Oler por fuera para sentirnos por dentro

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Por Lissell Fontelo Danta | 14 febrero, 2018 |
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Cierra los ojos. Imagina a esa persona que te atrae profundamente. Respira suave. Concéntrate. Trata de recordar su olor, la fragancia de su piel… respira y sentirás como si la estuvieras tocando, el sabor en tus labios, su suavidad…

Las relaciones sexuales se viven de forma distinta. Cada cuál tiene su visión del placer y sus preferencias a la hora de volver física una relación de pareja. Para algunos la vista es muy importante. Nada tan estimulante como una buena imagen corporal o una ropa interior sensual. Otros aluden a la delicadeza de las manos, a la caricia sabiamente puesta en el lugar correcto, y a muchos los complacen las palabras susurradas en momentos de amor, de locura. Sin embargo, el olor también importa.

La fragancia de una persona está entre la nariz y los labios, si la sientes y te atrae, ya la química está entre los dos.  El gusto es algo que se construye con el olor característico que tiene cada uno.

La experiencia sexual no es siempre la misma y puede ser definida  por un olor, aunque no igual para todo el mundo. Cuando olemos se estimula nuestra memoria emocional, esa que se encuentra en un área del cerebro que comunica directamente con las glándulas sexuales. Es por eso que los aromas provocan reacciones eróticas.

Asimismo, nos permiten rememorar una situación pasada, sentir lo que ya vivimos. Los receptores olfativos son capaces de reconocer y memorizar unas 10 mil sustancias odoríferas.

Y esta es una parte primordial de eso que llamamos “química” hacia alguien más. Cuando olemos a una persona que nos interesa, lo que captamos son las feromonas. Estas se definen como los olores eróticos del cuerpo, solo percibidos mediante el sentido del olfato. Y se sabe que envían un mensaje al cerebro,  el cual determina si el olor nos excita, disgusta o enamora. Son la antesala del deseo.

El término feromona se deriva de dos palabras griegas que significan transferir y excitar. Son sustancias químicas que envían señales de olor subconscientemente a las personas del sexo opuesto, que de forma natural disparan los sentimientos de atracción y nos incitan a acercarnos al otro.

Nuestros sentidos están expuestos y activados para el realce del placer sexual y el olfato es uno de los protagonistas.

A veces un olor te atrae, te excita, te alborota y eso solo de sentirlo, sin mirar nada más.

Los olores en las parejas van desde los eróticos hasta los más desagradables, que pueden producir rechazo. El cuerpo y la piel tienen un aroma muy personal y único, hechos a la medida para alguien más.

Ni hombres ni mujeres priorizan en sus gustos los perfumes, cremas o aceites. Cuando hablamos de oler, inmediatamente pensamos en la fragancia personal. Algo que es resultado de nuestra genética,  hábitos de higiene personal, nutrición y la salud en general.

Antes del coito, nada mejor que un buen baño. No es algo para hombres ni para mujeres. Hay que cuidar los detalles.

“Para gustos, los colores… si a mí no me gusta como huele alguien, aunque luzca fantástica, no quiere decir que porque no me guste a mí no puede ser maravillosa para otro”, escuchamos afirmar.

Suele suceder que las personas recuerdan a otras por el olor que les quedó en la nariz y las identifican por lo agradable que fue, razón que los hace buscar en sus nuevas parejas algo que se les parezca; y está bien brindar significación a los olores, ya que el erotismo nace también por esa cualidad de la piel del ser humano.

Por eso, cuando cerramos los ojos y pensamos en alguien, nos parece sentir su fragancia como un sello que identifica lo que sentimos. El amor, el placer, son también cuestión de olfato.

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