Mundos intermedios de Friman

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Por Zeide Balada Camps | 10 mayo, 2016 |
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El pintor Raylven Friman junto a una de sus obras. Foto Luis Carlos Palacios
El pintor Raylven Friman junto a una de sus obras. Foto Luis Carlos Palacios

La fuerza, el cromatismo y el movimiento constituyen algunos de los elementos que atrapan en la propuesta visual del joven pintor Raylven Friman Ramírez, quien decidió celebrar sus 10 años de vida artística con tres exposiciones en Bayamo, un hecho poco usual en la urbe.

Luego de dos años de ausencia en las galerías, este artista regresó con la muestra Intermedios, que se exhibe en el Centro de arte de desarrollo de las artes visuales de Granma; Inventario, en la casa de la cultura 20 de Octubre, y Ordenamiento mental, serie de grabados expuesta en la sede provincial de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.

Las tres, inauguradas al unísono, ofrecen al público una panorámica de las líneas temáticas y lenguajes pictóricos de este creador que, desde los inicios de su carrera, prefirió el camino de la abstracción.

Ordenamiento mental está compuesta por siete monotipias y expresa ideas sobre la concepción estética asumida por Friman. Dicha expo es diferente a propuestas anteriores, según precisa el autor.

Por otra parte, quien se acerque a Inventario -como el nombre lo indica-, encontrará una retrospectiva de sus producciones a lo largo de una década. Aquí agrupa, al menos, dos cuadros de las series por las cuales ha transitado. La exposición se perfila como una narración en la que el público puede distinguir, con mayor claridad, la evolución de su obra, concepciones y técnica.

Intermedios es, de todas, la más reciente, y en la que el creador despliega con mayor fuerza nuevos patrones en la composición y se aleja del cuadrado, figura geométrica que predominó en sus primeras exploraciones.

Esta última exhibición, conformada por 42 piezas -algunas de gran formato y otras intervenciones pequeñas-, construye mundos ambivalentes, en los que destacan porciones de luz y de sombras que dan forma, desde lo abstracto, a esas zonas intermedias de la existencia humana.

Cada espectador tiene ante sí la libertad de otorgar sentido a las siluetas, manchas, trazos apresurados que a veces chocan o se deshacen en un haz de luz o en un abismo.

Cada obra abstracta es un reto para quien la crea y la observa. Están allí dispuestas un cúmulo de inquietudes y sensaciones con las cuales podemos identificarnos o no.

Sus tres exposiciones transmiten la madurez del artista que se ha adueñado con determinación del pincel, para entregarnos interesantes creaciones que logran emocionar, extrañar o complacer. Dualidad, certeza y misterio se combinan en las dimensiones intermedias por las cuales Friman nos invita a desandar.

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