Merecido reconocimiento a Acento

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Por Diana Iglesias Aguilar | 7 abril, 2018 |
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FOTO Diana Iglesias

Las frecuentes llamadas telefónicas,  el constante tocar en la puerta de la casa, las visitas asiduas de potenciales lectores, indican que el Proyecto Acento vive para el propósito que fue creado: la promoción de la lectura y la forja de buenos lectores, razones por las que en esta edición 27 de la Feria del Libro de Bayamo reciben el reconocimiento del Centro Provincial del Libro  de manos de Rubén Remón, director de la institución.

Comenzaron hace casi ocho años, con las propuestas renovadoras del trabajo por cuenta propia que afortunadamente venía en las listas de las opciones de empleo. ¿Qué otra cosa pueden hacer los escritores sino vivir entre libros?

Con recorterías de cartulina y cintas de papel hicieron los primeros marcadores, quizá ya no se usan tanto, piense usted, pero es bueno tener a mano alguna cosa para marcar la página del libro que volverá a tomar en las manos un rato más tarde, sin doblarle las hojas, claro está.

Lucía Muñoz, Luis Carlos Suárez y por supuesto, su hijo Luis Gabriel, apostaron por el triunfo que significa ganar adictos al hábito de leer, fundamentalmente entre sus vecinos del reparto Camilo Cienfuegos, para el que soñaron un espacio cultural que alivie la dureza de los días y lleve un poco de espiritualidad a cualquier grupo generacional.

Por segundo año consecutivo están en la Feria, en el pabellón de Usos y raros, en el Palacio de Pioneros Raquel González, exhibiendo la colección de libros con más de cien años, ¡tendrán barbas! Y títulos muy buscados que no se editan en Cuba hace tanto.

Es una tarea incansable, la de leer y clasificar, orientar, conocer los gustos de los que se acercan a través de la plática sin prisas, para colarse en las grietas de las motivaciones y ¡zas! morderlos con un libro.

Y digo morderlo y exagero, aquella muchacha apurada dice que no tiene dinero para comprar un libro pero trae cigarros en la mano. Te lo regalo, dice Gabriel y a la muchacha sorprendida se le ilumina el rostro. No deja el ejemplar, es garantía de que regrese y lea, me dice el joven sonriente.

Así transcurren los días, orientando, aconsejando unos y otros autores, títulos, empeñados ahora en una idea que les contagia Ernesto Limia, bayamés e historiador, apuntar los cien títulos que debieran leerse los jóvenes hasta llegar a la universidad, un promedio de 20 a 30 títulos por enseñanzas, para que lleguen apertrechados de universo a estudios superiores.

Y desde estas letras me uno a la felicitación y al reconocimiento, que haya Acento para rato.

 

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