Mi voluntad, mi Constitución

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Por Sara Sariol Sosa | 25 agosto, 2018 |
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FOTO Ramón Arias Arévalo

Un cartel en el cual se leía la frase que da título a este trabajo: Mi voluntad, mi Constitución acaparaba la atención, entre los muchos con que los campesinos de la Cooperativa de Producción Agropecuaria (CPA) Desembarco del Granma, en Victorino, Guisa, ambientaron esa especie de criollo salón de reuniones, que acogió su asamblea de consulta del proyecto de la Carta Magna cubana.

¿Qué aportarían aquellos hombres y mujeres de loma arriba, para muchos solo conocedores de la tierra y sus partos, a un texto jurídico?

Cualquier citadino, de inicio, se hubiera hecho esa misma pregunta; mas, aquella frase parecía resumir y anticipar cuanto acontecería luego de empezado el debate, sorprendente por la claridad de los criterios.

Aquellos guajiros, apegados  desde siempre al cultivo del café, evidentemente, habían estudiado de antemano cada artículo del documento, y fueron interrelacionándolos con cuanto trasciende en ese paraje serrano, distante a una veintena de kilómetros de la cabecera municipal y hasta donde se llega tras serpentinear una carretera, a tramos de penetración invertida, que la Revolución implantó en las faldas de las montañas.

LOS APORTES

Lo primero que debemos reconocer, afirmó Noreida Santí Álvarez, económica de la organización productiva, y quien inició la discusión, es la importancia de que la Constitución se apegue a los principios de nuestra sociedad socialista, y exprese en su contenido las ideas del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.

Noreida Santí: ‘La Constitución reafirma los principios de nuestra sociedad socialista’ /FOTO Ramón Arias Arévalo

Igualmente, hizo mención particular a la introducción al análisis del proyecto, en sus consideraciones finales, donde cita al propio líder cubano:

“Por eso es nuestro propósito una vez que se haya aprobado esta Constitución, luchar consecuente y tenazmente, para que cada uno de los preceptos se cumplan; que nadie le pueda imputar a la Revolución jamás, de que acordó leyes y principios que después no se cumplieron”.

Con esa seguridad, varios asociados aludieron al Título II: fundamentos económicos, y se detuvieron en el artículo 21, inciso b), referido a la cooperativa, sustentada, como recoge el texto, en el trabajo colectivo de sus socios propietarios e insistieron en acentuar en esa forma de propiedad el ejercicio efectivo de los principios del cooperativismo, y el real valor del esfuerzo y el trabajo.

La CPA Desembarco del Granma, en correspondencia, ha conseguido estabilizar en los últimos cuatro años  sus planes de producción de café; en el 2018 estiman completar cuatro mil 800 latas del grano.

Todo, porque incluso antes de este proceso de consulta, ya tenían claro que solo con el ejercicio efectivo del cooperativismo, pueden responder realmente a su misión dentro del programa de desarrollo cafetalero, como parte del cual, tal es su compromiso, logran renovar cada año, desde el 2014, de cinco a siete hectáreas de ese renglón exportable.

Humberto Silvera Almarales, su vicepresidente, destaca que, con tal objetivo, cerca de seis bolsos con posturas ya están en el vivero de la cooperativa, la que se enorgullece, entre otros resultados, de haberse convertido, en el 2017, en la mejor entre sus homólogas del país en la actividad apícola, al aportar tres mil 700 kilogramos de miel ecológica.

Para Humberto Silvera Almarales, entre lo capital está el valor del trabajo/ FOTO Ramón Arias Arévalo

¿Qué les preocupa entonces? Por un lado, que esa gestión continúe en ascenso, para que la Constitución sea realmente una herramienta, una guía para la actuación.

Por otro, como planteara Miladis Santiesteban Benítez, que haya mayor exigencia con quienes tienen propiedad privada sobre la tierra, a fin de que cumplan con objetividad sus encargos estatales, y aporten todas las producciones para el bien colectivo, una cuestión en la cual aún subyacen no pocas irregularidades.

Al razonarse sobre el artículo 79, capítulo III: Derechos sociales, económicos y culturales, varios de los 47 socios de la cooperativa plantearon añadir: y vinculado a cualquier forma de gestión,  donde dice: El Estado, mediante sistema de seguridad social, garantiza la protección adecuada de todo trabajador impedido de laborar por su edad.

Lo anterior, señalaron, podría (cuando el artículo se traduzca en la ley), resolver los problemas de varios campesinos individuales para recibir ese beneficio, porque no participaron en la década de los años 80 del siglo precedente en el proceso de acreditación de años de servicio o presentación de pruebas testificales, al no estar entonces asociados a organizaciones productivas como las cooperativas de créditos y servicios.

En ese sentido, proponen nuevas presunciones de tiempo de servicios y que, además, se exima a los productores individuales que requieran de ese trámite, de pagar con carácter retroactivo, como ahora les exige la ley, un aporte al presupuesto estatal.

COSAS DE LA CONSTITUCIÓN Y DEL CAMPO

Acaso en el campo, más que en la ciudad, hay una amplia diversidad de prácticas religiosas, que la Constitución recoge como derecho a respetar.

Sin embargo, los socios de la Desembarco del Granma plantean introducir que se disfrute de ese derecho, siempre y cuando no afecte la integridad de la persona y de la colectividad.

Al hablar del tema, la propia Miladis Santiesteban, llamó la atención sobre el hecho de que algunas religiones prohíben a sus practicantes acceder a determinados servicios de Salud o participar en actividades de organizaciones instituidas en el mismo proceso revolucionario que reconoce, respeta y garantiza la libertad religiosa.

Otro pronunciamiento interesante estuvo relacionado con el artículo 77 del capítulo III: Derechos sociales, económicos y culturales, en el cual se prohíbe el trabajo de las niñas, los niños y los adolescentes.

Los integrantes de la cooperativa, proponen agregar seguidamente: en cualquiera de sus formas, ya sea estatal o privada, y lo justificaron con casos de padres que, en la jornada vespertina, en lugar de mandar a sus pequeños a esa sección escolar, los llevan para que ayuden a trabajar la tierra, o los involucran en la comercialización de productos.

LA PATRIA EN EL CORAZÓN DEL SERRANO

Como en Victorino, en todas las comunidades serranas cubanas, la consulta popular a la cual asistimos, trasciende como espacio de reafirmación revolucionaria y patriótica.

Así lo corroboraron los cooperativistas de la Desembarco del Granma, cuando en voz de Isabel Gamboa García, presidenta de la organización de base de la ANAP que allí acciona, reclamaron que la ley de leyes no solo enuncie los símbolos patrios, sino defina el deber de respetarlos en toda la extensión de la palabra.

Rubricaron, asimismo, el derecho de todos a una vivienda digna, una realidad que se acentúa en las montañas guiseras. Empinadas por doquier van cobrando forma nuevas viviendas de madera y brillosos techos de zinc que, como los hombres y mujeres de esos lares, también testifican que la Constitución cubana, inequívocamente, está forjada por el pueblo para dar continuidad a la Revolución y al socialismo.

En Victorino crece el derecho de cada habitante a una vivienda digna/ FOTO Ramón Arias Arévalo

 

 

 

 

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