Sin parqueo en el hospital

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Por Osviel Castro Medel | 22 junio, 2017 |
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Norberto pasó más de 20 noches de caminatas maratónicas. Uno de sus hermanos estaba ingresado y, para ir a acompañarlo, debía vencer el tramo desde su casa hasta el hospital… a pura pierna.

Y no es que le apeteciera transitar a pie la larga ruta sino que el primer día como acompañante, cuando fue a dejar su bicicleta hasta la mañana siguiente, chocó con un letrero absurdo: “Parqueo hasta las 10:00 de la noche”.

En esa fecha se vio obligado, con lógica molestia, a retornar a su hogar para dejar el ciclo; y desde entonces hasta la jornada del egreso devino forzosamente un caminante nocturno. Por fortuna, su hermano salió con vida, gracias al cuidado de los profesionales de la institución médica; sin embargo,  a Norberto le quedó en el corazón una tormenta de sinsabores y disgustos.

Relato ahora su historia en estas páginas porque como él cientos de granmenses, a lo largo de los últimos meses,  han tenido que sufrir las consecuencias de esta disposición incómoda en el hospital provincial Carlos Manuel de Céspedes, de Bayamo.

Ya este periódico, el año pasado, deslizó el problema en su sección Verdades Cotidianas, pero, como en otros asuntos denunciados por la prensa, no ha habido un verbo de respuesta, mucho menos una acción resolutiva.

Cuando La Demajagua dialogó con los “parqueadores”, ellos expusieron haberse quedado sin lugar bajo techo para guardar las bicicletas y las motos, y que el sitio utilizado en la actualidad para ese menester, al aire libre, no ofrece las garantías de seguridad en horas de la madrugada. ¿Se ha escuchado ese parecer?

Hurgando en este asunto, nuestro rotativo encontró en el posible sitio del parqueo, en el antiguo archivo, montañas de papeles viejos,  nacidas desde el piso, como símbolos del descuido y la desidia. Esas lomas de documentos abandonados en el “Céspedes” duelen demasiado pues se oponen a la filosofía del buen hacer, esa que, más allá de un lema o campaña de nuestra provincia, nos recuerda triunfos en otros montículos gloriosos, ajenos a la suciedad.

Que el hospital provincial no tenga hoy un parqueo las 24 horas también lastima; porque nuestro sistema de salud pública está concebido, en hipótesis,  para la satisfacción total de pacientes y acompañantes, y necesita, además de la sabiduría de sus profesionales,  otros ingredientes mayores y pequeños, que van desde el buen trato de un custodio o camillero, hasta la existencia de cafetería con buenas opciones gastronómicas o de un lugar favorable para el estacionamiento.

No dudo que la inmensa mayoría de los integrantes del llamado ejército de batas blancas tenga competencias; pero esas capacidades, de las que todos estamos orgullosos, pueden verse opacadas cuando un simple “glóbulo” de la logística que los rodea se mueve de lugar. Cuando eso sucede, hay aplicar con urgencia una receta, sin dogmas  ni convencionalismos, sin esperar a que el problema llegue a un estado de gravedad.