Mujer, artífice de este tiempo

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Por María Valerino San Pedro | 9 marzo, 2020 |
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Foto: Luis Carlos Palacios Leyva.

Aunque todos los días merecen el reconocimiento y el respeto de sus coterráneos, hoy, 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer, las féminas granmenses se sitúan en el centro del agasajo.

La Revolución cubana desde antes del triunfo de 1959 se preocupó por el papel que le debe corresponder a la mujer en la sociedad, y es la evidencia más notable la participación de ellas en el clandestinaje y la guerrilla en la Sierra Maestra, representada en el pelotón de Las Marianas, creado por el Comandante en Jefe Fidel Castro amén de todos los prejuicios machistas de ese entonces.

Ya desde enero del 59 todas las tareas revolucionarias ampararon la participación femenina en las actividades económicas, sociales, militares, científicas, deportivas, culturales y políticas, no obstante los conflictos sociales, familiares e individuales de esa primera etapa después del triunfo, pues el único destino para las mujeres eran el matrimonio, la maternidad y la familia, obviándose todo el potencial que tenían.

El 23 de agosto de 1960 se crea, por iniciativa de Fidel la Federación de Mujeres Cubanas bajo el lema ”Toda la fuerza de la mujer al servicio de la Revolución”, para contribuir a su superación cultural, técnica, política e ideológica y lograr su plena incorporación al proceso revolucionario.

De este modo quedó atrás la discriminación de la cual fueran objeto por muchísimos años, entonces ellas fueron primeras en las Milicias Nacionales Revolucionarias en defensa de la Patria y lo fueron también en el estudio y el trabajo. Su inserción en todo el proceso de desarrollo de la nación es sin duda uno de los fenómenos sociales de mayor envergadura de las últimas seis décadas.

Las mujeres multiplican sus virtudes, por eso son líderes o miembros de un colectivo laboral, directivas a cualquier nivel, y escalan cada vez escaños superiores en la igualdad de género. A su vez, son encargadas directas de la educación de sus hijos, trabajan, se esfuerzan y logran resultados en todos los ámbitos.

La palabra martiana nos ilustra acerca de las virtudes y potencialidades de la mujer, sin las cuales la obra revolucionaria sería imposible:

“Las campañas de los pueblos son débiles cuando en ellas no se alista el corazón de la mujer, pero cuando la mujer se estremece y ayuda, cuando la mujer, tímida quieta de su natura, anima y aplaude, cuando la mujer culta y virtuosa unge con la miel de su cariño, la obra es invencible”.

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