Muy cerca de Fidel

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Por Yasel Toledo Garnache | 28 noviembre, 2016 |
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El Comandante en Jefe en la escuela Enma Rosa Chuy, de El Puntico, Pilón.Foto:Luis Carlos Palacios Leyva.
El Comandante en Jefe en la escuela Enma Rosa Chuy, de El Puntico, Pilón.Foto:Luis Carlos Palacios Leyva.

Transcurría el año 2002, y en la suroriental provincia de Granma Fidel compartió con los hijos de esta tierra la inauguración de cuatro importantes programas de la Revolución: los cursos de superación integral para jóvenes, las academias de artes plásticas, el de salas de televisión en barrios no electrificados y la introducción de la Computación en la Enseñanza Primaria.

Hoy, a solo horas de su fallecimiento, cobran especial significación aquellos hechos, en los que el héroe del Moncada, del Granma y de la Sierra Maestra, andaba de verdeolivo y regalaba abrazos.

PASOS CON LA TECNOLOGÍA

Pobladores de la comunidad rural El Puntico, en Campechuela, con 110 habitantes y electrificada en el 2014, rememoran que el 29 de marzo pareció amanecer más temprano.

Su sala de televisión, con paneles solares, denominada Julio Antonio Mella, ya lucía reluciente en una de las esquinas del barrio y, desde antes de esa jornada, había tremendo ajetreo con la colocación de una tarima y otras cuestiones, “por eso sabíamos que vendría alguien importante, pero jamás imaginamos que sería él. Esto estaba precioso. Fue impresionante”, dijo Aracelis Guerra López.

Agrega que lo recuerda como si fuera ahora mismo. Eran las 8:20 a.m., aproximadamente, y varios autos se acercaban. Los presentes lo recibieron con vítores. Fidel se bajó sonriente y saludó: “Nos trató con cariño y respeto”, expresa y levanta la mirada como si viviera otra vez el instante. Luego, rememora que en el interior de la instalación se sentó en cada fila de sillas, para comprobar si en todas se veía bien la pantalla.

Allí persiste la última utilizada por él, con el color verde y los grados de Comandante en Jefe, especie de tesoro en el lugar, junto al mismo televisor empleado aquel día.

Violeta Rivero Rodríguez, vecina, nos escuchaba y amplió: “Él dijo ‘falta algo’, y era subir más el televisor para que los del fondo observaran mejor. Nos pidió que cuidáramos esto, y así lo hacemos”.

La joven Carmen Iris Rubio Licea no pudo participar en el  2002, porque estaba en el hospital a punto de parir a su hijo, Kendris Luis. Refiere que antes se aburría y estaba desvinculada del estudio, pero apareció esta opción y los cursos de superación. Aprovechó las oportunidades y ahora es licenciada en Cultura Física.

Ella habla con el encanto del agradecimiento: “Nos cambió la vida. Aquí el nivel cultural era muy bajo, pero nos incorporamos a ver el noticiero y a todo. Cinco de aquellos adolescentes son doctores. Mi niño viene con frecuencia, se informa y utiliza el diccionario de la minibiblioteca. Esos programas de la Revolución me permitieron ser una profesional feliz”, concluyó con la alegría reflejada en su rostro.

Yamisel Aguilar Rivero, coordinadora general de la instalación, explica que funciona como centro social y de reunión. “Brindamos servicios de rehabilitación a pacientes con discapacidades, juegos didácticos y charlas contra las adicciones”.

Las pioneritas Isleidis Lisandra Peña Aguilar y Mardén Gómez Chávez aseguran que van siempre después de las clases, porque “nos gustan los muñequitos. Además, aquí aprendemos a bailar”. Y así lo demostraron con una danza.

En aquel momento existían en el país 790 locales de ese tipo, que beneficiaban, en la serranía, a unos 170 mil vecinos y generaban tres mil 600 empleos. En Granma sumaban 181, la provincia con mayor cantidad y agilidad para ponerlos en funcionamiento.

EL ORGULLO DE CONOCER AL COMANDANTE

El 29 de marzo también existía bastante intranquilidad en la zona rural de Saturnino, en Pilón. Tres maestros, 22 alumnos, padres y otras personas esperaban en el pequeño colegio multigrado Enma Rosa Chuy, cerca de la carretera, y con el encanto de tener, en el frente, las montañas y, en la parte trasera, a lo lejos, el mar.

Hasta el sitio llegamos para conocer a varios protagonistas de la inauguración de la enseñanza de Computación en escuelas primarias, con paneles fotovoltaicos.

Alberto Hechavarría Carmenate, docente desde entonces, refiere que nunca pensó verlo tan cerca. La caravana llegó a las 6:10 p.m., y Fidel se bajó de un auto blanco. Se interesó por la matrícula, dónde vivían los niños y cómo se trasladaban. Recorrió el centro, incluido el pequeño local con la computadora. A las 6:30 inició el acto: “Fue emocionante”, recuerda con entusiasmo.

Después de concluido, el hombre amigable y alto, entró  para ver el noticiero. Afuera, permanecían todos expectantes.

Cuando salió, Hechavarría Carmenate escondió la silla donde se sentó, y todavía la conserva. Ahora, el colectivo prepara un sitial histórico, con su inclusión, la del guión original y una de las credenciales de invitación.

Marbelis Nobregas Alfonso, docente y encargada de la escuela en aquel tiempo, lo recibió en la entrada. Estaba muy emocionada y nerviosa, “él me trató con amabilidad. Me besó y abrazó. Su voz segura me tranquilizó enseguida¨.

El Comandante rememoró etapas de la lucha revolucionaria en la Sierra Maestra, el esfuerzo y las vicisitudes, y que, cerca de allí, pasaron él y otros combatientes después del desembarco del yate Granma, el 2 de diciembre de 1956, y del desastre de Alegría de Pío.

Mencionó éxitos de la Revolución y auguró otras conquistas: “Este es uno de los más importantes programas para el futuro y destino de nuestra Patria. ¡Ya lo veremos!”, apuntó.

Además, precisó que para lograrlo se dotaron de paneles solares a mil 944 centros y ensamblaron 24 mil computadoras, con un coste de 15 millones de dólares.

Para Iraida Figueredo Aguilar y Migdalia Domínguez Piñeiro, madres de dos alumnas, fue una de las tardes más especiales de sus vidas. “Me impresionó mucho ver a mi niña, Yadira, besarlo. Ella jamás lo olvidará y ahora es maestra”, dice Domínguez Piñeiro.

Tal vez, desde ese 29 de marzo, la pasión por la computación habita el interior de Mario Hernández González, uno de los pioneros abrazados por el amigo vestido de verdeolivo.

Él es graduado de  nivel medio en Informática y se desempeña como negociador de documentos bancarios en el Banco del municipio. “Estaba en quinto grado y conocerlo es uno de mis mayores orgullos. Yo se lo contaba a todo el mundo y todavía lo hago.  Nos dijo que la Computación sería trascendental para nuestro futuro, y ahora es parte fundamental de mi vida”, afirma sonriente.

UNA HISTORIA QUE VIVE

Más de 25 mil personas acudieron a la Tribuna abierta, el sábado 30 de marzo de 2002, en Buey Arriba, encuentro con la historia, Fidel y el compromiso de edificar una nación cada vez mejor.

Documentos impresos y palabras de colegas evocan la alegría y la emoción de los presentes y del Líder de la Revolución, quien confirmó la confianza en esta tierra de tanta tradición, valor y lealtad.

El hombre de los largos discursos, el carisma contagioso, el soñador, el amante de los niños y del pueblo,  ha muerto, y el mayor homenaje será jamás olvidar las esencias de la nación, aspirar a la superación permanente y  recordarlo sonriente, con pioneros en brazos, incansable e inteligente.

Los granmenses tenemos el orgullo de que haya escogido a Bayamo para un asalto glorioso aquel julio de 1953, desembarcado por Las Coloradas, establecido su Comandancia en La Plata, y fundado el Ejército Rebelde en las lomas de esta tierra. Después de 1959, regresó en varias ocasiones con júbilo y más anhelos, por todo eso perdurará, en el pueblo, hasta la eternidad.

 

 

 

 

 

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