El ejemplo arrastra

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Por Yelandi Milanés Guardia | 10 abril, 2019 |
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Quizás estas líneas lleguen un poco tarde, pues disímiles personas me han antecedido solidarizándose con los damnificados por el tornado que afectó hace alrededor de dos meses a La Habana. Sin embargo, considero que nunca es tarde para consolar y alentar a un necesitado de apoyo sentimental.

Varios han sido los cubanos que han acudido al llamado del humanismo y la hermandad, y lamento mucho que la distancia geográfica y mi labor me dificulten estar presentes en esos lugares en los que la naturaleza hizo estragos.

Pero con el paso de los días he entendido que desde mi puesto de trabajo también puedo contribuir a ayudar a la capital cubana, pues con nuestros mensajes en las redes sociales e Internet hacemos que el mundo se vuelva hacia Cuba y desmentimos muchas de las falsedades que hoy circulan sobre la recuperación.

Con ello no quiero decir que no existan dificultades en el proceso de restauración, porque son muchos los afectados y casi siempre vemos que nuestro problema es el más grande y el de mayor urgencia, además en los momentos de crisis nunca faltan quienes se aprovechan de esa situación.

Pero ello no quiere decir, como dicen algunos tergiversadores, que el Estado y las instituciones cubanas se han desentendido del problema, porque ahí están los medios de difusión masiva llenos de historias verdaderas, y no construidas, en las cuales reflejan todo el quehacer por devolverle el esplendor a una de las ciudades maravillas del mundo.

Hoy La Habana necesita levantarse con la misma fuerza con que la quiso arrancarla el catastrófico tornado, y ello demanda el concurso de nuestros amigos, pero sobre todo de los cubanos de dentro y de fuera, que aman y pueden ayudar a su querida Patria.

Pero no solo bastan recursos, una palabra de aliento, un acompañamiento en la reconstrucción y compartir el sufrimiento, también pueden ayudar porque soy de los que piensan que cuando el dolor se comparte entre muchos, toca a menos.

Quisiera pensar que estas palabras tienen el poder de sanar heridas y brindar esperanza, y que mi pensamiento positivo y optimista inspire a los habaneros y a los que ahora están a su lado, porque aunque es algo mínimo, como bien decía la madre Teresa de Calcuta: “A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara esa gota”.

El pensamiento que debe presidir las acciones en apoyo a la capital, es aquel que en tiempos pretéritos expresó el ilustre habanero José Martí: “La mejor manera de decir, es hacer”.

Cerremos filas al desaliento y las tergiversaciones, y tengamos presente que lo que se necesita es actuar, porque ello tendrá una respuesta inmediata en todos, pues como bien reza una frase: “La palabra impulsa, pero el ejemplo arrastra”.