Foto de familia

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Por Orlando Fombellida Claro | 22 septiembre, 2018 |
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Mi abuelo paterno tuvo 13 hijos, siete con Mercedes, su primera esposa, quien aún joven no sobrevivió a una intervención quirúrgica, y seis que le dio Oelia, con la que se unió en segundas nupcias.

Los padres de mi madre, por su parte, trajeron al mundo a ocho criaturas.

En una foto de familia, tomada durante la boda de mamá y papá, aparece mi abuela materna con la penúltima de sus hijas en brazos.

Las imágenes de familias numerosas abundan en viejos álbumes, que sus descendientes conservan para, de vez en vez, ojearlos y verse a sí mismos niños o jóvenes y a seres queridos envejecidos o que ya partieron.

Por el contrario, una fotografía de familia tomada ahora, en la mayor parte de los casos, muestra a los padres o a uno de ellos, y a un solo descendiente, o dos. Por supuesto que en algunas los retoños pueden ser tres, cuatro, cinco y más, pero no es lo común.

Según la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (Onei), en el presente, en uno de cada tres hogares cubanos hay solo un menor de 15 años; el  18,8 por ciento tiene un solo miembro,  el 26,3,  dos, el 25,5, tres y el 17,5, cuatro.

Los datos anteriores significan que el 88,1 por ciento de los domicilios poseen de uno a cuatro integrantes, precisa la Onei.

Está claro, la familia actual, en Cuba, no es igual a la de los tiempos de mis abuelos -no digo, también, a la de mis padres, porque estos nada más tuvieron dos hijos-, pero sigue siendo, como en cualquier otro país, la célula básica de nuestra sociedad.

Las causas de la paulatina disminución, a partir de la segunda mitad del siglo anterior, del número de integrantes de las familias cubanas, son varias y diversas.

Entre las razones de esa variación sobresale la transformación ocurrida a partir del triunfo de la Revolución, que permitió a las mujeres su inserción plena en la sociedad, de lo cual es exponente verlas lo mismo al frente de un aula, cooperativa u hospital, que a un ministerio, o del Partido o del gobierno en provincias.

A lo anterior se suman, los problemas de la vivienda, ya que no es extraña la coexistencia de hasta tres y más generaciones bajo el mismo techo, el alto costo de una canastilla, elevado número de divorcios, alcoholismo, migración hacia otros sitios dentro del archipiélago o  fuera, para mencionar algunas.

Por la importancia de la célula básica de la sociedad, la Federación de Mujeres Cubanas desarrolla un proceso político denominado Las familias cubanas en defensa de los valores  y su responsabilidad en la formación de las nuevas generaciones.

Constituye una mirada realista, objetiva,  a la familia que hoy  prevalece en la Mayor de las Antillas y a la del futuro, en la que se pronostica una tendencia a matriarcado moderno, pues el porcentaje de hogares encabezados por féminas, que ahora es del 44,8 por ciento, aumentará.