Memorias de Granma en Rusia

A su regreso del festival mundial de la juventud y los estudiantes, que concluyó este 22 de octubre, en la ciudad rusa de sochi, La Demajagua conversó con los delegados granmenses.
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Por Osviel Castro Medel y Yasel Toledo Garnache | 31 octubre, 2017 |
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FOTO/ Luis Carlos Palacios

Llegaron con el pecho apretado y el corazón crujiendo de emoción. La noche del lunes ya casi acababa y a esa hora sus familiares, aglomerados para esperarlos, estaban conmocionados. Aquellos venían desde Sochi, Rusia, después de haber asistido al XIX Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes. A todos se les veían las sonrisas.

En la sede del Comité provincial de la Unión de Jóvenes Comunistas, recibirían el saludo efusivo de las autoridades -encabezadas por Wilber Jerez Milanés, miembro del Buró del Partido en Granma-, de amigos, vecinos…

Roselia, Beatriz, Maida, Claudia, Yanetsy,  Karel, David, Julio, Herman, Leandro, Yordanis, Gelquis, Yasel, Suzanne y Gustavo -los dos últimos invitados- se hicieron hermanos antes y después del evento, que, dedicado a Fidel y al Che, tuvo como lema Por la paz, la solidaridad y la justicia social, luchamos contra el imperialismo honrando nuestro pasado, construimos el futuro. La cita universal también celebró los 70 años del primer festival, efectuado en Praga, antigua Checoslovaquia, en 1947.

“Vivimos jornadas muy interesantes, casi no dormimos”, comentó sobre la experiencia Yordanis Charchaval la Rosa, único granmense que en la historia ha participado en tres citas de este tipo.

VIAJE CON LA ORIGINAL DE MANZANILLO

Rusia acogió el festival por tercera vez, pues ya había sido sede de las reuniones mundiales de 1957 y 1985, aunque en esas ocasiones el escenario principal de los acontecimientos fue Moscú. No debe pasarse por alto que en ambas asambleas juveniles hubo presencia de personas ligadas a Granma. En el festival de 1957 participó Roberto  Damián Alfonso -desaparecido físicamente el año pasado-, un habanero que durante más de una década fue primer secretario del Partido en esta provincia. Entonces estuvieron en la capital exsoviética  personas que luego se convertirían en celebridades, como Nicolás Guillén y Lázaro Peña. Mientras que en 1985 intervinieron en la gran fiesta los músicos de la orquesta Original de Manzanillo y el trovador Pablo Milanés, quienes formaron parte de la embajada cultural cubana.

Sobre aquellos momentos Luis Virelles Barrreda, quien fuera primer secretario del Partido en Granma, guarda muchos recuerdos graciosos, como aquel vinculado a un extravío de varios cubanos en Moscú.

Ahora, en Sochi, nadie se perdió, aunque hubo otros hechos sumamente risibles. Un día, por ejemplo, algunos representantes de Granma entraron a un edificio, donde una amable mujer los atendió y les brindó el primer “manjar” ruso: agua hirviendo para tomar. Los más educados hasta se dieron varios tragos.

CRONOLOGÍA APRETADA

Los delegados granmenses salieron hacia La Habana el 8 de octubre. En el camino, los santiagueros se convirtieron en buenos amigos, cómplices en consignas y múltiples iniciativas, después se sumaron los de Sancti Spíritus y así transcurrió el día en la guagua, la cual mostraba, en la parte exterior, una tela con letras mayúsculas: Cuba es nuestra.

La Facultad Preparatoria de Ciencias Médicas Casablanca los recibió a ritmo de conga y se convirtió en hogar grande de más de 200 soñadores de todo el país, quienes bailaban, saltaban y debatían con profundidad en múltiples espacios, durante cinco días de programa, que en ocasiones duraba hasta las 9:00 de la noche, nada menos que ¡13 horas!

Fernando González Llort, Héroe de la República de Cuba, lo dijo: “Es asombrosa la capacidad de ustedes para pasar con rapidez del baile a las reflexiones profundas, y su fidelidad a los principios de la Patria”.

El día 13 amaneció con el lógico ajetreo por el viaje. A las 7:00 de la mañana todos lucían sus pulóveres con el logo del Festival, junto a ellos iban en el avión jóvenes de otros países latinoamericanos, quienes no podían pagar el pasaje.

Una delegada de aquí tuvo la suerte de ocupar un asiento entre Israel Rojas y Yoel Martínez, integrantes de Buena Fe, y lo aprovechó al máximo, con mucha plática y hasta cierto besito “dormida”, según el propio Israel.

Luego de casi 13 horas sobre el pájaro de metal, aterrizaron en el aeropuerto de Sochi, ciudad con la magia del mar, las montañas y la belleza de sus edificaciones, incluidas las instalaciones deportivas, escenarios de los anteriores juegos olímpicos de invierno.

Los esperaba una leve llovizna y algunos rusos sonrientes o serios. Luego vino el traslado a la villa Alexandrovsquy. Poco a poco, el frío entraba a sus cuerpos, y los abrigos y el baile fueron los mejores aliados.

Por la mañana salían de la residencia con gran alegría. Se trasladaban hacia Media Center, área de las sesiones de trabajo, participaban en debates e iban de un lugar a otro, decían palabras en ruso e inglés… y conquistaban a varios.

David Izaguirre, estudiante de Medicina de Bayamo, intentaba guardar cada segundo en fotos. Herman Moya, maestro de Yara, realizaba bromas; Yordanis Charchaval, primer secretario de la UJC de Jiguaní, Julio Yanier Yanuza, ingeniero industrial, Karel Leyva, nuestro ganadero, y Gelquis del Toro, líder de la Juventud en la provincia, estaban siempre muy atentos.

Maida Rivera, trabajadora del central Enidio Díaz; Suzanne Santiesteban, estudiante de Medicina; la doctora Beatriz Daylín Calás, Claudia García y Roselia García, estudiantes de preuniversitario, expresaban los  deseos de aportar.

APURADOS SALVADOS POR EL TELÉFONO

Una aplicación para la traducción en los celulares constituyó importante aliada de los granmenses en el  Festival, en el cual confluyeron 150 naciones.

A veces, varios intentaban el lenguaje de señas,  gesticulaban, pero no conseguían el resultado, por eso acudían a Translate, una herramienta del teléfono que los sacó de apuros, pues de forma oral o escrita traduce a múltiples idiomas.

Caminaban por el Parque Olímpico de Sochi, sede de la inauguración y clausura, y por otros sitios, saludaban en otros idiomas, decían piropos y hasta ganaron algunas admiradoras.

Este piquete estuvo pendiente de su provincia. Celebró la clasificación del equipo de béisbol a la segunda fase de la Serie nacional,  cuando allá era la madrugada del 20, Día de la cultura cubana, constituyó otro motivo de orgullo y festejo.

Con imágenes del yate Granma, Fidel Castro y el Che, y otras con el logo de los Alazanes, los granmenses sobresalieron en las actividades, lo cual provocó felicitaciones de la Dirección nacional de la UJC.

RETORNO

Cuando la máquina voladora despegó de regreso, el 22 de octubre, quedaron atrás los encantos de una ciudad, capital de los jóvenes progresistas del planeta durante ocho jornadas. Sin embargo, continuarán los sueños.

Permanecerán los recuerdos. Tal vez Moya y Yanuza nunca olviden cierto ruido en su habitación, ni Karel un olor muy peculiar en la suya.

Charchaval, Gelquis, Leandro, Beatriz, Claudia, todos, deben comer mucho arroz y frijoles en estas fechas, después de varias jornadas sin saborearlos.

Quizás varios rían al acordarse cuando no podían abrir la llave de una pila para lavarse las manos u otros sucesos en los baños, alejados de la simplicidad. Seguramente, jamás olvidarán las muestras de admiración de los demás participantes, quienes ven en Cuba un símbolo enorme.

Los gestos de rusos, como Elena Maslova y Serguev, junto a su esposa e hijo, quienes trataron de hacer sentir a los cubanos como en casa, perdurarán en la memoria, como también el cariño de los vietnamitas, quienes les brindaron una cena muy especial, la cual terminó con abrazos y baile. Sochi jamás se apagará de la mente de estos granmenses, que tendrán el reto de multiplicar ideas en una tierra con deseos de triunfar.

 

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