Mirar nuestra inmediata fuente de riquezas

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Por Sara Sariol Sosa | 30 enero, 2021 |
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En el contexto de un proceso de reformas administrativas y económicas, y de ordenamiento monetario que se produce en el entorno cubano ,y que motiva no pocas interpretaciones, resulta indispensable que los cubanos concentremos más nuestra atención en las aperturas que nos proporcionarán las necesarias riquezas.

 

Hablamos, por ejemplo, de la importanciaqueseleotorgaalperfeccionamiento del nivel municipal y a los mecanismos de participación popular, a la promoción del desarrollolocal,loquerevalorizael papel del municipio como ente dinamizador deldesarrolloyeslabón fundamental de la democracia socialista.

¿De dónde saldrán las riquezas que requerimos y a las cuales aspiramos, si no entendemos ese caminonicomprendemosqueelEstado, de la nada, no puede garantizarnos lo que entre todos no seamos capaces de crear? Precisamente,uno de los retos de la Nueva Carta Magna, que mayoritariamente aprobamos, mira hacia la defensa de la autonomía de los municipios, desde la planificación, iniciativa que busca que estos se desarrollen con sus propias fuerzas y con las interrelaciones que hagan, tal y como ha planteado el Presidente Miguel Díaz-Canel.

Se trata de que cuanto más los municipios se desarrollen, más puede el país centrarse en lo estratégico, y eso implica, reflexionemos, utilizar no pocas aperturas que hasta ahora hemos desaprovechado y que son verdaderas fuentes de riquezas, como el incremento delasexportaciones,la sustitución de importaciones, la materialización de proyectos y de inversiones cuyos fondos, cuando se soliciten para tales fines, se de
vuelvan a partir de sus propios resultados.

En honor a la verdad, muy poco se ha hecho a nivel local en lo referente a los proyectos, aun cuando se ha demostrado que son fuentes de ingresos y también de nuevos empleos.

El ordenamiento no puede verse solo en lo monetario, hay que ordenar, además, la manera de trabajar, nuestras perspectivas de desarrollo, que no surgen de la nada, y que exige de mayor eficacia en la conducción de los procesos productivos y de servicios, y de una participación más activa y comprometida de todos los actores económicos, estatales y no estatales, de la gente que trabaja y no se dedica solo a acaparar lo que otros crean, para luego revenderlo a precios exorbitantes, como si hubieran hecho algún sacrificio.

Solo el quehacer, eficaz, sostenido en la optimización, en la alternativa loable, en los oportunos encadenamientos productivos con la inversión extranjera, el turismo y el sector no estatal, nos llevarán a disponer de los bienes necesarios y, por lógica, con menores precios.

Estamos pensando en que el salario aumentado tampoco nos va a alcanzar, y puede que así sea si no entendemos que, ante la complejidad de la situación económica cubana, resolver problemas concretos de la población debe convertirse en un compromiso ético ypolítico,nosolo de la dirección del Gobierno a todos los niveles, sino también e ineludiblemente, de todos los actores económicos.

Ello supone estimular la creatividad,pensarydesarrollarproyectos coherentes que reporten los ingresos para continuar con nuevos planes,yparaenfrentarlasatisfacción de las necesidades individuales y colectivas acumuladas. Decidámonos a hacer ese ejercicio entre todos y veamos cuáles son los resultados.