Médico amante de la serranía

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Por Orlando Fombellida Claro y Yasel Toledo Garnache | 23 noviembre, 2015 |
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El médico Adrián Alcolea atiende al niño Yurisnel Verdecia, en su casa./Foto: Lino Valerino.
El médico Adrián Alcolea atiende al niño Yurisnel Verdecia, en su casa./Foto: Lino Valerino.

Adrián Alcolea Guerra, de 28 años, deseaba ser médico desde pequeño, y lo consiguió. Graduado en la Filial Efraín Benítez Popa, de Bayamo, en 2012, lleva tres años entre lomas, en las comunidades de Pinar Quemado, Las Guásimas y Cirugía, en la zona rural de Buey Arriba.

Cuenta que solo debía estar uno, sin embargo, “preferí quedarme porque me gusta el lugar y atender a esta gente humilde, me encanta salvar vidas y ayudar en todo lo posible”, dice y mira hacia una pequeña elevación, que comenzamos a subir.

Iba a la casa del niño Yurisnel Verdecia Avilés, en Pinar, quien tenía gripe. En el camino, nos contó que suele pasar 25 días sin ver a la familia, en la cabecera del municipio, y “eso es un poco difícil, aunque aquí tengo amigos y hasta nuevos tíos y primos”, agrega sonriente.

“Siempre quise dedicarme a esto. Era doctor hasta en los juegos con otros amiguitos. Soy consecuente con mi profesión. Sé que me debo a la gente que me necesite”.

Él atiende a 252 pacientes, distribuidos en los tres poblados mencionados con anterioridad, bastante distantes.

Expresa que casi siempre lo hace a pie y, en ocasiones, monta mulos. “Casi nunca tengo tiempo libre, pero, en ocasiones, voy al río y a cumpleaños. Las personas dicen que soy bueno como médico”.

En una pequeña casa, sobre lo alto, lo confirma Dailenis Avilés, madre del pequeño enfermo, quien expresa: ¨Es maravilloso y sabe bastante. Lo buscamos o le mandamos una razón y viene rápido”.El niño también lo elogia.

Alcolea Guerra se despide de ellos y sale junto a nosotros. Nos señala donde, en lo lejos, quedan dos de los consultorios donde atiende.

“Me gusta esto”, repite con un tono que revela cuanto le agrada permanecer allí. Su rostro estaba lleno de luz.

Le agradecemos por la atención, y responde con una sonrisa. Luego, comienza a subir otra pequeña altura. Tal vez, en busca de alguien con algún padecimiento.

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  1. Eso es la medicina es el placer de servir a otros sin esperar nada a cambio .Muy buena labor medico yo tambien estudie medicina en bayamo en la misma filial donde me gradue y de donde conservo gratos recuerdos.Siempre my agradecido a los profesores del Hospital C Manuel de Cespedes que contribuyeron a mi formacion. Gracias.