Gracias por todo

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Por Yelandi Milanés Guardia | 9 agosto, 2019 |
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Una vez más retumbó en mis oídos la frase dicha por un joven de mi pueblo, pero ya mi conciencia no pudo contenerse. Ese estremecimiento ante algo negativo lo produjo su idea dicha en alta voz: “El que da gracias no agradece”, pensamiento que de generarse traería nefastas consecuencias para cualquier sociedad.

Imaginemos que las personas pensaran como el aludido mozalbete y no gratificaran un gesto o una acción positiva, sería algo muy triste porque generalmente hacemos muchas cosas sin esperar nada a cambio, pero un simple gracias nos reconforta tanto como si por ese detalle recibiéramos la retribución más grande del universo.

Sé que en la vida hay de todo y existen personas que proceden con un interés de trasfondo, pero por suerte hay otras que hacen el bien, por el bien mismo. Nada cuesta ser agradecido, y sin embargo ello produce mucho, sobre todo genera buenas sensaciones e impulsa a la realización de otros actos de buena fe en el ser humano a quien le manifestamos gratitud.

¿Qué sería de este mundo sin un gracias? de seguro un lugar descolorido y desagradable, porque a veces ese es el único premio que esperamos recibir de alguien.

Cuánta tristeza provoca en los padres los hijos ingratos, aquellos que borran de su mente que crecieron gracias al amor, la enseñanza y los tiernos cuidados dispensados por mamá y papá, quienes solo con un fuerte abrazo o un cálido beso en la frente, se sienten las personas más dichosas en la faz de la tierra.

Qué pena olvidar y no retribuir tan siquiera con un saludo, a quienes desde preescolar y hasta la universidad contribuyeron con horas de entrega y sapiencia a nuestro desarrollo intelectual y profesional.

Lamentable es el caso del vecino que aparta de su memoria todas las buenas acciones que han tenido los congéneres que habitan su mismo espacio vital, o el caso del paciente que no agradece al médico o enfermera, todo el esfuerzo realizado para salvar su valiosa vida.

Ejemplos sobran para demostrar lo sombrío que sería nuestro planeta si estuviera colmado de personas desagradecidas, por eso amo tanto esa canción que para mí es un himno y que se titula Gracias a la vida, en la cual la chilena Violeta Parra detalla las grandiosas cosas de este mundo que debemos congratular, hasta esas que nos producen llanto, pues si vemos más allá de los problemas cuando logramos salir de ellos, comprendemos que nos han dejado una enseñanza y que pusieron a prueba toda nuestra capacidad de respuesta a las adversidades, pues sin duda como bien reza una frase: “Lo que no te mata, te hace fuerte”.

Quizás el joven de la tan errada idea no vea este comentario o tal vez no sepa que me refiero a él, pero si quisiera que quienes leen estas líneas sigan pensando en los frutos maravillosos que produce la gratitud, y como ella multiplica y fomenta el buen proceder, ese que sin dudas contribuye a la existencia de un planeta mejor, al cual debemos reverenciar como dignos practicantes de la filosofía del agradecimiento, porque de él surgimos, en él nos movemos y en él hemos desarrollado todas nuestras potencialidades humanas