Noches de desvelo

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Por Leipzig Vázquez García | 5 abril, 2020 |
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FOTO/ Ibrahín Sánchez Carrillo

El doctor Orlando López Aguilar, especialista en Medicina general Integral, fue uno de los primeros médicos de la provincia cubana de Granma que trabajó en la zona roja del centro de aislamiento para casos sospechosos, habilitado para tales efectos en Villa Cautillo, instalación perteneciente a la Empresa de Alojamiento.

El 12 de marzo llegó allí este galeno que ahora se encuentra en aislamiento tras culminar los primeros 14 días de trabajo.

«El primer día que abrió el centro de aislamiento trabajamos solo dos doctores y esa misma noche llegaron dos pacientes sospechosos uno residente en Italia y otro de Surinam y todavía estábamos en los preparativos de acondicionar lo necesario para el hospital de aislamiento. Adoptamos todas las medidas de protección y los recibimos.»

López Aguilar explica que contaban con suficiente ropa para cambiarse luego de evaluar a cada paciente y se protegían tanto los médicos como las auxiliares de limpieza y pantristas, con nasobucos y gafas.

¿Cuántos profesionales integraban la brigada?

«Éramos ocho al inicio y luego se fueron incorporado otros porque fue creciendo el número de personas ingresadas.»

¿Y la preparación del personal que estaba trabajando allí para enfrentar el evento?

«Como todo evento nuevo genera estrés, es lógico, cientos profesionales de la salud en Cuba hemos salido a otras misiones y tenemos conocimiento sobre la importancia de cuidarnos y lo importante era mantener el espíritu de combatividad que nos han enseñado a todos cubanos».

¿Alguna anécdota?

«Logramos comunicarnos con una persona que vino de Alemania y que solo sabía hablar inglés y alemán y nosotros solo sabíamos lo básico del inglés y logramos comunicarnos con él.»

Narra este galeno que fueron muchas las noches de desvelo «cada vez que llegaba un paciente nuevo todos debíamos recibirlo para la distribución y la realización de las historias.

Además, dice «tuvimos que darle la preparación a todas las personas que trabajaron junto a nosotros y me refiero al personal de apoyo, porque ellos no tienen el conocimiento necesario sobre este tipo de evento y le explicaos que debían tocar y que no y como pasar por el filtro para desinfectarse.»

¿Y la comunicación con la familia como era?

«A pesar de que la mayoría teníamos teléfono celular, había un teléfono habilitado para la comunicación y no solo con nuestra familia, también llamaban los familiares de los pacientes para conocer su evolución y mi familia todo el mundo preocupado, mi esposa mis hijas, mis hermanos. Pero eso fue lo que nos tocó y dimo el paso al frente y lo haremos cada vez que el país lo necesite».

¿Qué aconseja a los profesionales que están allí?

«Les aconsejo que sigan estrictamente con todas las normas de bioseguridad para así no tener ningún profesional contagiado con esta enfermedad y que trabajen todo el tiempo que es lo que necesita el país.»

¿Cuál es el mensaje al pueblo cubano?

«Que sigan confiando en los profesionales de la salud que no vamos a claudicar por ninguna pandemia, donde podamos estar en la línea de combate, estaremos, protegiendo la salud del pueblo y nuestra familia. Les digo además que sigan cumpliendo con las medidas adoptada por el gobierno cubano, cumpliendo con el aislamiento en la casa, no olvidar el lavado de las manos frecuentemente y el uso del nasobuco para protegernos nosotros y proteger la sociedad».

Al doctor Orlando López Aguilar y a los otros 18 integrantes de esa primera brigada compuesta por médicos, enfermeras, camilleros, auxiliar de limpieza, laboratoristas y pantrista, se le practicó la prueba rápida para diagnosticar posible contagio con la Covid 19.

Afortunadamente todos dieron negativo. Ello muestra la destreza aplicada por estos profesionales y el minucioso cuidado en cada técnica aplicada.

En unos días todos podrá abrazar a sus familias, contarles sus historias y descansar de esas jornadas de estrés para luego incorporarse el grupo de héroes de batas blancas que salvan vidas.

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