Otro entierro de candiles

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Por Sara Sariol Sosa | 1 enero, 2016 |
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La electrificación de las zonas rurales de Monterito, en Niquero, y El Congrí, en Media Luna, beneficia a unos 86 hogares./ Foto Rafael Martínez Arias
La electrificación de las zonas rurales de Monterito, en Niquero, y El Congrí, en Media Luna, beneficia a unos 86 hogares./ Foto Rafael Martínez Arias

La suroriental provincia de Granma cerró el 2015 con un gran impulso a la electrificación de comunidades, con más de 40 conectadas al Sistema Energético Nacional.

El programa en tal sentido, contó con el soporte de cerca de tres millones de pesos, a partir de un gran esfuerzo que pone al territorio en condiciones de alejarse paulatinamente de su posición de más bajo por ciento de electrificación en Cuba, según el último censo de población y viviendas

Según ese citado registro, el 97,8 por ciento de las viviendas del país, ocupadas por residentes permanentes,  utilizan como fuente de energía para alumbrarse la electricidad que sirve la Unión Eléctrica, siendo este porcentaje mayor que en el censo del año 2002; no obstante Granma quedó por debajo, con un  92,8  por ciento.

De ahí que en el 2015 se aprobara en la provincia un presupuesto mayor, para llevar el importante servicio a unas dos mil 500 familias.

Las cifras de viviendas y comunidades planificadas, sin embargo, se excederán al cierre de la etapa, gracias a la contribución de los beneficiados en todas las labores que implican una obra de ese tipo.

De acuerdo con información aportada hace algunos meses por Manuel Santiago Sobrino Martínez, presidente del Gobierno en la provincia, todavía el programa requerirá de más gestión, pues aún quedan varios barrios por recibir la prestación.

Aún así, lo logrado este año, es motivo de satisfacción para cientos y cientos de personas, que han asistido a lo que en un tiempo se conoció en Cuba como entierro de candiles.

Así se le llamó en la serranía cubana en los primeros años de la Revolución,  tiempo en que los pobladores de los asentamientos donde llegaba la electricidad, hacían un gran hoyo y enterraban los candiles encendidos, ceremonia a la cual seguía un gran jolgorio extendido a veces hasta el amanecer.

Muchas comunidades montañosas, donde era posible acceder con redes del Sistema Energético Nacional fueron testigos de aquel rito, cual expresión de progreso y de la voluntad de dignificar al hombre.

En otras de difícil acceso a finales de la década de 1970 se instalaron varias plantas, alternativa con la cual fueron beneficiados particularmente en la provincia de Granma más de 23 000 residentes en 162 asentamientos, incluidos caseríos.

En los momentos más difíciles del llamado período especial no pocas de aquellas plantas –dispuestas para entregar cada día cuatro horas de electricidad- quedaron inactivas por falta de mantenimientos, la no reposición de piezas y accesorios y también por la fluctuación de sus operarios.

Varias de estas fueron sustituidas por equipos más modernos, y su cuidado y asistencia técnica lograron mayor garantía con la creación de la Empresa de Mantenimiento y Reparación de Plantas Industriales y Equipamiento Tecnológico (grupo UNECAMOTO), con dirección territorial en Santiago de Cuba y divisiones en las provincias de Granma, Guantánamo y Holguín.

Luego,  como parte de la Revolución Energética, muchas de esas plantas cedieron su lugar a modernos grupos electrógenos, llevados hasta recónditos sitios, en disímiles casos, con un esfuerzo extraordinario, pues téngase en cuenta que el bloqueo económico y sus consiguientes limitaciones materiales se han hecho sentir con creces en caminos y transportes de montaña.

En los últimos años han sido colocados celdas fotovoltaicas o paneles solares en asentamientos y caseríos serranos donde no existían plantas o estaban inactivas hacía algún tiempo, programa favorecedor en lo fundamental  de objetivos económicos y sociales, entre estos las escuelas, a las cuales acuden los vecinos en las noches para ver la televisión.

La sustitución de muchos de aquellos equipos convencionales por nuevos grupos electrógenos, responde a la constante voluntad nacional de mejorar las condiciones de vida en el lomerío.

Y en esa voluntad está, como mayor propósito, conectar al SEN, todas aquellas comunidades que sean posible, para que sus habitantes disfruten de la electricidad a tiempo completo.

Granma, y todos los territorios  cubanos han avanzado hacia ese objetivo, y continuarán haciéndolo a pesar de las limitaciones materiales que impone el bloqueo económico y comercial a que ha sido sometido el país.

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