Honestidad: un imperativo de siempre

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Por María Valerino San Pedro | 4 mayo, 2016 |
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Aunque el tema del rescate de valores humanos pueda parecer reiterativo por su amplio tratamiento en los medios de difusión masiva y por el vehemente llamado a recuperarlos, no lo es.

Tal afirmación responde a que cotidianamente topamos con acciones que así lo demuestran.

Al referirnos a los valores de los seres humanos podemos mencionar la honestidad, la sinceridad, el compañerismo, el respeto, la valentía, el patriotismo, el desinterés, el agradecimiento, la responsabilidad…, en fin, aquellos bienes universales que pertenecen a nuestra naturaleza como personas, mejorándola y perfeccionándola.

Cada cual antepone el valor que considera más importante, pero realmente cada uno sustenta a los demás, y juntos forman algo muy positivo, que ennoblece la existencia.

Un reciente percance en el Mercado Estatal Agropecuario del reparto bayamés Jesús Menéndez, de la suroriental provincia cubana de Granma, me hizo reflexionar sobre el tema y analizar cuán delicado puede resultar hacerse eco de los instintos e inclinaciones más bajas y deshumanizarse.

Mientras todos los quioscos parecían un hervidero de gente presta a adquirir boniato, fongo, calabaza, col y melón, en la mañana sabatina, de uno de ellos salió indignado un hombre que aseguraba haber sido blanco por tercera vez en la semana de la deshonestidad del dependiente: el peso de la mercancía adquirida distaba de las libras cobradas.

Cosas como esas suelen suceder por estos tiempos con bastante frecuencia, pero en este caso, además de que, según refirió el afectado, no se había adoptado medida alguna con el implicado, la queja no fue recibida y respondida de la mejor manera.

Solo fui, como cientos de personas más, testigo ocular de la situación, pero mi percepción es que la inquietud (aunque resarcida con la vianda faltante) no se recepcionó del modo correcto, y quien la formuló, resultó nuevamente maltratado, con palabras y gestos.

De esa manera jamás tendrán solución muchos de los problemas existentes por la falta de honestidad y respeto de varios ciudadanos, y es imprescindible caiga sobre ellos con el mayor rigor el reglamento disciplinario.

Es igualmente un imperativo actual el desempeño sistemático de los inspectores, en pos de impedir situaciones de este tipo.

La honestidad es la cualidad humana mediante la cual elegimos actuar siempre apegados a la verdad, es una expresión real de respeto por uno mismo, y por supuesto por los demás.

Ser honestos implica, además de franqueza, estar acordes con la realidad que nos circunda, ser objetivos, auténticos, tolerantes, dignos de confianza, congruentes con nuestro pensamiento, palabras y acciones.