Ni amarrados ni sueltos

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Por Anaisis Hidalgo Rodríguez | 20 junio, 2019 |
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El grito de terror se apoderó de los pasajeros ante la maniobra del chofer para esquivar el ovino que circulaba en horario nocturno por la carretera central  vía Bayamo-Tunas. ¿Instinto o habilidad? Lo cierto es que pudo esquivar el impacto del cual no todos cuentan su historia luego de haberse visto de tú a  tú con la muerte.

 

Este es un temor que siempre asalta a quienes por razones laborales o personales recorremos la carretera, y que a pesar de ser común, merece ser reiterada por poner en juego la vida de un ser humano.

En lo que va de año refiere la Dirección provincial de tránsito se han sucedido cuatro accidentes con daños leves, debido a la presencia de animales en las arterias de Granma, con las cuales colindan 745 propietarios individuales de ganado y 36 entidades, cifras que hacen de sus vías un trayecto vulnerable.

Pudieron ser más las eventualidades por esta causa, pues durante el mes de mayo el Ministerio de la Agricultura aplicó  185 multas, algunas por valor de 750 pesos,  y dos decomisos de vacunos a quienes reinciden en esta indisciplina; cifra ínfima por no disponerse de jaulas para efectuar la recogida animal.

Entre los tramos peligrosos perfilan en la carretera Bayamo –Holguín, la zona de La seis, Papi Lastre; rumbo a Las Tunas, la granja La Ramírez y La Gavina; en la carretera de Manzanillo, La Juanita, Macuto y Blanquizal, a los que se suman los municipios costeros en toda su extensión.

Si bien algunos propietarios hacen caso omiso a las exigencias, otros como  Yudiel Mojena e Israel García Losada, en la localidad de Batalla de Peralejo, finca Las Caobas, ganan en conciencia y se ocupan de erigir kilómetros de cerca perimetral ya sea con alambre o ataja negro, acciones que hoy benefician a los tramos colindantes con las vías de Cerca Blanca-Entronque de Bueycito, Las  Palmeras y Santa María, de las más complicadas.

A diferencia de estos, la indolencia se extiende a la granja Ramírez perteneciente a la Empresa agropecuaria Bayamo y el municipio de Cauto Cristo, reincidentes en la problemática.

Por personas así, cuántas indisciplinas habrán quedado en el brusco frenazo en la  carretera, el volantazo para evadir la res o la abolladura del auto, en el más feliz de los casos.

La negligente actuación de los propietarios privados y directivos de entidades estatales dedicados a la cría y desarrollo del ganado mayor y menor en el territorio, requiere de acciones más severas por parte de las autoridades competentes.

No bastan el spot educativo ni los llamados de atención; ni las ínfimas cuantías de multas que en dos días bien pueden pagar los ganaderos. Jugar con la vida de la gente, comprometer el futuro de un niño, llevarse de un tajo los sueños de un joven; mutilar las aspiraciones de un individuo de la tercera edad, pese a que muchos piensan que ya lo han vivido todo, son suficientes razones para que la conciencia nos cuestione si tenemos ese derecho.

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