Maradona gambeteando entre nubes

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Por Prensa Latina (PL) | 28 noviembre, 2020 |
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FOTO/ Tomada de Prensa Latina
Buenos Aires, – Coqueteó con la muerte muchas veces y casi en silencio su corazón se paró en este 2020 maldito, que lo lleva hoy a gambetear entre las nubes, directo a la eternidad para convertirse en un mito eterno.

La muerte de Diego Armando Maradona a los 60 años golpeó duro esta semana que recién termina como un balón al corazón de su tierra, una Argentina que lo lloró desconsoladamente y casi atónita se resiste a creer que el Pelusa ya no está.

La pelota paró por el D10S, el presidente Alberto Fernández declaró tres días de duelo y de manera espontánea un pueblo agradecido con amor salió a gritar como si fuera un gol maradoniano a ese Diego de la gente con dolor, pero también con el orgullo de una tierra al que con su zurda infinita le dio grandes alegrías.

Maradona es Argentina, es América Latina, es fútbol, es ejemplo, esperanza y popularidad, pero sobre todas las cosas humildad, señalaban miles de hinchas en una larga fila de despedida en la Casa Rosada, donde más de un millón de personas acudieron a darle el último adiós.

Como paradoja del destino, el Diego falleció cuatro años después de la desaparición física de un hombre que lo quiso mucho, quien le salvó la vida en uno de los momentos más duros de su carrera y a quien consideraba un padre, el Comandante en Jefe Fidel Castro. Fue a buscarlo a Fidel, se le escuchó decir a alguien entre los tantos mensajes que se sucedieron tras su muerte.

El hombre de respuestas inesperadas, con su particular sonrisa y sin pelos ni mordazas en la lengua, el Pelusa -el preferido de todos sus apodos- vivió una intensa vida. ‘Dios es dios y yo soy un simple mortal, solo les pido que me dejen vivir mi propia vida, yo nunca quise ser un ejemplo’, dijo en una ocasión como respuesta para aquellos que lo cuestionaban.

El grito de Diego eterno hace de la pasional y visceral Argentina un tango de esos que estrujan el pecho en honor a ese niño de Villa Fiorito que nació en los potreros hasta tocar la gloria, que conoció el agua caliente después de bañarse en un vestuario. ‘Yo crecí en un barrio privado… privado de luz, de agua, de teléfono, expresó en una ocasión’.

Sobran los testimonios, las anécdotas, las imágenes de su zurda y única en un mundial donde tocó el cielo en tierra mexicana en 1986 que pasó a ser uno de los goles más históricos. Maradona es magia también, es pueblo.

‘Es difícil sintetizar que significa Maradona, nos atraviesa a todos. Vino del bajo fondo, de las calles de tierra, del hambre. Entender a Diego es mencionar la historia argentina’, expresó con voz quebrada a Prensa Latina Nadia Lihuel, una joven que no es futbolera, pero fue a despedirlo. Diego es la alegría, euforia, y la dignidad de no ser doblegado nunca, manifestó.

Casi entre lágrimas, Nadia recordó cómo Maradona se enfrentó a los ingleses después de la guerra de Islas Malvinas y le ganó con el gol más maravilloso de la historia de los mundiales. Se fue el mismo día que Fidel Castro y ahí nos sigue regalando metáforas y nos hace encontrar puntos de conexión. Diego es un héroe, sostuvo.

Como en la cancha, Maradona jugó con la muerte muchas veces y justo después de celebrar hace unos días su cumpleaños 60 fue internado por un hematoma subdural, operado de urgencia, que mantuvo en vilo a muchos. Y cuando todos imaginaban que la había librado otra vez, llegó de sopetón la noticia más dolorosa.

‘Siempre le tuve muchísimo miedo a mi muerte, pero hoy ya no, porque sé que ese va a ser el momento que voy a volver a verte y abrazarte de nuevo. Ya te extraño pa’, escribió la víspera en una sentida carta de despedida una de sus hijas, Dalma, en tanto su hijo Diego Armando Junior escribió: capitán de mi corazón, nunca vas a morir porque te amaré hasta el último respiro.

‘Soy completamente izquierdista, de pie, de fe y de cerebro’, expresó en 2005 Diego en aquella histórica contracumbre de la Américas de Mar del Plata a la que acudió junto a Evo Morales, Hugo Chávez y la Madres de Plaza de Mayo, dejando claramente acuñada sus ideas hasta el final.

La mano de Dios viajó al cielo a gambetear entre las nubes mientras en la tierra muchos se resisten a esta dolorosa partida, porque hombres como él se quedan siempre, son eternos.

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