El verdadero sentido de la vida

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Por Sara Sariol Sosa | 21 septiembre, 2017 |
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Pareciera como si a Donald Trump, su capacidad, no le permitiese entender al secretario general de la ONU, Antonio Guterres, cuando en la intervención inaugural, este martes 19 de septiembre, del debate del 72 período de sesiones de la Asamblea General Naciones Unidas, llamó a todos los países a unificar esfuerzos en busca de la paz, de soluciones para terminar con las amenazas terroristas y al cuidado de la Tierra.

En momentos, precisamente, en que el mundo lamenta destrozos materiales y peor aún, pérdidas de vidas, por los huracanes Irma y María, y un terremoto que dejó ese mismo día a México devastado, el tristemente célebre mandatario estadounidense vuelve a arremeter contra Cuba y Venezuela, dos de los países que mayores muestras de respeto, solidaridad y amor prodigan.

“El problema en Venezuela -blasfemó- no es que el socialismo ha sido implementado fielmente. Desde la Unión Soviética hasta Cuba y Venezuela, donde quiera que se ha adoptado el verdadero socialismo o comunismo, se ha generado angustia, devastación y fracaso…”

En su discurso insólito, agresivo, de dominación y descarnadamente imperialista, como lo calificara el canciller cubano Bruno Rodríguez, no atinó a tener en cuenta (sabido es que tino no tiene) que Venezuela, esa nación que, según él, Nicolás Maduro ha llevado de la prosperidad al borde del colapso total, anda repartiendo su pan por los países azotados por los adversos fenómenos naturales de estos días.

Y que Cuba, la pequeña isla contra la cual Irma arremetió su furia, dejando a cientos de familias con sus hogares arruinados, todavía le alcanza tiempo y dignidad para pensar en los demás.

Como destacara en entrevista de prensa el propio canciller cubano, nuestra nación  moviliza esfuerzos para contribuir con el Caribe Oriental, en particular Dominica, asolada de manera gravísima, donde accionan 36 colaboradores cubanos, mientras el país encuentra la forma de hacer llegar más ayuda.

Asimismo, Cuba expresó al gobierno mexicano y a su  pueblo, sus profundas condolencias, y se ha puesto a disposición de los aztecas para contribuir a resarcir los daños.

¿A qué se refería esencialmente Trump, cuándo dijo que aquellos que predican los principios de la ideología socialista, solo contribuyen al sufrimiento de las personas?

Es tanta su soberbia, que no puede entender que el humanismo nuestro, llega más lejos porque es puro desinterés, que implica preocupación no solo por nosotros mismos, sino por otros hombres y otras tierras.

Ese altísimo escalón del humanismo, presente en la realidad cubana, por el internacionalismo y la solidaridad arraigados en todo su pueblo, explica el porqué de tantas muestras de apoyo  moral y material llegados al país, a propósito del azote de Irma.

En nada inquieta entonces aquel discurso yanqui e histérico, porque hemos aprendido bien que el cumplimiento del deber en beneficio ajeno, entendido en su acepción martiana, es y seguirá siendo, a desdén de las amenazas de Trump, nuestro verdadero sentido de la vida.