Martí y su estancia en La Jatía, Jiguaní.

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Por Anaisis Hidalgo Rodríguez | 28 enero, 2020 |
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FOTO.Tomada de habanaradio.cu

Muchos son los parajes de este mundo que quisieran agenciarse  el paso de José Martí por ellos, aunque fuera unos segundos. Es tanta su grandeza intelectual y humana, que saber aunque sea de oídas que Martí estuvo en tal o más cual lugar de nuestra geografía, nos infla el pecho y atiza nuestro orgullo.

El diario de campaña de José Martí De Cabo Haitiano a Dos Ríos, está lleno de revelaciones importantes  relacionados con algunos parajes del municipio de Jiguaní por los cuales transitó el Apóstol durante más de treinta días de travesía por distintos lugares de la zona sur de la entonces provincia de Oriente, hasta llegar el 12 de mayo de 1895 a la Casa de la Jatía, que fue el campamento número 24 donde permaneció hasta ese instante desde su llegada a Cuba.

“Hemos dormido en cuevas, y al monte claro: el rancho de la guerrilla, con su ama servicial y su comida caliente, ha sido un lujo.”

De su azarosa vida en campaña dan fe estas líneas escritas a María Mantilla: “Voy bien cargado, mi María, con mi rifle al hombro, mi machete y revólver a la cintura, a un hombro una cartera de cien cápsulas, al otro en un gran tubo, los mapas de Cuba, y a la espalda mi mochila, con sus dos arrobas de medicina y ropa y hamaca y frazada y libros, y al pecho tu retrato.”

Desde estos lugares y desde el 10 al 19 de mayo de 1895 José Martí desplegó una actividad organizativa con vista  a la extensión de la guerra a todos los rincones del mundo.

En cuanto a la importancia toponímica, refiere investigación y compilación de Carlos M. Casasayas Comas, que atesora el Museo provincial y recopilada por el Archivo de Jiguaní, “lo que más relevancia tiene en la actualidad es  la casa de la Jatía que fuera de Agustín Maysana, que Martí visitara el 12 y el 13 de mayo, como consta la descripción en su diario, y que aún existe, con ciertas modificaciones.

Para establecer esa línea del trayecto seguido por José Martí Casasayas establece algunos pasajes descritos en su diario: “De Altagracia vamos a La Travesía”. Anota Martí  el 10 de mayo de 1895.

Es bueno aclarar a modo de ubicación, que a la margen oeste del Cauto, frente al Paso de las Anzuelos, le dicen La Travesía, pero ésta no es toda La Travesía; sino la porción de tierra que hay entre los ríos Contramaestre y Cauto a partir de la confluencia, y no más  allá de 15 a 16 kilómetros, en una línea de río a río.

Al finalizar el día 10, señala en su diario: “Mañana nos mudaremos de casa”. El día 11 escribe: “A más allá, es la misma Travesía, a caso menos fangosa. Se va Miró. Llegamos pronto.”

A la casa que llegaron fue a la de Rosalío Pacheco, ubicada relativamente cerca de la confluencia de Dos Ríos, detrás del Alto barranco que penetra en las aguas, el que Martí calificara con acierto mágico: “Bello.”

Luego prosigue en su diario el día primero: “De La Travesía a la Jatía. …Con barrancos como los del Cauto asoma el Contramaestre, más delgado y claro y luego lo cruzamos y bebemos. La Jatía es casa  buena, de cedro,  y de corredor de zinc, ya abandonada de Agustín Maysana, español rico, de cartas y papeles  están los suelos llenos….Masó anda por la sabana con Maceo, y le escribimos una semana. Hemos de quedarnos por aquí, esperándolo.”

Realmente Martí estuvo por la zona diez días: del 10 al 19 y vivió posiblemente en cuatro casa. La de Rosalío Pacheco, los ranchos abandonados del hermano de éste; alguna casa o casa existentes en La Vuelta y la de la Jatía, que aún está en pie.

Se presume que la carta inconclusa a Manuel Mercado, fue probablemente iniciada en la casa de Rosalío Pacheco, y terminada en La Jatía, ubicada a unos16 kilómetros del poblado de Jiguaní, en la actual provincia Granma y a 6 kilómetros al noreste de Dos Ríos.

La casa de La Jatía, describe Víctor Pérez-Galdós Ortíz en su trabajo José Martí y su estancia en la casa de la jatía en 1895, es una construcción vernácula en madera y techo de zinc a cuatro aguas, exponente de la arquitectura popular del siglo XIX.

“Por su significación histórica se le concedió en 1982 la categoría de Monumento Nacional. Martí había llegado a este lugar procedente de la zona conocida como La Travesía, que fue su campamento número 23.

“El nombre de la Jatía guardaba relación con los múltiples árboles de esa especie que existían en este sitio de Cuba en el siglo XIX”, apunta Ortíz.

El 17 de mayo es la última fecha en el diario de José Martí. De inicio  dice: “Gómez  sale con los 40 caballos a molestar al convoy de Bayamo. Me quedo escribiendo con Garriga y Feria, que copian las instrucciones generales a los jefes y oficiales. Del 18 no hay nada, pero el 19 Gómez dice en su diario:

“Pasamos un rato de verdadero entusiasmo. Se arengó la tropa y Martí habló con verdadero ardor y espíritu guerrero. Dos horas después, nos batimos a la desesperada con una columna  de 600 hombres, a una legua del campamento  de Dos Ríos.”

En los días siguientes Martí continuó su paso por los campos de Cuba hasta llegar a la zona de Dos Ríos, donde se produjo el 19 de mayo su caída en un enfrentamiento con fuerzas españolas.

El 10 de julio de 1896 Máximo Gómez  y Calixto García marcaron el lugar donde cayó Martí: “Levantamos un mausoleo a piedra viva, dice Gómez en su diario: “El acto fue solemnísimo.”

Dos Ríos no fue menos simbólico. De manera humilde, pero sentida, fue sepultado el mayor heraldo de la Patria, el amigo sincero, el devoto amante de Nubia, que se subió al estribo para alumbrar su destino.

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