“Me siento orgullosa de ser mujer cubana”

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Por María Valerino San Pedro | 8 marzo, 2018 |
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FOTO Rafael Martínez Arias

Sobriedad, elegancia, mesura, distinción y patriotismo es esta mujer, que con su actuar constituye un valioso ejemplo entre las cubanas.

Ángela Vázquez Rodríguez, Hija Adoptiva de Bayamo y oriunda de Manzanillo, vive sus 79 años de edad en su hogar, donde atesora vivencias y recuerdos que le insuflan vitalidad y regocijos: “Estoy jubilada, pero me mantengo activa”, dice.

“La mujer en Cuba se valora como excepcional, por la participación en todas las esferas de la vida, no hay alguna en la cual no intervenga, además, es y ha sido amante de su labor.

“Si nos remitimos a las mambisas vemos cómo fueron consagradas a la lucha por la independencia, siempre fieles, tenemos raíces cespedianas y martianas que no podemos apartar. Nuestro Líder Fidel tuvo mucha confianza en nosotras y no le defraudamos; las cubanas hicieron y siguen haciendo tareas importantes, están organizadas y unidas.

“Hoy día sentimos orgullo por el desempeño de las mujeres por Cuba y en las misiones fuera del país, con una tremenda consagración y amor, sin dejar de materializar sus obligaciones, porque continúan siendo el taller natural donde se forja la vida, ese es nuestro principal récord, crear y formar la familia, llevando los demás deberes”.

Se detiene y va en busca de una taza de café.

“La Revolución llegó a mi vida cuando había cumplido 18 años, a todo el pueblo le motivó, pero, sobre todo, a las féminas, porque daba derechos que  nunca habíamos tenido. Comencé a trabajar como funcionaria en el Gobierno de Manzanillo, y en 1971 pasé, como cuadro, a la Federación de Mujeres Cubanas, donde estuve por 15 años.

“He dicho que nací con la Federación, porque hasta entonces no había conocido del papel de la mujer en el trabajo social y en la participación económica del país; bajo la dirección de nuestra querida Vilma aprendimos las luchas principales por la plena igualdad.

“De las experiencias de combatividad y de participación femenina recuerdo el primer trabajo voluntario, en la Ciudad Escolar Camilo Cienfuegos, en Bartolomé Masó; la siembra del millón de árboles, en Holguín, la recogida de algodón, en Niquero, y de tomate, en Campechuela y Manzanillo, y también cómo la fuerza de trabajo de las féminas levantó la producción en el Plan viandero de Veguitas.

“Participé en la comisión que valoró las compañeras para la guerra de Angola, y nunca ninguna traicionó, vinieron con sus galardones y sus misiones cumplidas. Otras estuvieron trabajando en el Congo y en otros países, sin dañar un ápice sus conceptos, su posición y el nombre de Cuba, que pusieron muy en alto.

“Atesoro haber sido la primera mujer profesional en el Comité Ejecutivo del Poder Popular, ser elegida diputada a la Asamblea Nacional en el primer período de mandato, y delegada a la provincial. No imaginas cuánta experiencia. Pude llevar a éxito todo, por el incondicional apoyo familiar, principalmente de mi madre y esposo, quienes me ayudaron con mis dos hijos.

“Aquí estoy mientras tenga fuerza, creo que no debo permanecer en un rinconcito a pesar de mi dolencia, me siento feliz de ser mujer y de haber contribuido con mis modestos esfuerzos durante años de trabajo a la Revolución y a Cuba”.

 

 

 

 

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