El más completo y mejor de los alimentos

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Por María Valerino San Pedro | 1 agosto, 2019 |
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Amamantar es el vínculo más grande entre la madre y su hijo, constituye el más tierno acto de la vida, pero no todos piensan de ese modo.

Por ejemplo, una joven madre a quien conozco, con solo 35 días de parida, ya tuvo a su bebita ingresada por diarreas, al alimentarla con leche en polvo y no con la materna, porque “figúrate yo no voy a deformar mis senos, nada más tengo 20 añitos”, me aseguró.

Tal manera de pensar es totalmente errada, pues la lactancia materna ayuda a que el útero vuelva a su tamaño original, disminuye las hemorragias, retrasa el comienzo de la ovulación normal y los ciclos menstruales, y reduce el riesgo de cáncer de mama y de ovario.

Para el recién nacido, ese extraordinario líquido   posee un alto contenido de inmunoglobulina A, protector contra infecciones entéricas, por lo cual se recomienda lactar de forma exclusiva hasta el sexto mes de vida, y mixta hasta los dos años. También,  favorece el desarrollo cerebral y la inteligencia, los niños tienen menos riesgos de ser alérgicos y de padecer enfermedades crónicas, como diabetes, celiaquía e inflamatoria intestinal. entre otras.

Desde 1990, fue establecida la celebración de la Semana mundial de la lactancia materna, que en la mayor parte de los países se lleva a cabo del 1 al 7 de este mes, con el objetivo de afirmar los esfuerzos para alcanzar las metas de la Declaración Innocenti, la protección, el fomento y el apoyo a la lactancia materna.

El lema de la jornada, en esta ocasión, es Empoderémonos, ¡hagamos posible la lactancia materna!, y la Organización Mundial para la Salud y la Unicef trabajan para promover las políticas favorables a la familia, que permitan esa práctica y ayuden a los padres a criar a sus hijos y establecer un vínculo con ellos, destacándose, en tal sentido, la aprobación de la licencia de maternidad remunerada, de un mínimo de 18 semanas, y de paternidad retribuida.

Para suerte nuestra, en Cuba existen políticas públicas que benefician la lactancia, y esta se promueve en los primeros mil días de vida del pequeño, incluyendo los 272 días del embarazo, al comenzar la preparación de la madre desde la atención prenatal.

Tradicionalmente, se considera que ese acto sublime está únicamente en manos de la madre, por ello, acompañar la iniciativa cubana “Padre desde el principio” es una de las novedades que demuestra la interacción equitativa entre las parejas.

En la Mayor de las Antillas se alimenta al bebé a partir de minutos después del parto, continuándose a libre demanda. Las primeras 48 horas el recién nacido  consume una cantidad moderada de calostro, rico en proteínas y minerales, y en unos cinco días se convierte gradualmente en leche materna.

Este es el país de América Latina con mejores resultados en la campaña internacional de lactancia materna, según encuesta de la Organización Panamericana de la Salud, continúan extendiéndose  significativas acciones, principalmente en las áreas de atención primaria de Salud, y en los hospitales donde se hacen los partos, fundamentadas en la preparación y enseñanza de las normas higiénico-sanitarias instituidas para lactar, y en sus ventajas e importancia.

Tan antigua como la humanidad, la lactancia materna existe desde hace millones de años. Practicarla es trascendente para el ser humano, que la utiliza al comenzar la vida fuera del útero, como el más completo y mejor de los alimentos.

 

 

 

 

 

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