Momentos con Fidel, desde La Victoria

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Por Juan Farrell Villa | 10 agosto, 2016 |
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Ricardo Serrano MasquidaRicardo Serrano Masquida es un campesino e ingeniero agrónomo con destacado desempeño, por la eficiencia y diversificación, al frente de la finca La Victoria, integrada a la cooperativa de créditos y servicios José Martí, en la comunidad bayamesa de Sabanilla.

Llevaba más de 10 años trabajando en los bancos de proteínas para la alimentación del ganado, básicamente en lo relacionado con el cultivo de moringa oleífera, morera, tithonia y agrisidia (piñón).

Relata, en exclusiva para La Demajagua, que un buen día estaba injertando un área de más de dos hectáreas de guayaba cuando recibió una llamada del Consejo de Estado. “Me enteré por un funcionario que el Comandante tenía interés en hablar conmigo.

“Para mí era increíble, ya a los 30 minutos, un 17 de junio, tenía la comunicación con el Comandante en Jefe. Imagínate qué clase de regalo un día antes de mi cumpleaños. De esto hace cinco o seis años.

“Cuando me dijo ´Serrano´, por primera vez, fue difícil, toda la vida he sido un cubano revolucionario y fidelista hasta la muerte. Y tener esa posibilidad de hablar con el Jefe de la Revolución fue algo muy grande.

“Esto tenía que ver, en un principio, con lo relacionado con el trabajo con la moringa; después fueron conversaciones sistemáticas, en las que me pidió hacer un grupo de trabajo vinculado con ese cultivo para alimentar al ganado vacuno, aves, conejos y cabras.

“Trabajé con siete variedades de moringa, procedentes de varios países, para evaluar cómo sembrarla en Cuba en cuanto a su adaptación a nuestro clima y el mejor marco de plantación en función de las necesidades para la producción.“

Recuerda que le sugirió a Fidel hacer labor conjunta con el Instituto de Investigaciones Agropecuarias Jorge Dimitrov, de nuestra provincia, y comenzaron las comunicaciones con ese fin con el Doctor en Ciencias Agrícolas Mario Cisneros entonces director de la institución; fueron montadas las investigaciones, cuyos resultados se entregaron como él había solicitado.

“Hablar y colaborar con el Líder la Revolución cubana, además de un orgullo es honor, privilegio y compromiso.

“Conversé con él muchas cosas, como yo tenía 27 subprogramas de la Agricultura Urbana, Suburbana y Familiar, sobre la ganadería, la producción de leche de cabra, ceba de bovinos, cultivo de frutales y elaboración de pulpas; en fin, mostraba interés por todo lo que tiene que ver con la alimentación del pueblo. También me decía que la finca era un laboratorio.

“Su mayor preocupación, a mi entender, estaba en cómo recuperar la ganadería cubana, por lo que representa para el país, en la producción de leche carne y sus derivados.

“El Jefe de la Revolución me llamaba en cualquier momento, lo mismo a las 7:00 de la mañana, que a las 9:00, a las 3:00 de la tarde, a las 9:00 de la noche…

“Fueron   conversaciones que rebasaron los temas productivos y se tornaron familiares. En una ocasión llevaba varios meses que no se comunicaba; es algo que tengo grabado en mi mente, me marcó cuando me dijo que si yo pensaba que él se olvida de sus amigos. ¿Te imaginas lo que es ser amigo del Comandante en Jefe?

“Cada día que pasa espero que me vuelva a llamar, y en diciembre, recibir, como todos los años, su tarjeta de felicitación por el nuevo aniversario del triunfo de la Revolución”.

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