Nuevo engendro de Frankenstein

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Por Luis Morales Blanco | 19 junio, 2019 |
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Como si no bastaran todas las vergüenzas que le  ha hecho pasar el autoproclamado presidente Juan Guaidó, fabricado de pedazos como el monstruo del célebre doctor que quiso vencer a la muerte, el gobierno de Estados Unidos insiste,  pero ahora en  nuestra tierra antillana en crear monigotes a imagen y semejanza del vapuleado y corrompido político.

Al intentar traspolar la tenebrosa experiencia a nuestra tierra indómita, vuelve  Washington a equivocarse, pues nuestro pueblo no les pondrá nada fácil el  apoyar a “lideres” cubanos individuales, emergentes, particularmente dentro de la sociedad civil.

Porque precisamente  la  genuina sociedad civil cubana está  compuesta  por líderes  campesinos, estudiantiles, mujeres, intelectuales políticos e inclusive amas de casa y   todo lo  mejor de nuestra sociedad.

Claro, los organizadores  de esta aberración echarán el bofe para, como un cáncer, hacer crecer  a  los  supuestos participantes en ella  y se establezcan en Cuba con recursos profesionales para “promover la democracia y los derechos humanos  y más comunicaciones abiertas en toda la Isla  e internacionalmente”.

Cabe preguntarse ¿acaso los cow boys de la Casa Blanca todavía piensan  que van a afrontar  indígenas analfabetos en esa injerencista agresión a un país soberano? Eso no lo creen ni ellos mismos.

Los organizadores  quisieran que los participantes  mostraran madurez suficiente para tener éxito en un proyecto en el extranjero y mostrar un deseo declarado de regresar  y trabajar  en la gestión de organizaciones y actividades independientes en Cuba; traducido: trabajar para una potencia extranjera, hecho punible en cualquier legislación del mundo.

Otra cuestión, los candidatos a integrar el supuesto equipos de personas deben representar la diversidad de género, racial, socioeconómica y geográfica en Cuba.

Más claro ni el agua, el gobierno enemigo de la diversidad, antiinmigrante y   discriminatorio de las minorías  pretende partir de la multilateralidad  para minar a la Revolución desde dentro.

 Criticar Inmoralidad en calzoncillos, dirían nuestros abuelos.

No dudo que surjan algunos trasnochados digieran o se empachen con esta patraña; pero los jóvenes cubanos  son verdaderamente  amor, continuidad y relevo, sin altisonancias pero  sí con el trabajo creativo en las diversas esferas.

Contra ellos no podrán guaidós remendados al estilo del espantajo  del doctor Frankenstein.

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