Padre e hija apasionados por la agroecología (+ fotos y audios)

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Por Orlando Fombellida Claro | 4 abril, 2018 |
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Andrés García y su hija Grisel Lisbet FOTO/Luis C. Palacios Leyva

El campesino Andrés García Santiesteban y su hija Grisel Isbet son referentes, en Granma, en aplicar técnicas a favor del medio ambiente y la sostenibilidad de la tierra.

Andrés es propietario de la Finca La Palmita, en el municipio de Yara, en la que cultiva arroz, sembrado por moteo (trasplante), viandas, maíz, frijoles y hortalizas; cría cerdos, aves, conejos y peces, mediante el empleo de diversas prácticas agroecológicas.

La tierra destinada a cultivos varios, la rotura con un arado de vertedera que hace dos funciones al mismo tiempo, le mueve la tierra a las plantas en su parte baja, para oxigenarla, y arriba se la vierte junto al tronco (aporca).

Al arado tirado por un caballo, Andrés y Grisel le hicieron innovaciones FOTO/Luis C. Palacios Leyva

El arado, que es tirado por un caballo, realiza esas  acciones gracias a una innovación que le hicieron Andrés y Grisel, quien cursa el cuarto año de la carrera de de Ingeniería Agrícola en la Universidad de Granma (UdG).

Para elevar la feracidad de la tierra, padre e hija emplean humus de lombriz, obtenido in situ, y en la alimentación de las tencas, amuras, carpas, clarias y tilapias criadas en el estanque artificial, pienso criollo elaborado por ellos con yuca, maíz, cabecilla y polvo de arroz.

Andrés explica que con pienso importado, en cuatro meses las tilapias alcanzan 300 gramos de peso, y con el producido por él y su hija, tardan un mes y medio más, pero la ganancia está en no tener el Estado que invertir divisa en comprarlo en el exterior.

“Otros campesinos han hecho estanques, porque saben la fórmula para alimentar los peces”, agrega.

-¿Destino de la producción acuícola?, -le pregunto mientras observamos a varios niños integrantes del círculo de interés agroecológico que allí funciona, montados en un bote de remos, pescando con anzuelo en el estanque.

-El pescado se destina al consumo de la familia, los vecinos, hogares maternos, de ancianos y  círculos infantiles; los desechos, a la elaboración de pienso animal.

Estanque artificial en el que Andrés y Grisel crían peces para el consumo humano y producción de pienso animal FOTO/Luis C. Palacios Leyva

-¿Cuándo y por qué se integra al movimiento agroecológico?

-Me involucré hace más de 10 años, cuando comprendí lo importante que es lograr producciones sin afectar la salud de la tierra y de las personas, y aquí hemos demostrado que sin utilizar productos químicos se pueden obtener altos rendimientos.

Andrés está asociado a la cooperativa de créditos y servicios (CCS) Rubén Martínez Villena, que se encuentra en el movimiento de los 100 mil quintales (de arroz).

-¿Qué emplea para combatir las plagas y enfermedades que atacan a los cultivos?

– Con el boniato agrio, flor de copetúa y el árbol del nim hacemos un producto que ahuyenta los insectos.

LA VOCACIÓN DE GRISEL ISBET

En el dueto formado por Andrés y Grisel se conjugan, como se dice en términos deportivos, experiencia y juventud. Él le presta atención a sus opiniones, porque no obstante su corta edad, posee conocimientos académicos, y ella tiene en cuenta la sabiduría empírica del autor de sus días.

Estudia Ingeniería Agrícola por vocación. “Escogí la carrera por amor a la familia, al verla, desde pequeña,  laborar la tierra, y porque me gusta”, declara.

“Colaboro –añade- con mi papá, ayudándole en la finca, en la siembra, en la cosecha, alimentando los peces y los animales de corral, y en otras actividades que se realizan en la finca”.

Grisel acompañó a profesionales de Nicaragua, Panamá, México y Canadá que visitaron algunas fincas agroecológicas de Granma, y luego asistieron al VI Encuentro internacional Agroecología, agricultura sostenible y cooperativismo, realizado del 19 al 25 de noviembre, en La Habana, en el que ella estuvo presente en representación de su padre.

Promotores de la agroecologia en Canadá, México, Costa Rica y Nicaragua, dialogan en la finca La Palmita, con niños pertenecientes a un círculo de interés científico técnico de agroecología FOTO/Luis C. Palacios Leyva

Dialogar, durante el desarrollo de ese evento, con delegados nacionales y extranjeros, y escuchar sus exposiciones, amplió sus conocimientos sobre la importancia de la agroecología para la vida y la protección de la naturaleza, y afianzó su decisión de continuar practicándola.

La agroecología es un modo de producción agropecuaria que contribuye a preservar los recursos naturales y permite producir alimentos sanos y de alta calidad; y esto influye en que las fincas destinadas a tales fines sean menos dependientes de insumos, y sus plantaciones resulten más resistentes a la sequía y demás efectos del cambio climático.

En Granma el movimiento de fincas agroecológicas es impulsado por la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (Anap).

Decenas de productores se le han incorporados y otros tienen la intención de hacerlo, para producir alimentos mediante el empleo de técnicas no agresivas al medio ambiente.

Andrés García, primero a la derecha, muestra los canteros en que produce humus de lombriz FOTO/Luis C. Palacios Leyva

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  1. Fombellida: Conocemos muy de cerca el trabajo de Andrés y su familia, pues visitamos todos los años su finca y podemos apreciar los avances que siempre muestra, siendo un ejemplo que agradecemos lo publicaras en La Demajagua para conocimiento de muchos de nuestra población. Si puedes hazles llegar la felicitación por su trabajo, en nombre del Grupo de Yareros Ausentes que vivimos en la capital.