbra el carácter universal de la guerra que se iniciaría en 1895, y por ello comprende que su fin no puede ser solo alcanzar la independencia de Cuba y lograr el equilibrio del mundo con la creación de un archipiélago libre, sino también era imprescindible construir la república moral en América.

En el histórico documento insistirá en “el alcance humano” de la “guerra sin odios” que se llevaría a cabo en su patria y advierte: “Cuba vuelve a la guerra con un pueblo democrático y culto, conocedor celoso de su derecho y del ajeno”.

El Manifiesto de Montecristi tiene como idea esencial la necesidad que tiene la Revolución cubana de llevar a cabo una guerra ordenada y preparada en detalles ideológicos, militares, jurídicos y políticos que impidiera la intervención de los Estados Unidos.

Una vez concluida la contienda, el Manifiesto fue bautizado por el Generalísimo Máximo Gómez como “el Evangelio de la República”.

El manifiesto constituye una fehaciente prueba de la calidad en el cuerpo de las ideas que lo animaban y que había adquirido el independentismo cubano.

Es el reflejo de la amistad de José MartÍ y Máximo Gómez.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *