Mantenerse como destino seguro y atractivo: reto para el turismo cubano

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Por Agencia Cubana de Noticias (ACN) | 13 junio, 2020 |
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FOTO/Excelencias cuba
Luego de tres meses de enfrentamiento a la COVID-19,  y a pesar de ser uno de los sectores más golpeados por la pandemia, el turismo cubano no ha perdido tiempo para alistar su infraestructura y rediseñarse ante un nuevo y complejo escenario nacional e internacional.
El cierre del 75 por ciento de las instalaciones hoteleras y de campismo es uno de los mayores impactos que nos ha dejado esta etapa, aseveró  Juan Carlos García Granda, ministro del ramo, al intervenir recientemente en la reunión del Grupo Temporal de Trabajo,  que a diario chequea las acciones preventivas y de enfrentamiento a la epidemia.
Solo permanecen en operación 120 instalaciones, en las cuales se hospedan, entre otros, clientes extranjeros que continúan en Cuba. En ellas, además, se garantizan servicios de cuarentena a viajeros, contactos y personal de la salud, subrayó el titular, quien agregó que una intensa actividad inversionista y de mantenimiento, se ha desarrollado durante estos meses, lo que constituye una garantía de la calidad de los servicios una vez que se decida reiniciar la actividad turística en el país.
Al decir del Titular:  “todo el empeño se ha puesto para alistar las fuerzas y recursos de que dispone el sector y lograr la oferta de un destino Cuba seguro y atractivo, donde prime también el cumplimiento estricto y responsable de las medidas higiénico-sanitarias que han llegado para quedarse en el actual escenario”.
Directivos de la aeronáutica civil recordaron que la Isla posee 19 aeropuertos, 10 de ellos internacionales, y en todos se trabaja para tener la infraestructura correcta que permita mantener las medidas sanitarias contra la COVID-19, una vez se reabran las fronteras y se retomen los vuelos internacionales, cancelados en el país desde el  24 de marzo.
Sin olvidar el necesario acompañamiento de los trabajadores por cuenta propia, en unas circunstancias en que el encadenamiento productivo y de los servicios –junto al control y seguimiento de las regulaciones sanitarias dirigidas a evitar cualquier rebrote de la enfermedad- deberán estar a la orden del día, hay que tener muy en cuenta el estado de supervivencia y reorientación de nuestros tradicionales mercados, las nuevas regulaciones internacionales, los precios y calidad de las ofertas, las renovadas bondades de Cuba y el nivel de deterioro de la economía en la región y en el mundo.
Los clientes no serán iguales, aunque sean los mismos. Según los expertos, los vacacionistas elegirán sus destinos no solo por los atractivos naturales, culturales y el confort, sino también y sobre todo, por el grado de limpieza y bioseguridad que estos puedan ofrecerles, por lo cual las estrategias para la comercialización vía internet y desde las agencias de viaje, deben demostrar tal higiene y las medidas  de distanciamiento social en los espacios comunes de los hospedajes.
Con mucha razón leí en un interesante artículo que una vez que reabran hoteles, bares y restaurantes, los clientes no serán iguales, aunque sean los mismos. Habrán experimentado un significativo cambio de actitud; serán mucho más sensibles a las cuestiones relacionadas con la higiene, la limpieza, las desinfecciones; y no los podremos culpar. El coronavirus nos habrá cambiado a todos; y todos estaremos temerosos de un rebrote de la enfermedad.
Hasta las acciones preventivas y de enfrentamiento a la actual temporada ciclónica hay que tenerlas  en cuenta en los planes del turismo, pues se prevé la formación de 15 ciclones tropicales en toda la cuenca del Atlántico Norte,  10 en el área oceánica del Atlántico, dos en el Caribe y tres en el Golfo de México.
Y encima de lo anterior no podemos olvidar las medidas contraproducentes y despiadadas  impulsadas por el actual gobierno de Estados Unidos, como eliminación de los cruceros, supresión de categorías de viaje, limitación de destinos para los vuelos regulares, retirada de parte del personal de la embajada en La Habana y manejo malintencionado de expectativas asociadas al riesgo de viajar a Cuba, entre otras.
Para el economista cubano  David J. Pajón Espina,  en Cuba, un control efectivo de la COVID-19 y estadísticas de contagio y mortalidad por debajo de la media global pudieran contribuir a la percepción de destino seguro y atraer a los primeros viajeros.
 “Se encuentran alineados el objetivo supremo de preservar vidas, con el de garantizar un ambiente propicio para que el turismo vuelva a florecer, opina este experto, quien considera que el sector privado debería ser considerado un aliado, más que un competidor, pues estos emprendedores han demostrado ser resilientes, innovadores y competitivos.
Recientemente en una entrevista que le hiciera en Cienfuegos el periódico local 5 de Septiembre, Oscar Luis Hung Pentón, presidente de la Comisión Permanente de Trabajo de Asuntos Económicos del Parlamento y de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores  (Anec), a la pregunta ¿cuál otra rama podría ocupar el lugar del turismo en el actual escenario?, respondió:
“Hay sectores que todos somos conscientes de que pueden aportar más a la economía cubana. Ahora será una oportunidad la alianza entre el turismo y la esfera de la salud. Cuba tiene que potenciar de manera más estratégica el turismo de salud, que además puede encadenar con los giros agrícola y la industria.
 “Considero que el turismo debe reconvertirse hacia un modelo de turismo de naturaleza, de salud. No estamos en tiempos de grandes instalaciones hoteleras con piscinas comunes, de restaurantes con servicio de bufet, de turismo de ciudad con innecesarias aglomeraciones. Allí desempeñan un papel la diversidad de nuestra planta hotelera y la existencia de instalaciones en cayos y penínsulas que pueden representar una oportunidad”.

 

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