Más con menos: la disyuntiva inconclusa

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Por Sara Sariol Sosa | 26 enero, 2018 |
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FOTO/ Luis Carlos Palacios

Granma planifica para los 2018 gastos corrientes de la actividad presupuestada ascendentes a mil 265 millones 718 mil 900 pesos, una cifra sustanciosa que, en medio de tradicionales trabas económicas y otras que se acrecientan por la llegada al poder un gobernante norteamericano desaforado, están dispuestas a proteger múltiples programas sociales.

Para las actividades de educación y Salud Pública, dos de nuestros principales pilares, lo presupuestado supera los 350 y 540 millones de pesos, respectivamente.

Los gastos previstos en ambos sectores prevén en uno y otro, según sea el caso, la garantía de base material de estudio; alimentación; el funcionamiento de hospitales, casas de abuelos, consultorios, hogares maternos; la protección de más de 72 mil ingresos hospitalarios y de 38,7 millones de pesos en gastos para medicamentos.

Para atención social, por citar otro programa, el Estado cubano, solo para Granma ha dispuesto cerca de 32 millones de pesos, que beneficiarán, entre otros segmentos a madres de hijos con discapacidad severa, personas y núcleos que son atendidos en comedores comunitarios, niños bajo peso que requieren de módulos alimenticios especiales, etcétera.

El problema está en que, aunque sigue siendo sustancioso ese monto general, representa 46.8 millones de pesos menos que lo asignado en el 2017, disminución que enfrentarán todos los territorios cubanos.

El plan de recaudación de ingresos de este año (mil 014.5 millones de pesos), por su parte es inferior en 22 millones a lo real alcanzado en el 2017.

Esas dos cifras generales tienen como lectura normal, que la provincia gastará más que lo ingresará, con su consiguiente repercusión económica.

Sin embargo, un análisis más consciente del asunto nos indica que la realidad al cierre del año puede ser completamente diferente, si se optimiza lo asignado, y si logramos que los ingresos superen lo proyectado a partir del aprovechamiento de las infinitas reservas productivas y de servicios que aún tenemos, lo cual está objetivamente demostrado.

Vuelve a imponerse la vieja disyuntiva de hacer más con menos, un requerimiento que frente a nuestra realidad económica se ha convocado y repetido enésimas veces, pero sigue siendo un objetivo inconcluso.

Eso, y así lo han reflexionado las principales autoridades del territorio, debe mover el sentido de conciencia de todos, pero también constituirá un medidor en el quehacer individual y colectivo.

De tal manera, se pondrán a prueba, y a chequeo constante, la responsabilidad y la capacidad creativa de trabajadores y entidades, lo cual no es opción ni capricho, sino una necesidad que convoca y, al mismo tiempo, impactará en todos.

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