No tentemos a la muerte (+fotos y video)

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Por Anaisis Hidalgo Rodríguez, María Valerino San Pedro y Sara Sariol Sosa | 15 septiembre, 2019 |
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Más de 700 fallecidos (sobre todo menores de 15 años) y una cifra superior a los dos millones de enfermos por dengue en América Latina y el Caribe, durante el primer semestre del presente año, han llevado a la Organización Panamericana de la Salud (OPS), a reactivar la alerta sobre esa creciente epidemia en la región.

Aun con esas cifras alarmantes, los cubanos, amén de que hoy sentimos un poco más de temor respecto a períodos precedentes, no acabamos de asumir una conducta cuya eficacia impida, a toda costa, la avalancha de esta pandemia.

Confiados en un sistema social que vela por la salud de todos, no somos capaces de entender que, no obstante ese amparo estatal, no podremos evitar el mal si no actuamos previsora y sistemáticamente, y si entre todos no logramos frenar sus causas y condiciones.

LA EXENTUALIDAD NO ES FORTUITA

La exentualidad debemos establecerla con modos de actuación, y Granma, a pesar de no estar todavía entre las provincias con situación más compleja, ya exhibe datos para desvelarnos.

Tan así es que, según información de la epidemióloga Oslaida Chong Osorio, en la provincia se registra un aumento de los casos, tanto febriles como reactivos o sospechosos de dengue, con promedios de ingresos diarios de 50 a 70 personas.

De acuerdo con Rafael Velazco Moreno, subdirector provincial de Vigilancia y lucha antivectorial, 11 de los 13 municipios tienen focalidad, con un notable incremento a partir de agosto.

Las mayores incidencias se localizan en Bayamo, en los repartos Pedro Pompa, Roberto Reyes, Aeropuerto Viejo, San Juan, Camilo Cienfuegos, Latinoamericano, Rosa La Bayamesa, Ciro Redondo, Manopla, La Unión, El Valle y Siboney.

Pese a esta contingencia energética que vive el país, se ha priorizado el combustible para realizar tratamientos intensivos en las áreas más afectadas por el Aedes Aegypti/FOTOS Rafael Martínez Arias

Publicado por Anaisis Hidalgo Rodríguez en Viernes, 13 de septiembre de 2019

El índice de infestación, precisó, es elevado, muy por encima del 0,05 establecido por el Ministerio de Salud Pública para que no haya transmisión de dengue, de ahí el riesgo a que nos exponemos, y la aparición de casos febriles, con signos y síntomas de la enfermedad.

CAUSAS Y ACCIONES

Las causas de este cuadro epidemiológico son conocidas, como las altas temperaturas, las lluvias y, sobre todo, una bajada en la guardia y vigilancia.

Velazco Moreno, reconoce que el trabajo de los operarios de la campaña no ha sido el mejor, más bien deficiente, por culpa no solo de ellos, sino también de la población, pues ambos comparten la responsabilidad de que no se hagan buenas inspecciones en las viviendas para evitar formación de criaderos y eliminar los existentes.

Como bien dice la epidemióloga Chong Osorio, todo empieza en los hogares donde el mosquito deposita sus huevos y se hacen adultos. “Hay que sostener las medidas, y ya no sabemos qué verbos utilizar para que las personas entiendan esa necesidad”, señaló.

Las acciones emergentes, por llamarlas de alguna manera, incluyen desde hace varios días un tratamiento intensivo por siete días, cada cuatro semanas, en áreas con mayor concentración de focos y de casos febriles y sospechosos: repartos Roberto Reyes y Aeropuerto Viejo, San Juan-El Cristo, Rosa La Bayamesa, Latinoamericano, Camilo Cienfuegos y Siboney.

MÁS QUE FUMIGACIÓN

Nadie piense, en lo absoluto, que la fumigación, afectada como todos conocemos por la limitación de los recursos necesarios para asumirla, constituirá la solución del problema. Debemos atacar las causas.

Varias personas entrevistadas, a propósito de este trabajo periodístico, atribuyen la proliferación de focos, entre otras razones, a irregularidades que hoy se presentan en la recogida de desechos sólidos.

Desde la Dirección municipal de Comunales en Bayamo, el ingeniero Janio Salazar Zamora, director, reconoce esa problemática por limitaciones de combustible, pues hoy están recibiendo el 45 por ciento de la cantidad requerida para los recorridos diarios, alargándose estos hasta 15 y 20 días en la ciudad.

Las estrategias diseñadas por la entidad implican recoger con cestos plásticos cuanto se pueda, y depositarlos en puntos establecidos en el Centro Histórico; utilizar los carros tecnológicos en días alternos para recepcionar los desechos de los supiaderos, emplear carretones para varias zonas, y otras alternativas.

Alarman a la población, la fetidez por acumulación de desechos en un área tan susceptible como el fondo del parque infantil Los Caballitos y la Milanés, a orillas de calle Línea, en Bayamo,  que en opinión de muchos debería ser reubicado en un lugar más alejado.

También preocupa el enyerbamiento de áreas públicas, las irregularidades  en la limpieza de bordillos en determinadas áreas, acciones que no dependen necesariamente de disponibilidad de combustible.

OTRAS PREOCUPACIONES

En el consultorio 12, del área de Salud del policlínico 13 de Marzo, de la capital provincial, la doctora Idenia Cordero Cedeño se refiere a las personas que no quieren ingresarse.

Esa misma preocupación ya nos la había transmitido el doctor Henry Liván Moreno Figueredo, del consultorio 26, perteneciente al policlínico Bayamo. “Tenemos en estos momentos tres factores que facilitan la transmisión de dengue, mosquitos, focos positivos y pacientes febriles y sospechosos”, explica.

“Lo que más nos alarma –agrega Moreno Figueredo-, son las personas que se esconden para evitar el ingreso, ocultan síntomas, incluso algunas van al consultorio después de los seis días, y se pierde ese período importante de vigilancia médica y control del paciente para evitar nuevos contagios, todo a pesar de las múltiples acciones del  personal de Salud, como dinámicas familiares y grupales, audiencias sanitarias, pesquisas…”.

¿Qué hacer para transformar tal realidad, si muchos de los entrevistados atribuyen esa conducta a que en los centros de ingreso no están todas las condiciones necesarias?

Elio Rafael Mojena Batista, ingresado del 5 al 10 del mes en curso, en la Escuela de capacitación de la Agricultura, ubicada en Las Tamaras, en las afueras de la urbe bayamesa, hace alusión particular a problemas con el suministro de agua en las duchas, a la falta de vasijas para descargar los baños, por demás alejados de las salas habilitadas para el ingreso y otras incomodidades.

Odalis Suárez Espinosa, paciente ingresada hace dos semanas en dicha instalación, coincide en mencionar esos inconvenientes, que se acentúan porque no todos tienen la voluntad de descargar los baños, muchas veces inundados, lo cual ha provocado caídas.

“Asimismo, no existen muebles para poner las pertenencias, ni dónde conectar los ventiladores, y en las afueras del albergue hay enyerbamiento, muchos mosquitos, y en los cinco días de mi ingreso no vi ninguna brigada fumigando el sitio”.

“Por el contrario, añade, el albergue se mantiene limpio, las sábanas y el mosquitero están cuidados y blanquitos, y en cuanto a la comida, el plato fuerte está bien elaborado, aunque uno de los turnos de cocina es moroso, por lo que almorzábamos sobre las 2:00 y 3:00 de la tarde, y comíamos a las 8:00 de la noche.  La atención de los médicos y enfermeras sí son magníficas, siempre al pendiente”.

EVITAR LA PROPAGACIÓN

Con esos factores sobre la mesa de análisis, una cosa no tiene discusión, y es que, cada uno de nosotros, lo primero que debemos hacer es evitar la proliferación de focos, a partir de las medidas orientadas desde hace tiempo, en las cuales no siempre accionamos con eficacia.

Hay realidades inevitables y coyunturales, como el déficit de combustible, pero no solo las entidades estatales están llamadas a trazar estrategias, también los barrios, para evitar la acumulación de desechos sólidos en la calle y no tirarlos en cualquier esquina, sino mantenerlos adecuadamente tapados hasta la recogida.

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