Manos de seda (+ fotos)

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Por Roberto Mesa Matos | 23 mayo, 2018 |
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Las cuatro generaciones de cirujanos: de izquierda a derecha: los doctores Nisaber Estévez Trujillo, Francisco Vargas La O, Susana Rey Vallés y Jonnes Vallejo Licea. FOTOS/ Roberto Mesa Matos.

Manzanillo.- Impresiona andar cualquier área del hospital Celia Sánchez Manduley, de esta costera ciudad, junto al doctor Nisaber Estévez Trujillo, el acompañante se percata que demorarán en llegar al destino; pacientes, alumnos, colegas, quieren saludarle, o entablan un diálogo de apenas minutos.

Treinta y ocho años de experiencia como especialista de segundo grado en cirugía general y profesor consultante de esa especialidad justifican las escenas, que confirman la admiración y el cariño colectivo hacia un hombre que ha hecho de la profesión un sacerdocio y al “Celia Sánchez”, hogar de alegrías, tristezas y crecimiento.

La mañana promete: confluirán en el salón quirúrgico central cuatro generaciones de especialistas, poco frecuente: él y sus colegas, ante alumnos, Francisco Vargas La O, Jonnes  Vallejo Licea y Susana Rey Vallés. Vargas fue profesor de Vallejo y ambos de la más joven del grupo.

Estévez camina lento, como meditando lo que en pocos minutos hará en el salón; la satisfacción es evidente, aunque no le gustan las loas.

“Para mí es un orgullo muy grande compartir una jornada de operaciones con cirujanos a los cuales contribuí a formar y en el presente constato el crecimiento profesional, la destreza, el valor y la agilidad que han adquirido. Es placer y privilegio verlos así.”

Llegamos: él va tras sus compañeros, se abrazan, sonríen. Casi todo está listo para entrar en acción. Me acerco. Les “robo” minutos.

Dice Estévez que: “Uno se siente tranquilo porque pones a disposición de cualquier paciente la experiencia, los conocimientos, la práctica y la agilidad adquirida con los años. No hay operación fácil, nunca puedes confiarte.”

A Vargas La O la noche antes le cuesta conciliar el sueño: “Pienso mucho en lo que haré. Me imagino dentro del salón. Duermo poco y con la tranquilidad de las primeras horas de la mañana reestudio los casos a intervenir.

“El tiempo hace que te acostumbres a esto, pero sí, siempre impresiona un poquito. Dentro la concentración es primordial, no se habla de otro tema que no sea del acto quirúrgico.

“Cuando todo sale bien la felicidad es notable, de lo contrario llegas al hogar cabizbajo, sin deseos de hablar y te confieso que apenas puedo comer algo.

“En Medicina hay cuestiones impredescibles, que dependen de varios  factores a controlar después de la operación. A medida que estabilizas esos factores, junto a la respuesta  del propio paciente, que no es igual en todos. Determinan su resistencia y fortaleza; también los cuidados posoperatorios para que la recuperación sea eficaz.”

Ojos de águila, corazón de león, manos de seda

Del cuarteto, el doctor Vallejo es el más “pasadito” de peso corporal: “No me canso, estoy fuerte, aunque los chequeos desde ahora deben ser más frecuentes”, dice y sonríe.

-Profesor, ¿qué cualidades tienen que distinguir a un buen cirujano?

“Vocación y aptitudes: es una especialidad de mucho sacrificio, estudio y dedicación. Existe una combinación de teoría y práctica, una depende de la otra. Desde que comienzas a estudiar medicina te inclinas por la cirugía.

-¿Qué lugar ocupan en esta profesión el valor y la destreza?

“Entre nosotros hay frases que lo describen: el cirujano debe poseer ojos de águila, corazón de león y manos de seda.

El primero porque hay muchas enfermedades inaccesibles al ojo humano; lo segundo porque debes ser hábil y perspicaz y el tercero porque tienes que ser “fino” en los actos porque los errores en cirugía cuestan caro, y para el paciente son fatales. El cirujano que tenga miedo no puede ejercer, hay que ser atrevido.”

Vallejo y Estévez en una parte de la operación.

Cuatro años es poco tiempo para hablar de experiencia, pero la joven Susana Rey Vallés abona a diario un desempeño excepcional  que tiene en la línea materna al paradigma.

“Es un reto grande compartir estos instantes con mis profesores, pero me hace crecer, enorgullece y compromete. Aprendo de ellos y juntos valoramos y discutimos en cuestiones de segundos  el proceder que sea más efectivo.

“El apoyo de la familia es primordial porque los problemas cotidianos tienes que dejarlos fuera: aquí tienes la vida de las personas en tus manos.

“Mi madre fue una de las primeras cirujanas de este hospital, mi esposo es ortopédico y tenemos una niña. Nos ayudamos mutuamente. Antes de llegar al salón desayunamos fuerte, no mucho, solo lo necesario para no sentir hambre porque no debemos salir.”

El doctor Vargas La O siente placer en trabajar junto a sus colegas mujeres, entre ellas la joven especialista Susana Rey Vallés.

Los hombres del equipo reconocen en la joven a una excelente profesional con alto nivel de desempeño, ubicándola entre las mejores de la institución manzanillera de la salud pública.

El doctor Francisco Vargas La O elogia la resistencia de sus compañeras: “Ellas tienen todas las cualidades de un buen cirujano y además cumplen sus roles de madres y esposas. Verdaderamente es admirable.

“Para un hombre estudiar cirugía es difícil, imagínate cómo será para una mujer. El respeto lo inspiran porque han llegado a ser igual o mejores que nosotros.”

Susana escucha esto y se sonroja: “Hice la residencia cuando no tenía las responsabilidades como madre y esposa, pero ya eso cambió. Implica esfuerzo y sacrificio, pero se logra.”

Campo quirúrgico

Para quien no esté acostumbrado, el frío de un salón de operaciones puede resultar incómodo transcurridos 10 minutos dentro. A eso súmele el sonido característico de los equipos con los que allí laboran y lo escribo con la experiencia de haber compartido varias horas con el grupo de profesionales.

El anestesista es el doctor Carlos Tornés Quesada: “Los exámenes complementarios y la extensión de la actividad quirúrgica te van diciendo cuáles y qué cantidad de medicamentos utilizar.”

Miembro de una familia en la que todos se dedican a esa especialidad, y su progenitor, de igual nombre, cumple misión internacionalista, Carlos está feliz por disponer de equipos de primera generación para el desempeño.

“Estamos a la par de cualquier instituto cubano de medicina o de cualquier país del primer mundo al contar con una tecnología que mide los signos vitales del paciente directo desde la sangre y se reflejan en los monitores. El chequeo es constante para evitar el más mínimo fallo”, comenta y observa una de las pantallas junto al residente Rafael Sánchez Ledón.

Alis Carrazana Espinosa, Silvio Infante Mendoza y Mairena García Ríos semejan tres hormigas dentro del salón quirúrgico: la primera es la enfermera anestesista; él trabaja como instrumentista y la última se desempeña como “circulante”, algo así como la coordinadora general.

“La experiencia es importante, pero la atención, el amor y la dedicación al trabajo son necesarias. La labor en conjunto determina el éxito”, comenta Alis.

La resistencia física de Silvio impresiona al visitante, apenas se despega de la mesa quirúrgica: “Periodista, uno se acostumbra, aunque terminas muy agotado. Son horas de pie, para alcanzar al cirujano el instrumental que solicite en su faena. Somos una familia.”

Mairena no es muy dada a los diálogos, insisto y manifiesta: “Usted lo ha presenciado hoy: salgo y entro con lo que sea necesario localizar para la intervención quirúrgica. Aquí nada puede faltar, todo lo tenemos dispuesto por la salud de los pacientes y la satisfacción de sus familiares y la nuestra también.

Epílogo

Las luces del salón se apagan. Todo termina luego de intensas horas de duro bregar. Los cirujanos y su equipo se saludan, unos se abrazan  y asoma alguna lágrima a las mejillas. Dentro de muy poco regresarán para ofrecer salud y alegría con manos de seda.

Los anestesistas son los primeros en entrar en acción.
Preparándose para entrar al campo quirúrgico.
Treinta y ocho años de experiencia confieren al doctor Estévez Trujillo la distinción de profesor de profesores.

 

En el  salón de operaciones del “Celia Sánchez” se juntan la juventud y experiencia.

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  1. Carlos Tornés, el padre del anestesista fue mi compañero de preuniversitario, junto al doctor Expósito. A Vargas lo conozco del pre-militar donde tuve el honor de ser su maestro.

  2. Excelente reportaje reflejo de lo grandioso que ha sido la formación en cirugía general del Hospital Celia Sánchez y donde el profesor Estévez inicio el camino para muchos de nosotros y por ende al Servicio. Mis Felicitaciones y que Dios le diga dando salud y sabiduría.

  3. Soy Cirujano Coloproctologo., formado en el hospital Celia Sanchez, doy gracias a Dios por los profesores que me formaron como el Dr Estevez. Dr Vargas, fueron mis profesores, éxitos, le pido a Dios que continúe dándole muchas salud y sabiduría a todos. Saludos desde Ecuador.

  4. Eres y siempre fuiste el Amor y el Orgullo mas grande de tu Padre y el Padre mio Germán Máximo Estevez Borges
    Cuídate y que tu destreza e Inteligencia
    Y tú gran perspicacia y sensibilidad humana sean cada día mas fuertes
    Nizabel Estevez Trujillo
    Que mi dios ilumine todos tus pasos y pensamientos a ti ,Lérida,Nizaelito,Yemila y Nizaelito 3
    Muchos besos abrazos cariños
    Caridad Estevez Leon Suárez

  5. que alegria me da ver este reportaje, tambien me forme en este hospital, y conozco a muchos, los mas mayorcitos, en especial a mi otro papa nisaber, que nos enseño tanto y que ha logrado tanto en esta rama de la medicina por su sabiduria y entrega, mil gracias por hacerle esta entrevista, merecida ha sido desde hace mucho tiempo, desde holguin….

  6. Gracias a La Demajagua por este reportaje sobre el trabajo de mis colegas. En ese hospital me formé como cirujano y luego mi hijo siguió mis pasos. Un abrazo desde Sudáfrica a todos mis colegas del Hospital Celia Sánchez Manduley. ¡Les deseo muchos exitos!

  7. Estoy orgulloso ese anestesiologo es el fruto del sacrificio d formar y educar es mi hijo ya tengo mi relevo garantizado estoy en mzq y compartiendo su publicacacion y pueden publicar mi msensaje a ustedes muchas gracias

  8. Un saludo fuerte a ese equipo, a los profesores presentes: Estévez, Vargas, Vallejo, Susana; también a los residentes: Nelson Castillo y Felix. También para Carlos Tornes. Un abrazo para todos desde Guinea Bissau. Tengo el honor de formar parte de ese Servicio y haberme formado allí bajo las enseñanzas de esos grandes profesionales. Que sigan poniendo bien en alto el nombre de la Medicina cubana.

  9. Muy buen trabajo, bellas palabras para esos profesionales que trabajan muchas veces de forma anónima y no reciben ni el agradecimeinto de los familiares. Las imágenes muy reveladoras…

    1. Siempre es lindo ver lindos reportes y comentarios de nuestros profesionales de granma y mas aun cuando se trata de los del celia escuela donde me forme con orgullo como intensivista y pude conocer y apreciar a esos grandes cirujanos de distantas etapas pero todo formados con mucho sacrificio y dedicacion…provenientes de grandes profesores ….unos en esas fotos otros ….no presentes.. a todos mis mas fuertes saludos y bendiciones y exitos…