Ornel se bajó del tractor para sembrar la tierra que tanto roturó

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Por Orlando Fombellida Claro | 16 marzo, 2021 |
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Ornel Ortega Sosa FOTO/Luis C. Palacios Leyva

Durante casi cuatro décadas Ornel Ortega Sosa operó equipos pesados de preparación de tierra, de los cuales descendió hace siete años para convertirse en usufructuario de 6,15 hectáreas (ha), pertenecientes a la otrora empresa de cultivos varios Mártires de Artemisa, devenida Unidad Empresarial de Base Integral Agropecuaria (Uebia),  Cauto Cristo.

De ese terreno, en la actualidad tiene 3,5 ha sembradas de tomate, que se encuentra en fase de cosecha, y expone una elevada producción, indicador sobre el cual Ornel Ortega manifiesta: “Ya voy por ochocientos y pico quintales entregados y la semana próxima pienso llegar a mil quintales. Los ingresos hasta el momento son 120 mil pesos y todavía queda producción”.

Preguntado al respecto, responde que a la plantación de tomate pudo “mojarla” y no lo hizo, porque “el agua la cobran muy cara y me encarece los costos”, aunque no pudo precisar el precio del metro cubico del líquido. Dicho cultivo, refiere, no demanda mucho riego “y este ha sido (para el de tomate) el mejor de los últimos años”.

Ornel Ortega tiene plantado, también, plátano Fiat 21, como parte del programa de desarrollo de esa vianda tanto en el municipio de Cauto Cristo como en la provincia de Granma.

Asegura que el antes problema de escasez de fuerza de trabajo desapareció, pues cuando la necesita, como en el caso de cosecha de tomate, “muchas personas acuden a trabajar, incluso algunas lo hacen después de concluir la jornada en sus centros de labor, porque salen bien, se les paga a 15.00 pesos por caja de tomate recogida y algunos recogen hasta 10 cajas”.

Ornel Ortega logra este año altos rendimientos en plantaciones de tomate FOTO/Luis C. Palacios Leyva

En su opinión, el problema de mayor peso que le afecta es el alto precio de los insumos, de la preparación de tierra por parte de la Uebia y escasez de fertilizantes y plaguicidas, que él compensa con humus de lombriz y materia orgánica para mejorar los suelos, y biopreparados en el enfrentamiento a plagas y enfermedades.

“Al final de la cosecha es que se puede saber la ganancia”, remarca este hombre de campo y enfatiza que no será para hacerse rico, pero sí suficiente para mantener a la familia.

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