Un “no” de Claudia, que ayuda a salvar

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Por Osviel Castro Medel | 8 mayo, 2020 |
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La vigilancia en la frontera es fundamental para mantener una baja tasa de contagios. FOTO/Osviel Castro Medel

Aunque sabía que su profesión implicaba riesgos, nunca se imaginó en “plena guerra”, batallando contra un enemigo invisible que intenta arrancar vidas sigilosamente.

Tampoco pensó que alguna vez, con apenas 27 primaveras, tendría que ordenar tácticas trascendentales a personas que casi le duplican la edad.

Pero la vida le ha puesto esos retos a Claudia María Leyva Mejía, una doctora que se graduó hace apenas tres años y ahora encabeza uno de los grupos que chequean, en La Salada, la entrada de viajeros a Granma, procedentes de Santiago de Cuba.

En ese punto perteneciente a la provincia indómita, en una mesa cobijada únicamente por árboles silvestres y flanqueada por María Tressord (epidemióloga) y Alicia Capote (enfermera), la muchacha ha aprendido a decir “NO” con argumentos, porque en todas estas semanas de lucha contra la COVID- 19 han aparecido unos cuantos insensatos deseosos de cruzar “la frontera” con cualquier pretexto pueril.

Las tres toman la temperatura, anotan el lugar de procedencia y destino y los motivos del traslado de los viajantes. Se apoyan en autoridades del Ministerio del Interior para impedir el paso de sospechosos o de los mencionados imprudentes.

“Muchas personas no acaban de darse cuenta de lo que estamos viviendo y quieren ir a visitar un familiar o hacer una gestión sin importancia. Se molestan cuando se les impide entrar; incluso, algunos ponen mala cara en el interrogatorio médico o cuando se les solicita la desinfección de las manos”, asegura la joven profesional, quien antes de esta compleja misión laboraba en el hospital Ulises Góngora, de Charco Redondo.

Claudia y sus compañeras, al igual que los operarios  José Ángel Enamorado y Alberto Almarales, han tenido que adaptarse a la vida en campaña, a lidiar con las temperaturas sofocantes de estas jornadas o con los interminables vuelos nocturnos de los mosquitos.

“Veníamos con la idea de que trabajaríamos en circunstancias difíciles y así ha sido. No nos quejamos, aunque algunos aspectos pudieran mejorar; por ejemplo, las condiciones en que labora Mirna, nuestra cocinera, quien le pone mucho amor a su faena; estamos muy contentos con lo que logra con pocos recursos”, comenta Claudia mientras hace apuntes. Luego explica que cumple turnos de 12 horas, uno diurno y otro nocturno, con descanso de dos días.

Sin embargo, lo verdaderamente espinoso para esta muchacha de ojos expresivos ha estado vinculado con el distanciamiento voluntario de sus familiares.  Ha pasado días sin ver al esposo, Bárbaro Hernández Valdés, médico de 32 años, quien está trabajando en un centro de aislamiento en las afueras de Bayamo; eso le oprime el corazón.

Y más la conmueve la lejanía física que ha decidido mantener de sus padres, Gloriana y Juan Rafael. “Viven, como yo, en Jiguaní, pero estoy en un sitio de peligro y no debo exponerlos; por eso no voy a visitarlos. Todos los días los llamo y me estremezco con sus voces. Cuando esto termine nos abrazaremos bien fuerte”, dice con una mirada en la que está a punto de nacer el llanto.

Después enfila la conversación por otros caminos para afirmar que han armado un buen team de trabajo, muy compenetrado. Escucha los consejos de Alicia y María, pues cada una sobrepasa las tres décadas de entrega en la Salud Pública; recibe la ayuda de José Ángel y Alberto cuando ha hecho falta. Y a ella le ha tocado decidir en situaciones extremas.

Claudia reafirma que en esta otra frontera no se puede caer en extremismos, pero es esencial mantener una exigencia elevada sin apartar jamás el buen trato.

Al graduarse, se dedicó a impartir docencia en la Filial de Ciencias Médicas de Bayamo y esa experiencia contribuyó a entender mejor la psicología de las personas.

Tal vez por eso sepa hoy mejor dónde comienza la frontera entre el sí y el no. Este último ha sido en incontables oportunidades un signo salvador, un granito de arena para cuidarnos la salud.

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