Olga y los motivos para ser feliz

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Por Roberto Mesa Matos | 11 febrero, 2020 |
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El colectivo de la institución atiende a 30 adultos mayores que residen en el consejo popular Paquito Rosales/FOTO: Roberto Mesa Matos.

Manzanillo.- Olga Arias Núñez es  una manzanillera que exhibe una hermosa vitalidad a  sus bien conservados 86 años de edad. Esta mujer conjuga elegancia y energía en el andar por las calles de la Ciudad del Golfo de Guacanayabo “porque la clave está en sonreír siempre, periodista.”

Quienes la conocen distinguen en ella a una manzanillera emprendedora, cualidad surgida desde la juventud porque convirtió el trabajo premisa diario para “sentirme realizada desde el ámbito profesional. Soy licenciada en Pedagogía – Psicología y hasta hace un tiempo coordiné el quehacer de la cátedra del Adulto Mayor aquí. Tenía un espacio en la emisora local de consejos a las personas de este grupo poblacional. La familia me quiere mucho, sobre todo a mi pequeño nieto Davicito.

“La felicidad está en sonreír y dibujar de ímpetu cada amanecer”,  dice Olga, sentada sobre uno de los cómodos balances en la sala de la Casa para Abuelos Celia Sánchez Manduley, institución perteneciente al Consejo Popular Paquito Rosales.

“Este es un sitio de ternura  y cariño en el que reímos e intercambiamos experiencias, ya me anoté en el club de los 120 años”, comenta en tono jocoso.

“A esta edad uno no se puede dejar “caer” ni física, ni psíquicamente. El ejercicio físico es fundamental, que realizamos con los profesores de deporte, cultura física y recreación.

“Jugamos dominó, tenemos un buen televisor en estos momentos. Es una hermosa etapa de la vida para compartir las experiencias entre todos los que asistimos a, como digo yo, un amoroso regazo para los que somos abuelos y abuelas. Me siento vital y saludable.”

Ubicada en la calle Pedro Figueredo entre José Martí y Mártires de Viet Nam, el nombre de la institución rinde honores a la Flor más autóctona de la Revolución, porque hasta allí se alojó Celia Sánchez en sus visitas a la urbe para acciones clandestinas contra la dictadura de Fulgencio Batista.

Luego de una amplia reparación capital, hace más de un año reabrió puertas a los abuelos y abuelas. Las labores incluyeron el cambio de carpintería, cubierta, muebles, redes eléctricas e hidrosanitarias, pintura y ampliaron locales.

Miriam Sasplugas Cisneros, la administradora, manifiesta que los treinta adultos mayores que acuden al centro disponen de extensos salones con balances, un televisor, juegos de mesas y seguimiento personalizado en medicina si lo requieren.

“Las direcciones de salud pública y el Gobierno cuidan de que no falten las hortalizas, las viandas, granos y otros alimentos todos los días para una correcta nutrición de los abuelitos.

“En ellos he encontrado la familia que no tengo y me gratifica el recibimiento que cada mañana me hacen en la puerta con un beso o abrazo.”

Susel Aguilar Montero es la psicóloga de la institución: “En este período son importantes el acompañamiento, el apoyo y la comprensión.

“Hasta aquí traemos médicos, nutricionistas, estomatólogos, psicólogos, podólogos, y otros profesionales para  promover en los abuelos y abuelas hábitos saludables encaminados a lograr mayor calidad de vida.

“Los objetivos se encaminan también a construir nuevos espacios y mejorar otros escenarios de socialización para los adultos mayores, peros siempre desde sus criterios, sentimientos, y funcionamiento eficaz.  Deseamos que los abuelos sean partícipes fundamentales de esa transformación.”

Hasta el cierre del calendario anterior, Manzanillo tiene una población estimada de 26 mil 353 personas mayores de 60 años, a partir del se considera que el individuo “cruzó” la línea de la tercera edad.

La cifra significa un 20,1 por ciento de los residentes en este costero territorio, entre los de más elevado índice de envejecimiento poblacional en Cuba.

La doctora Ileana Prohenza, jefa del programa de adultos mayores de la dirección municipal de salud pública el seguimiento a ese sector poblacional  se dirige a dos esferas: la atención primaria de salud y la hospitalaria.

“Los médicos y la enfermera de la familia se encargan de identificar a ese anciano o adulto mayor con vulnerabilidades y examinarlos, completar todo el diagnóstico para personalizar las atenciones.

“En dependencia de los resultados y el acompañamiento que tengas esas personas se dirigen hacia el hospital o a la red de casas de abuelos o el hogar de ancianos, donde los cuidados son más individuales.

“El primer responsable de atención a los ancianos es la familia, pero hay muchos que no la constituyeron, entonces tratamos de acercar otras facilidades como los cuidadores, las casas o servicios diurnos en el hogar de ancianos.

“Lo más bonito del desempeño es constatar los resultados: lograr que con la socialización que sostienen, la sonrisa regrese a sus rostros”, cierra la doctora Prohenza.

La abuelita Olga Arias Núñez es uno de esos hermosos ejemplos de vitalidad y alegría, sin importar las etapas del almanaque.

Como ella, cientos de sus contemporáneos, andan las calles de Manzanillo, junto al amor y la ternura de quienes reconocen en ellos la experiencia y cuidan celosos, sus deseos de vivir.

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