Noria, según la crítica

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Por Anaisis Hidalgo Rodríguez | 12 agosto, 2015 |
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Escena de Noria / FOTO Carlos Daniel Montejo
Escena de Noria / FOTO Carlos Daniel Montejo

Doce horas habían transcurrido desde que especialistas del Centro Ncional de las Artes Escénicas y teatrólogos de otras provincias, vieran la puesta en escena de Noria, por el teatro Alas D’ Cuba, y todavía muchos no lograban reponerse de las sensaciones que provocó su presentación.

Hoy, en diálogo con estos especialistas, escritores, directores de grupos teatrales y actores, conocimos del criterio de estos críticos en aras de enriquecer estas puestas en escenas y elevar la calidad del teatro granmense que como parte de las Comunitarias de veranos presentó algunas de sus obras.

En el caso de Noria, se resaltó la manera condensada de su atmósfera. Un espacio ideal, que desde que el espectador penetra lo obliga a confrontar con la escena y lo hace partícipe de esta.

“Llama la atención la manera en que la obra establece la relación actor – público, algo que logra con mucha complicidad. Uno reacciona al olor a cigarro, a ron, a la fetidez de Arcadio, a la violencia, a tal punto que uno esquivaba alunas acciones de violencia porque piensas que te pueden agredir”, comentó la teatróloga Aimelys Díaz Rodríguez.

Muchos se cuestionaron si la banda sonora tenía una intención dentro del texto o si era algo fortuito. La respuesta llegó en voz de Roberto Carlos García Ramos, quien protagonizó el personaje de César:  “Fue pensada dentro de la obra, para la obra, y tuvo como basamento el programa Rompiendo el cerco, de la emisora Radio Bayamo. De hecho, tuvo que editarse en siete ediciones porque era muy difícil tomarle el tiempo a cada escena y que combinara con los temas musicales que queríamos para marcar una intención, un efecto.”

Los temas netamente cubanos se convierten en un personaje más dentro de la acción dramática.

La obra, a decir de Fernando Muñoz Carrazana, director del grupo, refleja el costo psicológico  y emocional de los cubanos que participaron en las guerras de liberación de Angola, Etiopía… y ofrece una mirada más allá del suceso histórico al hurgar en el destino de muchos de estos héroes, afectados y marcados psicológicamente por esta experiencia.

“Muchos de estos héroes anónimos, al regresar a su país deben lidiar con una sociedad que se adentra en el período especial, con limitaciones económicas que trascienden hasta la actualidad.

“En este mundo subterráneo de la sociedad cubana incursionan también proxenetas, prostitutas, administradores de bares que como vía a sus carencias, incurren en la venta ilícita de productos”, acotó Muñoz Carrazana.

Estos paisajes crudos de la sociedad y la realidad, esas conductas marginales asociadas al período especial no están circunscritas solo a esa época, están diseminadas por Cuba. El espectador, gracias al binomio diálogo – gesto, percibe que esa realidad no está fuera de época y recepciona el mensaje, lo identifica incluso con la actualidad.

“Que esa zona álgida del teatro la aporte Bayamo, y no la capital del país, me parece muy interesante”, dijo Omar Valiño, director de la Revista Tablas y del sello editorial Alarcos.

Francisco López Sacha, renombrado escritor, opinó que el trabajo conjunto de los personajes, no la individualidad, hace que la puesta en escena sea poli rítmica, que uno aprecie varios planos y puestas en acción al mismo tiempo, que aunque se dan por separado, como espectador logramos unificar.

“Me da una sensación extraordinaria de sentir cómo las acciones se van entrelazando entre sí , se gesta así, una partitura que teatralmente transmite sensaciones. Se produce un enlace entre todos los focos de tensión del texto, que inciden y repercuten en los estados de ánimo de César.”

“Es un montaje que atraviesa planos de acción muy diversos y crea una sensación de que los sentimientos no pueden marchar en fila india, sino dándose codazos, tratando de marchar por delante del otro. Esas posiciones egoístas crean una lucha, un campo de fuerzas que al final se queda en el vacío, pero que ha hablado de la prostitución, el destierro, la pérdida de la identidad, el país, la crisis económica, los valores que pisoteamos, la familia perdida, cuántas cosas”, sentenció López Sacha.

Los especialistas, recomendaron para un futuro, que los contenidos de la pieza tuvieran relación con el sitio específico donde podrían acontecer, e incluso, tomar el riesgo de aventurarse y adentrarse hacia sitios que tal vez tendrían ese propio mundo. Ese sería un texto oculto de la realidad que dialogaría con el espectador.

Como pincelada final, precisó lo oportuno de dibujar hasta la saciedad cada actitud y gesto.

Noria, del dramaturgo cubano Roberto D. M. Yeras, es el resultado de la Comunitaria de verano realizada el pasado año. Se estrena con motivo de cumplir el teatro Alas D’ Cuba, este 2015, el aniversario XV de fundado y sus 20 años de actividad creativa  de su núcleo fundador.

Para la fecha, el grupo estrenó tres obras teatrales cubanas que comprenden la denominada Trilogía de las obsesiones, una especie de saga que comprende un grupo de temáticas (obsesiones) abordadas por el teatro cubano y que tienen como esencia modos de pensar y de vivir que definen nuestra identidad.

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