En fin, la vida

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Por Sara Sariol Sosa | 6 abril, 2016 |
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Platón, el ilustre filósofo griego, lo llamó justicia. “Cada uno de nosotros sólo será justo en la medida en que haga lo que le corresponde”, entendió, al definir esa virtud cultivable en los seres humanos, de hacer su parte en cada ámbito de la vida.

Ahora, la llamamos responsabilidad, pero pocas veces vamos a la verdadera esencia del concepto, y menos, nos detenemos a entender que como conjunto de actitudes, en el cumplimiento de obligaciones, los resultados de cumplirlas  o no, recaen sobre uno mismo, y sobre los demás.

Eso nos ha pasado no pocas veces a los granmenses, siempre esperando cambios sustanciales en nuestro entorno económico y social, sin tomar conciencia definitiva de que somos necesariamente constructores de dicha dinámica.

Tal desconocimiento, o mejor incomprensión, son la consecuencia de no haber conseguido cuanto aspiramos, y peor aún, de haber perdido algunas realizaciones.

A esa reflexión nos viene convocando la actual dirección del Partido en la provincia, una invitación colectiva, porque transformar no es, ni puede ser, tarea de un solo hombre o mujer, sino la suma de muchas voluntades.

El llamado es, al mismo tiempo, a desterrar la improvisación y la falta de seguimiento a nuestras metas, pues las cosas deben hacerse bien desde el principio hasta el final, para solo así poder sacar verdadera enseñanza y provecho de ellas.

Como dijera Friedrich Nietzsche, uno de los pensadores más influyentes del siglo XIX, la responsabilidad es esencial para el ser humano, pues lo que nos sucede no obedece a cuestiones divinas, sino por nuestras decisiones.

Todo está dicho con suma claridad, el cumplimiento responsable en nuestra labor, sea cual sea, se rige por principios elementales, entre otros muchos,  sumar, mejorar sin límites los rendimientos y los recursos del cargo o trabajo asignado, y planear en tiempo y forma las diferentes acciones que conforman una actividad general,

A propósito del tiempo, no es siempre preciso  trabajar horas extras, si se  aprovechan bien las establecidas y nos empleamos a fondo.

Solo actuar de esa manera nos  conducirá a la satisfacción de necesidades básicas, a vivir en una entorno atrayente, y a un nivel de autorrealización personal y social, que es, quién lo duda, el mejor proyecto de vida.