Más allá del temor al ladrillo

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Por Orlando Fombellida Claro y Sara Sariol Sosa | 10 febrero, 2016 |
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Fabricación manual de bloques de hormigón, en Buey Arriba.Foto/ Orlando Fombellida
Fabricación manual de bloques de hormigón, en Buey Arriba.Foto/ Orlando Fombellida

Muchas de las construcciones que nos causan embeleso al pasar, y nos transportan a los días de la colonia, vuelven hoy a sembrar en nuestras mentes, algunas interrogantes sobre los materiales utilizados para levantarlas, sus fuentes y durabilidad.

Lo habíamos hecho antes, durante los más duros años del período de inflexión económica nacional, que nos llevó a levantar casas de tierra, o de bajo consumo, como las llamaron muchos, al referirse a los recursos naturales empleados  en su edificación.

También lo hacemos desde hace unos cuatro años, cuando comenzó a cobrar vida  en Cuba, un programa nacional de fabricación local y comercialización de materiales de construcción, en cuyo avance descansan con fuerza, las esperanzas transformadoras de uno de los más preocupantes objetivos sociales de Cuba: la evolución de su fondo habitacional.

La nueva estrategia pretende que los municipios se autoabastezcan de un variado nomenclador que ronda los 150 renglones, para los cuales el país asegura  lo imprescindible, como ce­mento y acero, y las localidades el resto de las materias primas (arena, ar­cilla, caliza y otras), a extraerse según las existencias en su entorno.

De acuerdo con evaluación del grupo nacional al frente del programa, Granma está entre las provincias situadas a la vanguardia del proyecto, mas, ¿cuánto resta por hacerse para que esa vía, objetivamente, permita adelantar lo necesario en la edificación y mejoramiento de viviendas en la provincia?

REALIDADES

La realidad del programa en nuestro territorio, dista un poco de cuanto dicen los informes evaluativos, porque los volúmenes alcanzados  en los 117 renglones que tributan al techo de producción aquí, son todavía insuficientes frente a lo que puede conseguirse, teniendo en cuenta las capacidades productivas y, sobre todo, si se produjera una revolución en el pensamiento, impulsor de  válidas e imprescindibles iniciativas.

Al cierre del 2015, por citar un período, por ese concepto la provincia realizó ventas al Comercio superiores a los 18 millones de pesos. Lo alcanzado en dicha gestión sobrepasa, aunque discretamente, lo planificado.

Analizado de esa manera podría asegurarse -como se ha considerado incluso en evaluaciones del grupo nacional-, que el programa en Granma se encamina de manera positiva, sin embargo, no es tan así.

Por ejemplo, en Media Luna, hasta octubre de ese año, la Unidad Básica de Construcción y Mantenimiento Constructivo,  (líder del programa junto a la Agrupación de construcción, reparación y servicios a la vivienda) produjo 16 mil bloques, es decir, un promedio de mil 600 cada mes, 66,6 en cada jornada laborable,  cuando es sabido que un hombre, en una sola jornada puede elaborar, en forma manual, un centenar de unidades de ese elemento de pared.

¿Qué pasa entonces?

CONCOMITANCIAS  Y DIVERGENCIAS

Luego de la penúltima visita del grupo rector de la actividad en el país, a principios de septiembre de 2015, en la cual la provincia obtuvo una elevada calificación, La Demajagua intercambió con productores de materiales de los municipios de Cauto Cristo, Río Cauto, Niquero, Buey Arriba y del propio Media Luna.

Coincidentes criterios de los entrevistados apuntan a la escasez de áridos. Sin embargo, en opinión de quienes dirigen a nivel de provincia el programa, influyen más la inercia y la falta de búsqueda de soluciones nuevas y de alternativas.

Hay que partir, asegura Michel Tejeda, vicepresidente del Consejo de Administración de la Asamblea provincial del Poder Popular, que el plan del 2015 se montó mal, fue conservador, por temor a incumplir; se planificó a partir de una supuesta capacidad y no teniendo en cuenta la real existente, de ahí que aunque se concretan los compromisos generales del territorio, los volúmenes productivos se alejan considerablemente no solo de las potencialidades, sino de las demandas de la población.

Se habla de una capacidad productiva del sector estatal deprimida, pero hay claridad de que se puede hacer más, y si no se hace, es porque los municipios están esperando los surtidos de áridos elaborados en el molino de piedra de El Cacao, que ha presentado serios problemas tecnológicos que lo mantuvieron inactivo con frecuencia.

Mas, y valga mencionar esta sola alternativa, nada les impide a las localidades, utilizar escombros de plantas procesadoras de mármol, de obras demolidas, de piedras de potreros y otros materiales verdaderamente locales, y procesarlos en pequeños molinos disponibles y no explotados en todo lo posible.

Tal falta de gestión determina que aún cuando la provincia dejó de recibir en la etapa una parte del cemento planificado (unas 400 toneladas), todos los municipios mantuvieron hipotecados en almacenes volúmenes asignados de ese producto.

Granma, por otra parte, se ha quedado a la espalda de algunas provincias en cuanto a vínculos productivos con cooperativas y trabajadores no estatales, a pesar de  las ventajas que ello ofrece, a partir de un marco de le­galidad y transparencia, y la ga­rantía a aquellos en el suministro de recursos necesarios y un mercado seguro para sus producciones.

A Manzanillo, por ejemplo, con un gran número de fabricantes de mosaicos, ¿qué le impide contratarlos, y suministrarles el cemento,  si ellos estuvieran de acuerdo a autogestionarse los áridos?

¿Qué imposibilita a las empresas productoras estatales, a partir de la flexibilización del objeto social, contratar carretoneros que les entreguen todo el escombro que se genera en las localidades (bastante, por cierto), y que por lo general va a parar a cualquier parte, creando microvertederos clandestinos.

ESCEPTICISMOS

En la provincia de Granma hay tradición en  hacer ladrillos de barro.Foto/Orlando Fombellida
En la provincia de Granma hay tradición en hacer ladrillos de barro.Foto/Orlando Fombellida

Niquero es un productor de ladrillos de barro cocido por excelencia, para cuya elaboración no se necesitan áridos artificiales, sin embargo, el personal de la agrupación allí de la Empresa provincial de construcción, reparación y servicios a la vivienda, se queja de la poca aceptación de ese elemento de pared, que bien elaborado puede utilizarse en infinitas construcciones.

Recordemos que aquellas casas de la colonia, las cuales nos embelesan  por su atractivo, fueron erigidas con esos elementos, frescos y de demostrada durabilidad y mayor sismoresistencia que los bloques de hormigón.

El problema estriba en los escepticismos en torno a materiales como ese y la falta de información y asesoramiento sobre la conveniencia de su uso, que bien pueden hacerlo los arquitectos de la comunidad.

Frente al criterio de que la fabricación con ladrillos es más cara que con bloques, especialistas en la materia argumentan, que es más o menos similar, pues el segundo requiere salpicado para repellar y el primero no, e incluso, se puede dejar a cara vista, en paredes y columnas, concebidas así a modo de decoración.

Poca aceptación tiene, asimismo, el mortero, mezcla de cemento de alta calidad y polvo de piedra, que desestima la población, a todas luces por falta de conocimiento, pues ese mismo material es asediado por constructores individuales, los cuales luego lo utilizan en trabajos por cuenta propia.  Eso pasa con frecuencia en Guisa.

Igual suerte corren las viguetas y plaquetas, con poca salida en los puntos comercializadores, porque la gente da más mérito a las placas fundidas, y no saben que esas piezas cumplen igual función y a menos costo, incluso con ellas se prescinde del encofre tradicional.

El objetivo del programa es incrementar las producciones y bajar sus precios, algo en lo que se ha adelantado; los bloques, por ejemplo, se venden a 3.50, pesos, aunque especialistas del programa afirman que puede disminuirse ese valor, si se produce más.

EL ÚLTIMO EXAMEN

En los primeros días de este febrero, el grupo nacional evaluó por octava ocasión la marcha del programa en la provincia, y aunque esta obtuvo 91 puntos (frente a 88 en la anterior), retrocedió en seis de los 11 aspectos evaluados.

Retroceden Bayamo, Niquero, Yara, Río Cauto, Guisa y Buey Arriba;  Bartolomé Masó se mantienen estancado y Cauto Cristo, avanza, pero de mal a regular.

Aunque la provincia había reconocido que los planes del 2015 no se correspondieron con sus capacidades productivas, entre las deficiencias señaladas en la evaluación de marras, está en primer lugar, un retroceso en ese sentido. Es decir, se planificó mal, y de contra se retrocedió en tal indicador.

Les fueron señalados al territorio, también, insuficiente exposición y problemas en la comercialización de los productos, y falta de aprovechamiento de las ventajas que les pueden ofrecer al programa los proyectos de colaboración.

LUCES EN EL CAMINO

Debe reconocerse una mayor exigencia del Gobierno en Granma a esta modalidad productiva, la cual pude mejorar este año, para el que se proyectan ventas a Comercio Interior por algo más de 27 millones de pesos, con la entrada de nuevos equipos, como molinos de piedras; pero eso no será suficiente, es preciso asumir su esencia, aprovechar al máximo las potencialidades de cada localidad.

losas para pisos, de buena calidad, confeccionadas en Media Luna. Foto/Rafael Martínez Arias
losas para pisos, de buena calidad, confeccionadas en Media Luna. Foto/Rafael Martínez Arias

 

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