Partícipes del futuro

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Por Anaisis Hidalgo Rodríguez | 20 noviembre, 2021 |
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Mientras algunos buscaban subterfugios para evadir el deber, Sofía, una joven enfermiza, abandonó las comodidades neoyorquinas y ocultó su padecimiento del corazón para alistarse en el Servicio Militar y defender su patria.

Una nota escueta comunicaba a su familia adoptiva su decisión de retornar a España, -la tierra que la vio nacer-, para unirse a las tropas que durante la guerra civil harían frente a la dictadura franquista, causante de unos 114 mil asesinatos y 250 mil exilios, de 1936 a 1939.

Sofía, personaje que comparece ante nuestras pantallas en la serie sabatina española Las chicas del cable, atrapa por el arraigo y compromiso a tan corta edad. Para bien de la humanidad, el mundo está repleto de Sofías, porque si algo bueno tiene la juventud, es que siempre encuentra maneras de abrirse camino, de hacerse sentir; y en Cuba, ello no es excepción, sino regla.

Nuestra Revolución se construyó con savia joven, como también lo son hoy quienes se enrolaron en la Brigada Henry Reeve para auxiliar a Italia en el pico de la pandemia de coronavirus; quienes participaron en la concepción cubana de nuestros candidatos vacunales, hoy vacunas; en sus ensayos clínicos, y se entregaron en los centros de aislamiento a esa batalla diaria por la vida.

Hemos sido testigos de la versatilidad de nuestra juventud en las comunidades, donde fungen como mensajeros, donan sangre, realizan pesquisas, conducen procesos, organizaciones y se convierten en agentes activos de la transformación social y del cambio de imagen en los barrios vulnerables.

Los vimos recientemente, en esa oleada de pañuelos rojos, avivando la paz desde diferentes iniciativas, tan heterogéneas como sus sueños, defendiendo el respeto a la pluralidad y el hermanamiento entre cubanos.

La juventud cubana se ha caracterizado por ser el motor impulsor de la sociedad. Transforman todo lo que nos rodea, ya sea en la Universidad, el trabajo o en los diferentes espacios, aportando con sus visiones y criterios al país.

Hoy, enfrentan desafíos atemperados a su tiempo. Retos que implican adaptarse y reinventarse ante estos desgarradores escenarios que nos han tocado vivir, signados por el bloqueo y la pandemia.

A pesar de la adversidad, enorgullece verlos asumir roles y tareas que nunca antes habían desempeñado siquiera en el hogar; y muy a pesar de sus patologías, asumiendo riesgos y apostando a la vida.

Desde los espacios más insospechados se ha empinado nuestra juventud: unos desde el surco, otros desde una sala de hospital, una industria, un centro de elaboración, un ring de boxeo o una cantata por la Patria…, pinceladas que ilustran cómo podemos contar con ellos y  hacerlos partícipes del futuro.