Los que aman y construyen

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Por Yelandi Milanés Guardia | 17 marzo, 2020 |
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En estos tiempos de contingencias y adversidades económicas y sociales, no resulta extraño que la carencia de recursos generen incomodidades en la población, lo cual conlleva a algunos a hacer críticas hirientes e injustificadas.

Pero los que censuran olvidan cual es la principal causa de nuestra precariedad, y hoy más que nunca estamos sintiendo los duros golpes del bloqueo económico. Ese que no es una simple excusa, como otros dicen, sino una política que realmente nos está haciendo mucho daño.

Estos son tiempos de unir, y examinar lo que nos está haciendo daño al margen del cerco económico, es una actitud positiva para resolver los imperativos que cada día se van agudizando, teniendo en cuenta nuestra realidad objetiva y que ella existe aún en contra de la voluntad de un pueblo, que lucha constantemente por salir adelante.

Por eso debemos ser cuidadosos a la hora de enjuiciar lo que se hace y debe realizar para seguir manteniendo el funcionamiento de nuestro país, lo cual no implica evadir la crítica, sino hacerlo en el lugar correcto y de la manera más constructiva posible.

Lo ideal sería, luego de señalar el problema, sugerir la solución o encabezar el grupo de personas que se alistan para darle frente a la adversidad o resolver la situación generada, pero -lamentablemente- a veces veo que quien más pone el dedo en la llaga, es quien menos aporta a la sociedad o no hace el intento de mover, ni una minúscula parte de su cuerpo, por cambiar la dificultad.

La vida con sobrados ejemplos demuestra que criticar es fácil pero lo difícil es buscarle una solución acertada al inconveniente. Entonces recuerdo a los que nadan muy bien fuera del agua, pero cuando se lanzan a la piscina, se disputan los primeros lugares entre los nadadores más lentos del mundo.

O aquellos que dirigen desde las gradas impecablemente un juego de pelota, y cuando han asumido una responsabilidad ante un colectivo, que no tiene en su contra los miles de azares del beisbol, no saben adoptar la más mínima decisión.

Duele ver como muchos critican de manera hiriente y ofensiva y solo ven los lunares, obviando los aciertos y las conquistas que nos hacen privilegiados en el mundo, no porque lo diga este redactor, sino porque varios nativos de países desarrollados que nos visitan, dicen que Cuba tiene cosas que muchas naciones envidian o están lejos de lograr.

Por eso llamo a que reine el criterio personal y colectivo en torno a nuestros problemas, pero de la forma más sana y aportadora posible, en lo que no se piense solamente en satisfacer caprichos, ni intereses individuales.

No arremetamos contra el sistema político que nos ha hecho distintivos en el mundo, y que a pesar de sus imperfecciones, siempre lucha por brindarle -dentro de sus posibilidades- lo mejor a su pueblo.

Evitemos hacerles el juego a nuestros enemigos que quieren crear desunión, molestias, desagravios y enemistades entre los seres que habitamos esta nación.

Y también evaluemos lo que hacemos en las colas para combatir el acaparamiento y contribuir a que todos alcancen, algo de lo poco que ahora tenemos.

Seamos en nuestros actos como en nuestras palabras, para no convertirnos en personas de doble moral, que tanto daño hacen a cualquier sociedad.

Si una vez leí que la humanidad se divide entre los hombres que aman y construyen, y los que odian y destruyen, espero que al menos nuestra conciencia humanista nos incluya en ese grupo, que precisado a señalar errores, lo haga desde el amor edificante.