Manuel Hernández Osorio, el inolvidable hermano de Nilda

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Por Orlando Fombellida Claro | 15 octubre, 2017 |
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Nilda Hernández Osorio FOTO/Luis C. Palacios Leyva

A la vivienda en la cual se nace, los seres humanos volvemos, física o mentalmente, hasta el final de nuestros días, y aunque tengamos una propia,  la consideramos nuestra, por eso no decimos: “voy a casa de mamá y papá”, sino, “voy a mi casa”. Es que en ese hogar están nuestras raíces, los años felices de la infancia y la adolescencia y la presencia de nuestros progenitores.

En pie aún está, el inmueble en el que vino al mundo, el  17 de marzo de 1931, Manuel Hernández Osorio, nombrado El Isleño en el Ejército Rebelde, en la Sierra Maestra, y Miguel, en la guerrilla internacionalista de Ernesto Che Guevara, en Bolivia, donde cayó el 26 de septiembre de 1967.

La morada, de madera, las paredes, y techo de cinc, está enclavada en El Diamante, barrio de Santa Rita, en el municipio de Jiguaní, en una pequeña elevación, circundada por erectos y frondosos árboles.

A ella va, los fines de semana, Nilda, hermana del combatiente, y de Gelasio, quien la ocupa y cuida, también a los objetos personales de Nené, como cariñosamente le decían a Manuel.

Nilda junto a sus hermanos Gelasio (de pie), y Ramón (detrás de ella) FOTO/Luis C. Palacios Leyva

Aunque el 26 de septiembre reciente fue martes, Nilda salió temprano desde Santa Rita, donde reside, rumbo a la casa natal, para estar presente en el acto de homenaje a Manuel, con motivo del aniversario 50 de su heroica caída en combate.

Los periodistas participantes en la cobertura del suceso, aprovechamos la oportunidad para dialogar con Nilda, quien tiene 72 años, un cuerpo menudo y fácil palabra.

-¿Cómo recuerda a Manuel Hernández?

-Yo lo recuerdo de cuando trabajaba en las minas (de Charco Redondo) que siempre llegaba tiznado y al bañarse, en un bañadero que teníamos detrás de la casa, mi trabajo era quitarle el tizne de la espalda.

“Él trabajaba en los túneles de las minas y venía muy arañado y sucio, de carretillar. Y yo le quitaba los churres, estregándolo con un estropajo.

“Nené siempre fue muy bueno. Cuando cobraba me traía cantidad de cositas de regalo: pulsos, tijeras, grasa (para el pelo), perfume”.

En su casa natal, Nilda conversa con la general de Brigada Delsa Esther Puebla Viltres, “Teté” FOTO/Luis C. Palacios Leyva

FALSOS GALLEROS

Nilda habla con entusiasmo de Manuel, a quien, asegura, le parece estar viéndolo, con su hercúlea complexión y sonrisa de niño pícaro.

“Aquí –prosigue- venían unos jóvenes en busca de Nené y mi mamá respondía: “está por allá atrás”. Nené tenía un vallín, era gallero, y Mita (mamá) le preguntaba quiénes eran y él respondía que galleros, pero ella decía, a “mi me parece que vienen a hablar de otra cosa”, aunque no pensaba que en este monte, trabajando en las minas de Charco Redondo, sin ser un hombre de ciudad, pudiera interesarse porque en Cuba hubiera un cambio de gobierno ni nada de eso.

“Fue en las minas de Charco Redondo que determinó unirse al movimiento 26 de julio. Él era muy reservado”.

REACCCIÓN

-¿Cómo reaccionó la familia al incorporarse  Manuel al Movimiento 26 de Julio?

-Bueno, mi mamá con él sentía obsesión, porque él era con ella muy cariñoso y cuando se fue (para la Sierra Maestra) se puso muy disgustada.

“Después  mi hermano Ramón determinó alzarse, también, porque aquí el ejército  sospechaba, y más tarde, Purro, dijo “yo me voy también”. Mi papá trabajaba por la costa de Manzanillo y les consiguió un documento para trasladarse para allá y que subieran a las lomas”.

RETORNO Y PARTIDA

“A los 10 o 15 días de terminada la guerra Nené vino aquí a vernos, y a su novia, porque la novia de Nené era  de aquí, de El Diamante, Elvira. Siempre estuvo enamorado de ella y con ella se casó.

“Nos fuimos para La Habana, porque a mi papá lo iban a operar y Nené le dijo a Mita que él se tenía que ir para Camagüey y no iba poder atendernos mucho durante nuestra estancia allá, mientras papá se recuperaba.

“Se fue y después no supimos más de él  durante mucho tiempo”.

La General de Brigada Teté Puebla observa fotos y objetos de Manuel Hernández Ososrio FOTO/Luis C. Palacios Leyva

LA CASA

“Aquí éramos 8 hermanos. Mi hermana mayor, que ya murió, y le seguía Nené. Quedamos Gelasio, Ramón, Purro, Denio, Antonio y yo, que soy la última.

“Tengo casa en Santa Rita, pero esta sigue siendo mi casa, y de mis hermanos. Vengo aquí los sábados y domingos, para estar al tanto de mi hermano Gelasio y de las cosas que estén a mi alcance conseguirle”.

TESTIMONIO DE POMBO

Entre quienes acudieron el 26 de septiembre a rendir tributo a Manuel Hernández Osorio estuvo el general de brigada de la reserva Harry Villegas, Pombo en la guerrilla del Che en Bolivia.

Harry Villegas en casa de Manuel Hernández FOTO/Luis C. Palacios Leyva

En informal platica con los reporteros presentes, expuso:

“Hay que resaltar la vida de Manuel Hernández, porque es una figura de este territorio que no podemos olvidar, hay personas (como él) que son grandes, aunque no hayan ocupado altos cargos.

“El Che tenía extraordinaria confianza en Manuel Hernández, Miguel, Cuando al Che le mataron (durante la lucha del Ejercito Rebelde, en Cuba) a Herman y empezó a analizar qué gente buscaba para la vanguardia, a quién encontró, a Manuel. Y cuando en Bolivia se crearon problemas y al jefe de la vanguardia hubo que sustituirlo, a quién buscó el Che, a Manuel, porque tenía extrema confianza en él.

“En ambas oportunidades Manuel fue un paradigma, en la invasión a occidente, en todos los combates en  Las Villas.

“Manuel, Miguel, es un compañero con valores excepcionales”.

BREVE RESEÑA

El padre de Manuel Hernández Osorio fue un inmigrante de Tenerife (Islas Canarias), y su madre, la cubana mulata Juanita Osorio.​ Era un campesino pobre que se integró a la guerrilla del Movimiento 26 de Julio desde principios de 1957. Combatió en Pino del Agua, El Gaviro, Manzanillo, San Ramón, Arroyón, Las Mercedes y Vegas de Jibacoa.

En agosto de 1958 fue ascendido a teniente y el Che Guevara le pide acompañarlo durante el resto de la campaña.

En Camagüey fue ascendido a capitán y nombrado jefe de la vanguardia. Resultó herido en la toma de Fomento por una bomba arrojada desde los aviones.

Terminada la revolución se casó con Elvira con quien tuvo tres hijos. Entre 1962 y 1966 estudió en la Escuela Básica Superior de Guerra recibiéndose con el grado de primer capitán.

Integró la guerrilla internacionalista del Che Guevara en Bolivia, donde cayó en combate el 26 de septiembre de 1967, junto con Mario Gutiérrez Ardaya (Julio) y Coco Peredo.

Sus restos, y los de los otros dos combatientes que murieron con él, fueron hallados el 11 de febrero de 1982​ y colocados en el Memorial de Santa Clara, donde un año después también serían colocados los del Che Guevara y otros guerrilleros caídos en Bolivia.

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