Monumento a la firmeza y rectitud (+ fotos)

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Por Roberto Mesa Matos | 23 enero, 2020 |
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FOTOS/ Roberto Mesa Matos.

Manzanillo.- Los pasajes de la historia de esta ciudad, conocida como la Perla del Gucanayabo, en el Oriente de Cuba, tienen reservadas en la estación de ferrocarriles páginas de fuertes sentimientos patrióticos, rebeldía y amor por las causas de la independencia nacional.

Iniciada su construcción en 1909, el inmueble comienza adquirir relevancia cuando el entonces joven Fidel Castro llega aquí para solicitar prestada a los veteranos de la Guerra la campana de La Demajagua.

Más adelante el realce lo completa un hecho que conmocionó a toda la Isla:  el asesinato del líder azucarero Jesús Menéndez Larrondo, quien concluía en la urbe un periplo por el país, el 22 de enero de 1948.

Para José Antonio Matilla Vázquez, director de la Oficina de Monumentos y Sitios Históricos, el trágico suceso indignó al pueblo y acrecentó los deseos de lucha.

El especialista recuerda que posteriormente,  Rubén Estefan y al arquitecto Eduardo Berchí construyen una pieza que perpetúa  la memoria del conocido como “General de las Cañas”.

En ocasión del cincuentenario del asesinato de Menéndez, en 1998,  los arquitectos Juan Manuel Dubras y Maria Josefa Vieto asumen la restauración del momumento, que incluye una intervención comunitaria del lugar donde está enclavada la estación de trenes, respetando los valores de la obra anterior.

Un año después fue declarado Monumento Nacional, rememora  Matilla Vázquez: “Juan Manuel Dubras hace toda una interpretación de la historia vinculada a Jesús Menéndez con ese recorrido extraordinario que hace desde La Habana hasta aquí. Cada uno de los paneles que aparecen en el monumento indican una de las paradas del líder en ese periplo, y esa frase tan valiente que lo define: “Sí, soy comunista.”

El director de la Oficina manzanillera de Monumentos y Sitios Históricos expone que en el territorio existen cuatro lugares  muy vinculados al General de las Cañas:  el ferrocarril, sitio del asesinato; la casa de socorro hasta donde lo trasladaron herido de muerte; la sede del sindicato de fraternidad del puerto, salón donde le practicaron la autopsia y el cementerio, donde se inhumaron las vísceras del líder obrero.

Matilla, el momumento manzanillero al General de las Cañas transmite una intensa imagen de firmeza y rectitud,  ¿qué opina usted?

“Hay una gran concepción lineal de lo que existe y me parece que es el recorrido como tal y, fundamentalmente, con los elementos de que está hecho el momumento, a cuatro manos. Yo creo que se supo interpretar cada instante de la figura que representa, se puede dar una clase de historia perfecta frente al conjunto.

“Considero que la imagen de Menéndez Larrondo es una de las mejor logradas en Cuba. Es hormigón armado y panes, de prefabricado que se hicieron fundidos   para colocarlos ahí y está el raíl de línea, porque el ferrocarril está muy relacionado a la industria azucarera desde su surgimiento. El valor fundamental es el hecho histórico, lo otro lo ofrece la propia concepción de la pieza.

Hoy, decenas de manzanilleros, entre ellos trabajadores, jóvenes estudiantes y combatientes de la Revolución cubana enaltecieron en el lugar la obra de Menéndez Larrondo y confirmaron ante su imagen que el General de las Cañas guía los desafíos actuales del sector azucarero en Cuba.

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