Control popular vs revendedores

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Por Orlando Fombellida Claro | 19 enero, 2019 |
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Con el inicio de este 2019, se puso en marcha en Cuba el noble y ambicioso programa para dar respuesta, en el transcurso de una década, a las necesidades de construcción de viviendas, también de conservación y mantenimiento.

En Granma, la proyección es edificar, en el lapso señalado, unas 44 mil 600 nuevas moradas, ejecutar acciones de conservación en 213 mil 342 y de rehabilitación en 21 mil 126.

Las cifras dan idea de la magnitud de la tarea y de los materiales que demandará, una parte de los cuales serán suministrados por el Estado cubano y el resto deben ser producidos en los municipios, consejos populares, barrios y unidades productivas.

En el caso de los que son comercializados en los puntos de venta, no siempre, ni todos, los adquieren las personas que los necesitan para hacer, reparar o ampliar sus casas, sino personas dedicadas a revenderlos.

Visibles unos y otros no, esos sujetos merodean los referidos mercados y en cuanto aparece alguien con necesidad de comprar algo, ellos los acosan ofertándoles lo imaginado e inimaginable.

Durante un intercambio con autoridades políticas, gubernamentales y empresarios granmenses sobre el programa de construcción de viviendas, el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez  consideró  inadmisible que los revendedores adquieran lo comercializado en los puntos de venta de materiales de construcción.

Para enfrentarlos, el Héroe de la República de Cuba sugirió control popular, que los vecinos, encabezados por los delegados de circunscripción y presidentes de consejos populares exijan a los administradores de esos puntos que cumplan sus obligaciones, les digan qué cantidades de acero, bloques y otros elementos reciben y a quiénes están destinados, por ejemplo, para beneficiados con subsidios.

Quizás al leer estas líneas, algún lector piense, y razón tiene,  que de igual modo hace falta control del combustible de entidades estatales y que va a parar a los tanques de vehículos privados; procedencia de la harina de trigo con que son hechas, por particulares, las pizzas, pasteles, dulces finos, y de otros recursos que son “desviados” hacia destinos ajenos a los previstos.

Pero aquí se trata de un programa esencialmente de pueblo y el llamado es a defenderlo, con control popular.

Recuerden las palabras del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, al convocar a la creación de los Comités de Defensa de la Revolución: “Vamos a establecer un sistema de vigilancia revolucionaria colectiva. Están jugando con el pueblo y no saben todavía quién es el pueblo; están jugando con el pueblo y no saben la tremenda fuerza revolucionaria que hay en el pueblo”.